María Brenda Robles Díaz nació en el Distrito Federal un 28 de octubre de 1997, actualmente está cursando la licenciatura de Artes Plásticas, a pesar de eso, su amor verdadero es la Danza.
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Caballeros eran los de antes: una hermosa lista de cuatro canalladas al hilo perpetradas por el mismo imbécil, la misma noche, a la misma dama
Hoy les traigo un caso especial, para advertirles que aunque tengan sesenta años nunca estarán a salvo de pelotudos. No bajen la guardia jamás.
Yo soy inmortal, pero ustedes van a ser viejas algún día, y si siguen tan promiscuas como ahora, van a querer seguir metiendo joda, así que es mi deber advertirles desde ya los peligros a los que se pueden enfrentar. Hoy les mostraré un ejemplar de idiota ya veterano, moviéndose en su misma franja etaria.
Así opera un imbécil luego de envejecer:
(en esta foto vemos a Lauren Bacall, y a Humphrey Bogart mirándole las tetas furtivamente a Marilyn Monroe)
No no, no vengo a contar como quiso comerse a una pendeja o algo así. La dama que lo padeció tiene 67, y nunca pudo creer del todo el nivel de canallada que tenía en frente.
Ambos solteros, los presentó una amiga en común (odio a los secretarios de Cupido, casi nunca hacen nada bien). Esto fue en una fiesta, quizá un casamiento, conversaron un rato y bailaron otro tanto. Se pasaron sus números telefónicos y el futuro era prometedor.
Luego hubo un intercambio de mensajes para coordinar finalmente una cita, cosa que se concretó bajo los siguientes términos: él salía con unos amigos y ella con unas amigas, cada uno por su lado. Cuando terminaran sus intercambios sociales con sus respectivas amistades (algo que ocurriría en un horario tempranero), él la pasaría a buscar al lugar donde ella se encontrara.
Ambas veladas sucedieron con normalidad, pero el tiempo transcurría y el señor no daba señales de vida. Así que cuando la cosa ya no daba para más, ella le mandó un mensaje preguntando si había pasado algo, y él recién ahí se digna a decirle que (fragmento de cita textual) “parece cosa de brujas”. Los amigos habían llegado impuntuales y encima descoordinados así que su tertulia se había extendido más de lo necesario.
“Ya no vengas” le respondió nuestra damnificada. Un poco enojada es cierto, pero comprendiendo de que al menos por esa noche el momento (la energía, las ganas) ya había pasado y que la cosa, de darse, hubiera sido más para tapar la cagada que por sincero interés.
¿No pudo avisar que se demoraba? ¿Tenía que esperar a que lo reclamaran al señorito para mostrarnos que no se lo había tragado un tiburón?
(ADVERTENCIA DE BREVE INTERLUDIO ILUSTRATIVO)
Tranquilas, esto es solo el comienzo, pero antes quiero compartir con vosotras algo que me contaron hace unas semanas, un caso muy similar a lo que narré hasta ahora pero entre personas que no cumplieron treinta años de vida, lo cual confirma lo que ya sabemos: la estupidez no tiene edad, al igual que la infamia. En esta oportunidad ella también tenía su primera cita con él, y también fueron presentados por incompetentes secretarios de Cupido. Ella tenía una cena familiar y le envió un mensaje informándole al respecto, pero que a eso de las 0/1 a.m podían juntarse (era viernes, por más datos). Su respuesta: “dale arreglamos”.
A las 22hs de ese viernes, ella le manda el siguiente mensaje: “cómo estás? salimos hoy?”
Ninguna respuesta. Solo se escuchaban los grillos de la terrible noche que se avecinaba.
11:30 hs.: Nuestra heroína se maquilla por las dudas, cosa de que si la llama solo sea cuestión de vestirse y salir.
El tiempo pasa. Señales de vida: cero.
1 a.m.: Nuestra damnificada se saca el maquillaje y se pone el pijama.
Al otro día (REPITO: AL OTRO DÍA) llega un mensaje del pelotudo notificando lo siguiente: “nena!! no te conteste porque lo vi tardísimo el msj... perdón”
Si quedaste que hoy salían, ¿No podías revisar el cel? Perdón las pelotas, imbécil.
“Todo bien” contestó ella, que es una forma más corta de decir “andá a cagar hijo de puta la reconchamil de tu madre. Oh sí, la vagina pútrida de tu progenitora, ese lugar del cual nunca debiste haber salido”.
Y el boludo se pone a hablar de cómo se tatuó no se qué e intrascendencias por el estilo, como si nada. Nuestra chica, astuta, aprovechando que él tenía la guardia baja, le preguntó amablemente qué hizo ayer, y él le cuenta cómo invitó unos amigos a su casa, hicieron un maravilloso asado (estoy seguro que lo sacaron del fuego en el preciso instante en el que ella se maquillaba para él, terminando de comer justo cuando ella se ponía el pijama) y luego salieron de joda, quejándose de lo cara que le cobraron la cerveza (anoten el detalle, el veterano de la otra historia tendrá un episodio con cerveza que podría compararse con esto también)… le contó toda la santa noche con lujo de detalles.
