Cuarta semana en mi nuevo hogar
Esta semana empezó como todas, con la rutina de trabajo de mis dueños. Ya el lunes me empezó a inquietar la idea de estar una semana más en casa sin poder salir… menudo tostón! Al menos con mi piscina nueva me entretengo mucho más y me encanta sacar los juguetes que me tiran dentro. Ahora cada vez que meto las patas en el bebedero para tirar el agua me dicen “no”, luego me señalan el bebedero diciendo “aquí beber agua” y me llevan a la piscina, me meten una patita para que chapoteé y me dicen “aquí jugar” y cuando empiezo a jugar con el agua me felicitan. Esto es nuevo para mi, a ver si lo capto pronto.
Aún así, ¡necesito novedades! Y los baños, que al principio me daban bastante miedo con ese suelo de mármol tan raro, están empezando a crearme mucha curiosidad. La noche del lunes cuándo mis dueños estaban tranquilitos y no podían darme guerra, me levanté despacito sin dar pistas de que iba a liar una trastada, me fui de expedición a los baños ¡y descubrí los escobillos! Lástima que al caer sonó ¡y me lo quitaron! no pude hincar el diente en esos pelos tan parecidos a los del cepillo de barrer pero es una cuenta pendiente…
También me he puesto más seria con el tema de cazar calcetines. Me tienen puesto un calcetín “de gancho” para corregirme y yo sucumbo cada cierto tiempo. Al menos esta vez mi dueña quería grabar este vídeo y pude mordisquearlo un rato:
Otra novedad es que me están cambiando la comida, la veterinaria nos recomendó Royal Canin Golden Junior por ser específica y me la están mezclando con la que tomaba desde que empecé a comer sólido que es Puppy Junior de Natura Diet. Se agradece tomar sabores distintos.
Tocó de nuevo veterinario tras los otros cinco días con el antibiótico pero esta vez fueron más rápidos con los resultados y supimos en seguida ¡que seguía teniendo coccidios! Así que me dieron un jarabe muy rico (Procox) y volvimos al día siguiente para que hiciesen una prueba de flotación a mi caquita y saber en el momento si ya estaba limpia de coccidios, ¡y por fin! Estaba bien y me pusieron la vacuna, la tetravalente. Este gasto fue de unos 38 euros.
Ese mismo día, como había salido al veterinario y estuve más entretenida, llegué cansada y me porté genial durante las lecciones:
La verdad es que lo sentarme, tumbarme y dar la pata lo tengo pilladísimo. Y lo de no lanzarme a la comida lo domino a la perfección como veréis:
Además jugaron conmigo y me lo pasé pipa, la vacuna no me sentó mal y estuve tan simpática como siempre:
Además mis dueños están especialmente contentos con los progresos en lo que se refiere al pis y la caca. Aún me lo hago donde pillo muchas veces, pero también otras muchas voy a la zona de la terraza donde quieren que lo haga. Cuándo me ven me felicitan muchísimo y me dan premios. Si me pillan haciéndolo fuera me dicen “no”, me llevan a la zona para huela los pises anteriores y me dicen “pis aquí si”. Siempre que me ven haciendo pis y o caca (sea en el sitio indicado o fuera) me repiten muchas veces “pis, pis, pis, pis” y cuando termino ya me dicen si está bien o mal.
Hay algo por lo que sí estoy preocupada. Los perritos del vecindario son capaces de anticiparse a la llegada de sus dueños y se ponen a ladrar celebrándolo nada más escuchar las llaves o incluso el coche y yo no soy capaz de hacerlo, ahora estoy a unos días de cumplir los 3 meses ¿será por qué soy pequeña, verdad? ¿o estaré demasiado despistada?
Ya lo averiguaré, mientras voy a buscar un sitio fresco para irme a dormir y así se me hará más corta la llegada de mi cumple mes ¡¡que mañana viernes día 17 de junio hago 3 meses!!