Velho manifesto
Para la presentación de mi primer libro, DesiertoMar, preparé un breve discurso que en el momento (pánico) no me aventé a decir en voz alta. Hoy lo encontré y me pareció oportuno tomarlo para la primera publicación de este nuevo blog, retomarlo como manifiesto de este espacio, de este hacer.
                       JardÃn Borda, Cuernavaca, Diciembre 11, 2011
Agradezco al Fondo Editorial del Instituto de Cultura y al Colectivo La Piedra, por el espacio, la atención; por el gran trabajo y amor que profesan a la literatura.
A EfraÃm Blanco y la novÃsima editorial, por permitirme pertenecer, porque es un privilegio ser parte de un proyecto sencillamente bello, honesto; porque es una persona hermosa y paciente que sabe confiar. Y con estos adjetivos no quiero más que invitar a que se acerquen a conocer la propuesta de Lengua de Diablo, que no tiene otra pretensión que aportar literatura, y porque las publicaciones electrónicas ya son una herramienta importante de difusión, además de una alternativa ecológica por la que debemos apostar.
Como debemos apostar a la creación como una barcaza de salvación ante la violencia. Dirigir nuestra atención hacia el arte, que humaniza y genera alternativas de vivir, para escapar del estrés colectivo y del pánico que inunda la ciudad. Porque vivimos hostigados de información que se repite una y otra vez se repite, pasa de boca en boca como de ventana a ventana sin detenerse. Salir de esa rutina no significa escapar de la realidad, sino buscar lo que puede transformarla. Como ya escribÃ, volver a ser humanos. Encontrar lo que nos permita engrandecer nuestro ser y avanzar. Ocuparnos en vivir sin miedo. No podemos vivir con miedo a vivir.
Asà apuesto por la música, la danza, y desde mi sitio, la literatura: la poesÃa que es un modo diferente de ver el mismo paisaje, un balcón donde se respira un aire de color distinto gracias a una mirada propia llena de verdad; por la narrativa que es la forma de crear lugares y personas insospechadas; y el ensayo que es el sistema para ajustar las ideas en el camino del pensamiento.
DesiertoMar es la recopilación de mis primeros intentos, algunos sin saber siquiera que eran poemas. Es un juego de una totalidad vacÃa, mar desierto de peces, un desierto sediento de mar, una forma de ver y reconocer mi ciudad, el cuerpo que habito y sus deseos.
En lugar de eso sólo balbuceé un poco y leà estos poemas:
             Abuelo de la orquesta que no se ve
En mi niñez no hubo un silencioÂ
que arropara los viernes por la noche.
Me enseñaste a levantar las paredes
con la música que escribieron para los dioses.
 Préstame tu batuta invisible
deja que dirija a los violines,
permite sostener
para ti
el arrullo de un oboe
como tú elevas los cañones de la 1812.
Antes que te vayas a dirigir los salterios del cielo.
Antes que regrese y no te encuentre.
 ¿Qué saben ellos de música
si no pueden imaginar tu sinfonÃa?
                          México
Surgen rostros por cualquier rincón
en cualquier rincón.
Y las cuevas poseen ojos donde cabemos todos
hasta las chavas y las flores.
 Por eso se puede volar en lo clarito
o salir del cráter alentados
a la aventura de surfear en olas pintadas con pastel
y atravesar la vida en moto
entre dunas de sal
y raÃces que guardan la sabidurÃa del mundo.
 Razones por las que a pesar de todo
nuestra cultura persistirá
persisitirá a pesar de todo
a pesar de todo
Pequeña idea:
si vuelve tu huÃda
que sea mientras nos mece el mar
sin sorpresa
arrullando las olas
si abandonas tu cuna
durante el vals
que nos meza
tu huÃda arrullada
floto en un inmenso vals
regreso
y emerjo en el arrullo
del mar como una cuna
a la deriva.
No tengo más
que este cuerpo lleno de ansiedades que hacen incertidumbre.
Soledad sin sol, soleados dÃas sin ti.
Cansancio de amanecer.
Colores aroma quasi nuevo.
Mis ganas de Brasil o BerlÃn
y el mar.
Y amarte hasta que se acabe el amor
para hacerse otra vez.
Y nada más.
Siempre será un honor pertenecer a Lengua de Diablo Editorial, y a toda esta revolución cultural que se anida como pájaros y luciérnagas entre las buganvilias y los árboles que cercan nuestro infiernito.
Del libro y de ese momento en Cuernavaca literaria, uno de mis poetas favoritos, @davovaldes, dijo cosas muy hermosas y poco lo he agradecido.Â
Pueden adquirir mi primer libro, lleno de ruido y silencios, a través de la tienda Kichinck de la editorial independiente, en ferias de libro, en casa de Ephra, y en todo lugar donde la lengua se enrede.Â
Foto de Gabriela León









