21 Años Fragmento de Joyland
Estos sucesos ocurrieron hace mucho tiempo, durante un año mágico en el que el petróleo se vendía a once dólares el barril. El año en que me partieron el corazón. El año en que perdí mi virginidad. El año en que evité que una linda niñita se asfixiara y que un viejo antipático muriera de un ataque al corazón (del primero, al menos). El año en que un psicópata casi me mató en una rueda de la fortuna. El año en que quise ver un fantasma y no lo conseguí, aunque imagino que al menos hubo uno que me vio a mí. Aquel también fue el año en que aprendí a hablar un lenguaje secreto y a bailar el Hokey Pokey con un disfraz de perro. El año en que descubrí que existen cosas peores que perder a una chica. El año en que tenía veintiuno y aún estaba verde. El mundo me ha brindado una buena vida desde entonces, no lo negaré, pero a veces, sin embargo, lo odio. Dick Cheney, ese apologista de la tortura y durante demasiado tiempo predicador jefe de la Santa Iglesia de “Cuanto Haga Falta”, recibió un corazón nuevo mientras yo escribía esta historia; ¿qué te parece? Ha sobrevivido mientras que otros han muerto. Personas talentosas como Clarence Clemons. Personas inteligentes como Steve Jobs. Personas decentes como mi viejo amigo Tom Kennedy. En general, uno se acostumbra. No queda más remedio. Como W. H. Auden apuntó, la Parca se lleva al que nada en oro, al mar de gracioso y a aquellos bien dotados. Sin embargo, no es ahí donde el poeta inicia su lista. La inicia con el inocente muchacho. -Joyland, Stephen King-
















