Una esponja llamada cafeto.
Imagínense que la raíz del café es una esponja, que en el momento en que está seca tiene esa cualidad de absorber toda el agua a su alrededor y dentro del agua los nutrientes que esta lleva (ya sea por corriente o por riego), tomando los nutrientes principales que serían nitrógeno, fósforo y potasio, y de una menor cantidad de calcio, magnesio, azufre, hierro, zinc, manganeso, boro y cobre (mediante los primero 10 cm de profundidad de la raíz principal), esto dando sustento a su raíz y a su crecimiento, generando una especie de almacén para sustentarse en los momentos en que no reciba captación de agua y de esta manera poder sostenerse por todas sus raicillas que está a su alrededor y sirven para llevar a la raíz principal que en este caso es el almacén.
Una vez obtenidos los nutrientes el cafeto comienza su crecimiento de manera continua, partiendo de su raíz principal las raicillas que lo mantendrá fijo en la tierra y continuamente alimentado, ya fuera de la tierra de su ser brotarán las hojas (que vienen en par), las flores blancas conocidas como flor estrella, las cuales darán paso al nacimiento de los granos (que generalmente vienen en pares), y reproduciéndose a sí mismos ya que cuentan con ambos órganos reproductivos en su haber. Pero debemos de considerar que para que el cafeto se encuentre en su máximo esplendor la tierra debe de contar con la acidez propicia para que esto suceda, teniendo una acidez o ph de entre 5 a 5.5 que darán condición para el fortalecimiento de la raíz, la mejor absorción de nutrientes y el crecimiento de la flor estrella que decantan en el cerezo.
Así podemos referirnos a que el café es como una esponja que continuamente absorbe y absorbe desde líquidos hasta minerales y que jamás está satisfecha, regalándonos sus frutos, su belleza y su conocimiento.










