( @dearxmadness )
Cómo adoraba a su amigo Mario, siempre pensando en él... Gracias a su chivatazo, descubrió un mundo nuevo. ¡No sabía que en las bibliotecas hubiera una sección de homoerótica! Ya, su vida estaba completa. Se acabó eso de volverse loco buscando en kindle o gastarse pasta en comprar libros.
Sin embargo, poco le duró la felicidad. Concretamente, ésta escapó de las manos cuando se encaminó hacia el mostrador y vio al bibliotecario en cuestión. Fue como... un guantazo en toda la cara, o una patada en las pelotas el estómago. Estuvo tentado de tirar el libro y salir corriendo, pero ¡joder, ni que fuera un niño! Y si alguien debía huir, sería Erick; él era quien tenía la culpa.
Además que, qué narices, Dorian quería su libro. El prólogo le había convencido de ello.
Con los hombros tensos y una expresión llena de incomodidad, al final acabó yendo hacia él. Puso el libro sobre el mostrador y se aclaró la voz, mas se negó a mirarle.
— Hola, cuanto tiempo. —dijo más seco que un ajo.














