Que linda se siente la vida cuando todo se trata de querer(se) un poco más. De compartir y comprender porqué estamos aquí, empeñados en funcionar día a día.
Partí haciéndome cargo del hogar donde he construido mi propia familia y es que, hasta eso suena gracioso, pero el amor de mi vida ha puesto un título a todo lo que formamos. 4 gatos (dios) y un perrito que vino a curar mi vida un noviembre del 2019.
Sé que puede sonar burdo o ridículo, pero siempre debo tener la casa limpia y ordenada, ya que, comprendo el significado de «tuyo», «nuestro» desde que esta vida comenzó y aunque antes, sí fui mucho peor y podía no salir a ningún lugar sin dejar todo impecable, este hábito construido le da paz a mi cabeza (claramente, respetando el salir de vez en vez, sin organizar).
Y luego, el descanso que viene de la mano de ver mi serie favorita, One piece; antes no lo hubiese imaginado, más la risa del futuro rey de los piratas y sus aventuras, se ha convertido en el apogeo de mis días. Lo amo. Aún así, pronto llegó la hora de compartir con quién amo y aunque eso significó ver una serie nada de mi agrado, valoro su risa y simpatía para simplemente, mostrarme algo que a ella, en su momento, le causó mucha gracia.
Que bonito quererla así, tanto, tanto.
Hoy comenzamos el estilo fitness y nunca nos dura mucho, pero creo que esta vez estamos empeñadas en ello. Lo mejor, acompañarse y motivarse, aún cuando cuesta mucho.
y ya está, planeo hacer esto para que sea una guía emocional, tal vez. la terapia está cara.