El reinicio “parcial” de actividades haría suponer que tenemos insuficiencias “parciales”.
“Casi todo puede continuar”, solo primer semestre es un “problema”, es decir “solo la lista del CNU es un problema” y lo que nos hace falta son sólo “un par de profesores”, es como una pataleta de “desobediencia política”.
Creo que la postura del gremio es más digna, realista y concreta. Vivimos múltiples crisis, nombro sólo algunas.
Estamos ante una crisis financiera con sólo 32% del presupuesto asignado, “empezar podemos”, pero ¿continuar? ¿La calidad?
Estamos ante un crisis de seguridad con estudiantes asaltados o asesinados por el malandraje desatado como política gubernamental, que ha llevado al “cierre técnico” de los horarios nocturnos que cada día se tornan más “vespertinos” en toda la UCV y el país en general.
Estamos ante una crisis de infraestructura con instalaciones deterioradas, falta de alumbrado, déficit de servicios básicos (baños, filtros de agua, conectividad, etc).
Estamos ante una crisis de recursos humanos sin precendente a todos los niveles, muy especialmente a nivel docente con renuncias recurrentes de personal que huye principalmente a otras universidades mejor pagadas, principalmente extranjeras.
Estamos ante una crisis de derechos laborales con sueldos con escalas cada día más planas y siempre rebotando en el salario mínimo y empleados con reclasificaciones detenidas. Con personal discriminado de beneficios laborales, buenos para unos y no para otros, como bonos nocturnos o de antigüedad.
Estamos ante una crisis institucional en la cual la palabra “autonomía” es solo una expresión hueca cuando los recursos asignados están predestinados por el MEUPCT en pártidas inamovibles, cuando la elección de las autoridades dependen del genuflexo TSJ y los ingresos, aceptados pasivamente por temor a perder una autonomía ya perdida de antemano por autoridades centrales que en medio del caos institucional que vivimos se preocupan más por mantener las formas y optar un día ser electos al Rectorado.
Estamos ante una crisis ética. Un día hay que quemar las velas y decir que no hay retorno, ser honestos en lo que se dice y actuar de acorde a ello. El día para esa coherencia se me antoja que ya llegó. Nuestra universidad está ante una crisis real y esa crisis incluye el rescate de la autonomía perdida. La mayor parte de su estudiantado y profesorado se ha pronunciado por rescatar la universidad a nivel nacional, conformándose como el único sector dispuesto a pelear por una autonomía universitaria real. Las autoridades deberían estar a la altura de ese estudiantado y profesorado y dejar de arrastrarse ante el gobierno por conservar unas pequeñas cuotas de poder y status.
La autonomía no está en riesgo de ser perdida por las autoridades actuales.
La autonomía está en riesgo de no ser rescatada por culpa de esas autoridades.