Firmar primero y comprobar después parece una diferencia de orden. No lo es.
La infografía muestra que el control previo permite revisar una operación cuando todavía se puede detener, aclarar o corregir. La información está disponible, las partes están presentes y el negocio aún no ha producido sus efectos.
Cuando la comprobación llega tarde, el problema ya no es solo jurídico. Puede aparecer opacidad sobre lo ocurrido, más dificultad para verificar los datos y una cadena de trámites que termina recayendo sobre empresas y ciudadanos.
La seguridad jurídica empieza antes de firmar porque después, muchas veces, ya no se controla. Se intenta reparar.
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