Decidí esconderme bajo la mesa cuando el mundo se caía, cuando todo estaba mal y yo hacía daño, luego decidí ponerme una cobertura, una no tan gruesa, y salir de abajo de la mesa, las cosas empeoraron, mi cuerpo dolía pero dolía más mi espíritu roto, volví corriendo a refugiarme, llorando y lamentandome, me di cuenta que eso no ayudaba, me puse una cobertura inquebrantable, algo con lo que nada me dañaría, salí de ese lugar donde me refugiaba, nada me hizo daño... Ahora yo lo hice y llore nuevamente... Llore por convertirme en lo que tanto me lastimó












