Las letras son dibujos de lo que piensas y no puedes decir.
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Las letras son dibujos de lo que piensas y no puedes decir.

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Hay historia detrás de esto...
No una coma ni los dos puntos, ni siquiera un punto y coma. fuiste y serás un punto que continúa con un párrafo que se alarga por una vida llena de puntos suspensivos.
En mis épocas de infancia, a los niños sí nos gustaba asustarnos. Ver películas de terror, leer libros de fantasmas. Escuchar a los abuelos contando sus historias de brujas y de muertos. Oír la radio con especiales de terror... No sé qué salió mal, ¿por qué a los niños de hoy ya no?
Tiempo de lluvia
El sonido suena. Ni sordo ni constante, es un ruido que resuena. Es la lluvia en las calles. La que llama a la ventana y la que salta en los tejados.
Finas gotas de agua que danzan en los charcos.
Y hay truenos, y hay rayos; iluminando la mañana y quebrando por la mitad un cielo intacto.
Humedad y frío, todo mojado. Acompañado y acompasado por el ruido del agua que va chapoteando. Golpecitos en la ventana, en la puerta, en el carro; golpecitos en la cara, en la piel y en las manos.
Y hay truenos, y hay rayos...

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Cuando empieces a escribir, ten un buen libro cerca de ti.
Un Tiempo para Sufrir
El tiempo no sobra, a veces hasta falta.
Es curioso en muchos modos que, pese a todo, sea el tiempo lo que nos enmarca.
El cerebro sólo es capaz de traducir el dolor sentimental como verdadero dolor durante 10 o 20 minutos, el resto del tiempo somos nosotros mismos recordando y sufriendo por gusto. Porque, al final del día, a la mente le ha dejado de doler ese sentimiento que nos agobia por meses. Sufrimos porque queremos sufrir, nunca mejor dicho; si durante esos 10 o 20 minutos nos dejáramos derrumbar por completo, llorar y desgarrarnos como es debido, veríamos que nos cuesta menos trabajo tranquilizarnos y dejar luego que el cerebro siga haciendo con calma cada uno de sus milagros.