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Cada vez que me miras
(Este poema fue un día que me apetecía escribir algo así. Es medio caca. 8C)
Cada vez que me miras,
siento que mi corazón
sabe que tu te iras
y yo sufro con razón.
Cada noche yo sueño
que te quedas conmigo,
aquí, como un isleño
pero no como amigo.
Cada tris de mi vida
que yo he malgastado
pensando en despedida
para ti, tan mimado.
Cada instante que pasa
siento que estás más lejos
te veo desde casa
como blancos conejos.
No sabes que te quiero,
pero sé que ficticio.
en este juego, pierdo
incluso en el inicio.
Soledad.
La luna no brillaba, ninguna estrella se veía.
Era una noche oscura como ninguna otra.
Una gran extensión se extendía delante mío.
Silenciosa, imperturbable como la que más.
Era el páramo, desierto.
Sólo una extensión muda y fría bajo mis pies.
Ningún olor, sabor o sensación llegaba hasta mí en aquella inhóspita región de algún lugar del mundo.
Estoy sola en la tierra...
No, oigo un sonido, un sonido cercano, conocido.
Una respiración, no estaba sola.
La estudié, era regular, levemente interrumpida cada tres respiraciones con un cambio de ritmo, extraña pero agradable, me era conocida.
Extendí mi mano hacia donde provenía la respiración.
Encontré otra mano que cogió la mía y la apretó.
Era una mano cálida, fuerte, segura, decidida.
Una mano acogedora, en la que se puede confiar. Era eso por lo que mi corazón latía más fuerte en su presencia, no me salían la palabras y me sonrojaba cuando estaba cerca.
Estaba total y absolutamente enamorada de la persona a la que estaba dando la mano.
Era él, el cual su olor me había embriagado tantas veces.
El cual su presencia me había desorientado.
El cual su voz, dulce y armoniosa, me había hecho soñar.
El cual su sonrisa me había dejado KO y había hecho mis pies dejaran de tocar el suelo.
El cual sus ojos, claros, grandes, expresivos y cariñosos me habían hipnotizado.
Por él hubiera ido al mismo infierno, con tal de ver su sonrisa otra vez.
Hubiese sobrevivido al fin del mundo para poder volver a observar sus dulces ojos.
Es más, creo que haya ido más allà de la fronteras y haya muerto, solo por poder sentir su voz otra vez diciendo cuánto me quería.
Pero yo creo este es el lugar ideal para mí, simplemente porque está él.
Me giré para verle y así satisfacer mis ganas.
y allí estaba él.
Como un dios caído del cielo.
Era espléndido, bello.
Solo con mirarle me pasaron todos mis miedos, olvide todo, donde estaba, quien era incluso de respirar.
Solo sabía quien era él.
Él era un ángel caído que me quería tanto como yo a él.
Este instante quería que durara toda la vida, toda la eternidad.
Me acerco a él y me miró con aquellos ojos que hubieran desequilibrado al más temible de los demonios y enamorado a todas y cada una de las sirenas.
Pero me buscaban a mí, eran sólo para mí.
Me besó la frente y acercó su boca a mi oreja.
En un murmuro casi incomprensible me dijo que me quería.
Después llevó sus labios y los rozó con los míos.
Cada beso suyo hacía temblar cada rincón de mi cuerpo y desconcertaba mi alma entera.
Era dulce, càlido, protector, era como una medicina.
'Igual que yo'.
Esa fue mi respuesta a su murmuró.
Nos fundimos en un abrazo y dije:
'Para siempre'.
Él me contestó:
'No. Para toda la eternidad'.
Pequeños dialogos.
Primer:
- Te quiero, no sé porque, pero te quiero.
+ Lo dices con miedo.
- Lo tengo.
+ ¿No lo había dicho nunca?
- No, solo que nunca lo había sentido así.
+ Como yo...
Segundo:
- ¿Tienes miedo?
+ ¿A la oscuridad? No.
- ¿A otra cosa?
+ Sí, a perderte.
- Pues deja de tener, porque nunca me iré.
+ ¿Tú no tienes miedo?
- Sí, solo que sé que si te pierdo, solo será después de haber peleado, y sabiendo que tú serás feliz.
Tercero:
+ Quiero ser un superheroe. Adivina mi nombre.
- ¿Superman?¿Spiderman?
+ No, Yourman.
Cuarto:
+ ¿Por qué no sonríes ya?
- Porque no estoy de humor.
+ ¿Qué te pasa?
- Nada, prefiero no hablar de eso...
+ Lástima, porque tu sonrisa era de las bonitas, de las que se contagian, de las que hacen que uno se enamore cada vez más de ti.
- ¿En serio?
+ ¿Ves como no era tan difícil sonreír?
Quinto:
- Me gustas.
+ ¿Segura?
- Completamente.
+ ¡Pero si no me conoces!
- Ya...
+ ¿Entonces...?
- Tan solo... Me gustas. Me gustas sin motivo alguno. Sin conocerte, haces que no pueda parar de pensar en ti, que saber lo que piensas me obsesione, que me importe más verte dos segundos que cumplir con mis obligaciones.
+ ¿Todo eso sin conocerme?
- Sí, señor.
+ Entonces, no sé que pasará cuando me conozcas.
Sexto:
- No salió...
+ No coincidimos...
- No pasa nada.
+ Yo pensaba que era algo importante.
- Pues claro, pero si no funciona, da igual las veces que lo probemos, no lo hará.
+ Lo siento.
- No es tu culpa, no es nadie. Solo no ha funcionado.
+ ¿Estás bien?
- Lo que no me mate, me hará más fuerte, así que estaré bien.
Séptimo:
+ ¿Quieres que salgamos juntos?
- No.
+ Pensaba que te gustaba.
- Y me gustas.
+¿Entonces...?
- Yo a ti no te gusto.
+ Eso no es verdad.
- Lo haces por quedar bien. Y en serio no hace falta.
+ ¿Segura?
- Completamente, solo quiero que seas feliz.
Octavo:
+¿Podemos hacernos una foto?
- ¿Por qué?
+ Porque sí.
- No estamos haciendo nada especial...
+ Por eso mismo.
- No lo entiendo...
+ Para poder guardar para siempre esté momento, cuando somos felices, pero los dos sabemos que no será para siempre.
- Hagamos la, pero será mi prueba definitiva a que te equivocas.
+ ¿En qué me equivoco?¿En que no será para siempre?
- No. No podemos plasmar nuestros sentimientos en una foto, y tú no eres nadie para juzgar cuanto duraremos.
+ Lo siento, pero no quiero olvidarte.
- No te dejaré, simplemente.
Noveno:
- Una cosa...
+ ¿Qué?
- ¿Quién eres?
+ ¿Quién voy a ser? Vaya pregunta...
- No eres el mismo...
+ ¡Pues claro! He cambiado para ser perfecto... Para merecerte...
- No digas estupideces, tú ya eras perfecto para mí. La que no te merece soy yo...
+ ¿Cómo puedes pensar eso? Tú eres más de lo que yo deseaba.
- Pero yo no he cambiado por ti y tú por mí, sí.
+ Ya, pero yo no quiero que cambies, y prometo no hacerlo yo tampoco.