Cine: Teenage Kicks (2016)
No puede ser un peor momento para Miklós Vargas (Miles Szanto). Además de cargar con un muy pesado secreto familiar que lo involucra, y por el cual recibe castigos inmerecidos de parte de los verdaderos responsables de esa situación, la sorpresiva muerte de su hermano Tomi (Nadim Kobeissi) lo pone en un estado de culpa agravada, ya que cree ser el causante de tal fatalidad. Está claro que el joven no tiene un muy buen concepto de sí mismo e intenta refugiarse en Annuska (Shari Sebbens), novia de Tomi, en las últimas etapas de su embarazo.
De un modo u otro, Miklós parece querer buscar imitar la vida de su hermano, trabajando en la tienda familiar y llevando siempre consigo la chaqueta que éste usaba mientras ahoga su intensa angustia en una existencia regada en cerveza, cigarrillos de marihuana y muchas malas decisiones. El desprecio que siente hacia sí mismo termina de explicarse en el creciente afecto romántico hacia su amigo y compañero de juerga Dan (Daniel Webber), que está pendiente de una cita con Phaedra (Charlotte Best), de la que está enamorada.
No es la primera vez que un cortometraje es extendido al territorio del largometraje. En 2009, el australiano Craig Boreham estrenó "Drowning", en el que narra la misma historia, con el protagónico repetido de Szanto en el rol del atribulado Miklós. Aquí, tras un inicio que te dará vergüenza ver con tus padres merced a sus imágenes de autosatisfacción (la película tiene muchas escenas de desnudez y consumo de varias drogas), el tono de diversión adolescente rápidamente muta en otro más angustiante donde la incomprensión y la soledad toman la escena; y, cuando eso sucede, es muy fácil que una persona caiga en decisiones autodestructivas que terminarán definiendo su vida. Valga notar, ya hacia el final, el amigo que Dan amaba comete un acto sumamente violento contra el pobre muchacho, cuya actitud consecuente resulta llamativa e incomprensible, durante y después de dicho hecho.