Excepto el por qué concretó una cita con la chica al pedo, y ni siquiera se preocupó por cancelar. Caballeros eran los de antes…
Ese señor fue borrado para siempre por una dama que, al igual que yo, aborrece que le hagan perder el tiempo.
(FIN DEL INTERLUDIO)
Al igual que la historia del breve interludio, la cita entre los sexagenarios tampoco se concretó, aunque como no hubo apronte al pedo y cada uno estuvo con sus respectivas amistades, eso ayudó a tolerar la primera de una seguidilla de canalladas que nuestra señora ni siquiera sospechaba.
Pasó una semana y el señor no se volvió a comunicar, así que la inepta secretaria de Cupido que los había presentado metió su perjudicial cuchara otra vez y le dijo al tipo que llamara a esta mujer, que no fuera pelotudo.
Así que, solícito, llamó. Concretaron un segundo encuentro para una noche en la que la dama iba al teatro con sus amigas, y a la salida, tipo 22hs, él la pasaría a buscar.
Sin embargo, al llegar al teatro ya no había entradas así que decidieron meterse a un local a morfar como animales. Ella se comunica con él, y le dice que si quiere puede pasar más temprano porque lo del teatro no salió. La respuesta fue afirmativa, se duchaba y salía para el teatro, que lo esperara ahí.
Así fue, así llegó. Se saludaron, el caballero le dice que por acá vive su hermana, y la invita a cenar a tal lugar.
“Tal lugar” era ahí, en la esquina, justo donde estaban las amigas de la señora. La cosa se complicaba, pero de todas formas ellas estaban adentro y ellos se quedaron en las mesas de afuera.
Y acá empezó el apocalipsis, armagedón, ragnarok, Harry Potter viaja al pasado y mata a sus padres antes de que lo conciban, en el cuarto libro de E. L. James nos enteramos de que Christian Grey es en realidad un invento esquizofrénico de Anastasia Steele, Acostumbrado al fin del mundo es en realidad un bot.
Para empezar, el biólogo no hablaba, así que ella se vio obligada a llenar el vacío de alguna forma.
Lo único que dijo él fue:
-¿Tomás cerveza?
-Sí.
Y pidió una… la más barata, Pilsen por más datos. ¿Se acuerdan del otro, el que se quejaba de que le cobraban caro la cerveza? este debió ser igual cuando joven.
El resto fue silencio, así que ella habló un poco primero, mucho después, ya que el tipo no solo no hablaba sino que ni siquiera la miraba.
“¿Qué mira este idiota?” pensó la dama, hasta que se dio cuenta que estaba vigilando su “maravilloso auto”, como ella lo llamó con ironía.
“El Batimóvil” le dije yo.
Toda la noche sin mirarla a la cara. Canallada Nº2.
Ella contó algunas cosas como para pasar el rato, y le hacía preguntas discretas. No quería dar muchos detalles de su privacidad a un desconocido, y tampoco pretendía ponerlo en la situación incómoda de que él lo hiciera.
Pero no se puede remar así toda la noche, así que en cierto momento se acabaron las cosas sin importancia para decir y preguntar.
-Bueno –dijo ahora nuestro locuaz ejemplar de cacatúa errante, casi mirándola por primera vez en toda la noche –ahora supongo que tengo que contarte mi vida.
Así lo dijo, cansino, desganado, como abrumado por el peso de la responsabilidad que ahora tenía en sus manos. Pobre Atlas, soportando el peso del mundo... ¡Ponele onda, abuelo!
A todo esto la víctima de este subhumano, inexorablemente contaminada con el tedio que este señor ofrecía tan generosamente, ya se quería ir a la mierda.
Optó por dejarlo hablar, tal vez ahora que el otro se dignaba a abrir la boca, se redimiría; había una posibilidad de que la cosa se volviera interesante, o al menos de que pidiera una Stella Artois.
Lo primero que le contó el tipo fue que a los 9 años lo echaron de la escuela por una riña boluda. Y así siguió, narrando pormenores pelotudos como si fueran los eventos que forjaron la historia de la humanidad. Una prueba más de lo que mencioné en el no tan lejano post “Mundos pequeños; gente pequeña”: la gente boluda le da importancia a las boludeces, y nos ahogan en un tsunami de su propia mediocridad (lean carajo: http://acostumbradoalfindelmundo.tumblr.com/post/77607597183/gente-pequena-mundos-pequenos)
Luego habló de su hermana y de sus hijos. Habló sobre cómo no soporta a los nietos y que cada vez que los va a visitar a los quince minutos se está preguntando “¿Qué hago acá?” y se va.
Claro, sus nietos no son animales que pueda estudiar ni tampoco gente con la que pueda comunicarse con clave morse ¿por qué habrían de interesarle esos seres vivos?
“¿A qué mierda vas?” se preguntaba nuestra ya mitológica sexagenaria “¿A qué mierda viniste?” se preguntó.
