"A medida que nos adentrabamos en la isla, la vegetación se volvía más sorprendente y reveladora. A mediodía del quinto día un marinero descubrió una clase de palmera enana cuyos frutos, rellenos de un gas inodoro, volátil y desconocido para todos los tripulantes del barco, era utilizado por una especie de papagayo para sostener su vuelo sin aletear durante mucho tiempo."













