Lo que voy a decir ahora es algo que no todos van a querer oĂr, pero no me preocupa, no dirĂ© más que algunas verdades. Una mayorĂa lo sabe, una minorĂa lo acepta y una mente de cada cien, piensa en como invertir el patrĂłn.Todo se trata de agradar al otro, de ser correctos o incorrectos, tĂş eres blanco o eres negro. Y es ahora donde algunos pensaran dĂłnde queda el gris, pues dejame decirte que el gris es el menospreciado, el punto medio, el tibio, y sĂ, aunque ser diferente a veces se pone de moda, no es la onda. No se culpen tampoco, es parte de la “naturaleza” y para ser sincera he escuchado más respuestas conformistas que ideas para transformar, hemos sido educados para aceptar, agachar y caminar. Dejemos de ser hipĂłcritas, basta de hablar de igualdad y a la hora de actuar no estar, basta de justificar porque es más importante la preocupaciĂłn de un like y excusar la baja calificaciĂłn con respuestas mediocres.No pretendo cambiar el mundo, pero aborrezco las injusticias y luchĂł para apagarlas, y no es mi manera el imponer un falso poder, sino este, entrar en tu moral y mostrarte que en realidad estás cegado por el mundo y su tĂpico estereotipo, el cual nadie dice seguir. Y miras hacia otro lado sabiendo que en realidad te mientes a ti mismo, te engañas diciĂ©ndote que lo que haces es porque que asĂ tĂş lo quieres, pero en realidad solo buscas la aprobaciĂłn de un tercero. La gente solo quiere pedazos, fragmentos, elegir y tomar. Una risa con tal sonrisa, esa foto con esa confianza, esa chica con esa disponibilidad, ella pero no ella, asĂ y asĂ no, y otra vez, tĂş tienes suerte, asĂ que sĂ© feliz, sĂ© agradecida.Y creces escuchando que si eres sincero y dices lo que sientes conseguirás lo que quieres, que siendo tĂş te aceptaran por quien eres, pero la verdad es que nadie quiere a tu verdadero “yo”, puede que hasta ni siquiera tĂş; es asĂ que dejas de decir la verdad y le mientes a tus amigos, le mientes a tu familia, le mientes a todos los que dicen que te quieren, como eres. Pero adivina que, ellos tambiĂ©n mienten. Y a diferencia de lo que se cree en algunos rincones de la mediocridad, la personalidad no es una realidad estática, se puede modificar, cambiar y moldear.