Primer inventario de inventos
Quisiera, para empezar, escribir un acta de fundación: el acta de nuestra Escuela CrÃtica de Zapopan. Porque necesitamos una academia de batalla: filósofas, psicoanalistas, historiadoras, economistas; algo que difumine un lado y otro de la avenida López Mateos: de todas las avenidas. Se busca sede, por cierto, con alquiler barato.
TendrÃa que escribir también la cantidad de tesis posmodernitas cuyos tÃtulos hemos ido acuñando: Masculinidad: de Margarita Zavala al Bronco, Gordura y democracia: ensayo sobre la forma urinaria; los libros como De Lacan a Locón.
También tendrÃa que escribir nuestras obras de teatro. Obras donde se abra un espacio para la auto-catarsis: para hacer trizas a la familia, a los ex novios, a los otros males. Un teatro del exorcismo, no para representar, sino para exagerar el propio drama hasta lograr reventarlo. Abrir lugar no a una vida sin dramas, sino a una vida con otros.
HabrÃa de escribir manuales para armar batucadas: armarÃa talleres de ritmos latin lover para las manifestaciones. HablarÃa de intervenir la marcha y sus consignas, pero también la fiesta, de descaretizarla. TendrÃa que escribir la filmografÃa del Cinismo en casa. Pero por más que intentara este inventario de inventos, habrÃa un residuo que se me escaparÃa: un residuo más grande que el resultado.
No podrÃa terminar de poner en palabras lo que aprendo con ustedes porque la comuna descomunal es una forma-de-vida en marcha.












