Nunca me vi pequeña como ahora, a los pies de tu altura compasiva. Nunca, como hoy, descalza y azotada, a un instante del nunca, irremediable. Ya no vibra mi carne en paraísos, ni en infiernos, ni en manzanas, serpientes, ni en exilios.
“Bajo tu lástima”, Matilde Alba Swann.











