Deja que mis labios se deshagan en la comisura de tus tentadores labios...
Deja que tu boca y la mÃa se vuelvan una sola lengua, y que al final nazca un sortilegio de amor puro.
Deja que tus suspiros se asocien a mi aliento, que tú aroma se impregne de mi cuello al pecho, quiero quedar presa de tus besos y que tú seas el carcelero del amor.
Leregi R.
















