—¿Qué te pasa?
—Nada.
—¡Jum! ¿Nada? Si estás ahí toda callada, con cara de culo, y tú nunca eres así.
—En serio, no me pasa nada.
—A ti te está pasando algo y no me quieres contar.
—Bueno, está bien, Luis Daniel. Tenemos que hablar.
—¡Ay, coño!
—No, no estoy jodiendo. Estoy hablando en serio.
—Está bien. ¿Qué pasó, mi bella?
—Deja de decirme así, por favor.
—¿Pero qué pasó? ¿Qué hice? ¿Hice algo malo? ¿O dejé de hacer algo?
—No te hagas el guevón más, por favor.
—¿Hacerme el guevón? ¿Con qué? ¿De qué estás hablando?
—Ayer dejaste tu email abierto, Luis.
—¿Y?
—No me vengas con eso de "¿y?". Tú sabes lo que hay en tu email.
—Claro que sé. Puras cosas de trabajo.
—¡Sí, cómo no! Y además, vainas de tu doble vida. Bien guardadita que te tenías, tu vida de puto mujeriego!
—¡¿Mi vida de puto mujeriego?!
—Sí, Luis. Leí tus emails. Tienes toda una colección ahí.
—¿Pero qué te pasa, chica? ¿Te volviste loca?
—Mira, mira. Mira este email de una tal Nicole Watson: "Nicole Watson. I got your email from one of the mutual friends in facebook. I think you're cute and very brutal, I like that kind of guys. I just looking to know you more, maybe start with whatsApp?". ¡Qué bolas tienes esta pedazo 'e puta!
—Coño, Ana. Esas vainas son correos de spam, por el amor de Dios.
—"Correos de spam". Así los llaman ahora, ¿no? Tú debes creer que yo soy gafa. Mira este otro, el de Ashley Cunningham: "Hey Luis, please stop sending me your nude photos. That's rude and unsensitive".
—Eso es spam, Ana. Vainas de virus. Vainas para que le gente le de clic---
—¡Coño, lo peor es que después una va para la playa contigo y se quiere tomar una foto, UNA FOTO contigo, y tú te cortas todo! ¡Y mírate! ¡Mandándole fotos del güevo y quién sabe qué más cochinadas a esta fulana "Ashley"! ¡Qué bolas tienes tú!
—Ana, ¿estás hablando en s---
—Además, "Ashley". Coño, es que no puedes ver a una gringa porque se te cae la baba.
—No puedo creer esta vaina.
—No, soy yo la que no lo puede creer. Y no es solo los cachos, Luis; también resulta que tienes un realero que te mandó un fulano príncipe de Nigeria y tú siempre con el cuento que ni para el cine quieres ir porque estás pelando bola.
—Ana, eso es mentira. Esos son correos que mandan los estafadores para atrapar a los pendejos.
—Ah, ¿me estás llamando pendeja? ¿ME ESTÁS LLAMANDO PENDEJA?
—…
—¡Respóndeme, pues! ¡Responde!
—…
—El que calla otorga, Luis Daniel. ¿Me estás llamando pendeja?
—…
—¿Para dónde vas? ¿Te vas a ver con Nicole, verdad? ¡Dime, pues!