vocablos ajenos la pillan completamente desprevenida, ruborizándose a la par lo escucha. “¿no... no te arrepientes, ahora?” ahora que sabes quién soy, quiere decir, demasiado patético, así que acalla. no niega que descubrir identidad de acompañante no había sido grata, en especial cuando disfrutó cada maldito segundo del juego, sin embargo; y una parte de ella maldice la suerte--- porque amigos tenían que ser, amigo de mattia también. “yo también.” no que confesión fuera necesaria, pues había quedado más que demostrado en el reducido armario, pero también quiere hacérselo saber, verbalizarlo. “siente minutos saben a poco.” expresa tras humedecer labios, orbes buscan encontrarse con contrarias en un vano intento por acallar el acelerado latido de corazón, consiguiendo efecto opuesto.