La señora, como al pasar, menciona el hecho de que tiene 67 años, y ahí él la interrumpió: “¡¿Sos menor que yo?!”.
Canallada Nº 3. Traducción: “estás hecha mierda, parecés de 120”. Esto también nos informa de que el caballero tiene más edad que ella, aunque se cuidó toda la noche de no decir nunca cuantos años tiene.
La mejor parte es que, doy fe, esta señora parece de 50, se los aseguro. No hago cumplidos al pedo y cualquier vieja que parezca una vieja o que esté arruinada pues que se joda. Pero este no era el caso, y aunque lo fuera, ¿había necesidad de escupírselo a la cara? Es evidente que los sentimientos del otro le importan poco y nada a este idiota.
Pero eso sí, sabe clave morse, y es biólogo.
(Cindy Joseph, veterana que está buena, en esta foto creo que tiene unos 59 años de edad, y a diferencia de la publicidad de Nivea en la que participó y que fue censurada en el Reino Unido por un excesivo abuso de Photoshop, en esta imagen no está tan vilmente retocada)
-Yo soy biólogo –dijo por decimoquinta vez (¿se acuerdan del post “Hola. Nacho… arquitecto”? pues deberían, porque este se comporta igual que aquél imbécil, preocupado más por su auto y por su título que por los seres humanos que le rodean… lean: http://acostumbradoalfindelmundo.tumblr.com/post/67670952855/hola-nacho-arquitecto) –yo soy biólogo y sé que no me queda mucho tiempo de vida, y quiero pasar mis últimos años con una mujer JOVEN.
JOVEN: Porque si este anciano de los días tarado hasta el hartazgo estuviera escribiendo en lugar de hablando, seguro ponía la palabra en mayúsculas, con negrita y subrayado, se los aseguro. Canallada Nº 4.
Quiero decir, todo bien si te gustan las pendejas, viejo del orto, pero otra vez me pregunto ¿hay necesidad de vomitarle a la cara a la dama que tenés en frente que no te interesa en lo más mínimo? Ponele un poquito de ganas. Ya la viste en la fiesta cuando se conocieron, ¿A qué mierda fuiste esta noche? ¿Para qué concretar una cita? ¿Para torturar autoestimas, ese es tu deporte favorito, idiota? Obviamente la biología no te enseña a ser una persona digna, eso está claro.
Ahí nuestra legendaria y heroica mujer se dijo “Yo me voy a la mierda, este hijo de puta insensible que reviente, ni a esta edad ni a ninguna otra me tengo que bancar pelotudos”.
-Bueno me tengo que ir –dijo, diciendo todo lo demás quizá con los ojos, ni bien el comeniñas dejó claro que su target eran menores de cuarenta o yo que sé.
-Te llevo –le respondió. “¿Para qué?” se preguntó ella “¿Para qué mierda seguir torturándome?”.
-No no, tomo el ómnibus acá.
-Te llevo, vamos.
En el camino él no habló, como ya era su seductora costumbre, y ella ya estaba cansada de intentar salvar una noche que murió antes de nacer. Iba pensando las diferentes formas de putear a su amiga, esa inepta secretaria de cupido.
CABALLEROS ERAN LOS DE ANTES
Esa frase es una puta mierda. Mentira. Este tipo es de antes, y de caballero nada, un canalla. Aparte de que cuanto más atrás en el tiempo viajemos, más machismo nos encontramos, este lugar común mencionado es insostenible por donde se le mire.
Sí, unos caballeros que te trataban bien si te quedabas en casa cocinando y pariendo hijos, vaya caballeros maravillosos, príncipes azulados y medias anaranjadas. Hermosas esas épocas en que la mujer no podía tener orgasmos porque les estaba prohibido gozar sexualmente bajo pena de quedar como putas.
Oh sí, qué tiempos aquellos, ojalá vuelvan.
Sería un placer quemar en una hoguera a todos esos imbéciles que me perdí de incinerar con mi lanzallamas preferido.
Todo hombre es culpable hasta que demuestre lo contrario, y los viejitos tiernos también. Aunque sean tan respetados en ramas como la biología y el código morse.
La estupidez no es patrimonio de edad alguna, el flagelo nos ataca por cualquier frente, puede venir del pendejo bobo o del viejo verde. La caballerosidad tampoco es patrimonio de una franja etaria ni de una época.
Un caballero es atemporal, no importa la época en la que viva, ni la edad que tenga. Hay niños caballeros, pendejos caballeros, jóvenes caballeros y viejos caballeros. Incluso, por supuesto, mujeres caballeros.
En este post no ha aparecido ninguno, exceptuando las víctimas.
Ahora, si se preguntan qué significa ser un caballero, ya escribí sobre eso no me hagan decir las cosas mil veces. Lean: “¿Qué significa hoy en día ser un caballero?” http://acostumbradoalfindelmundo.tumblr.com/post/44477586862/que-significa-hoy-en-dia-ser-un-caballero
Por cierto, cuando este veterano del orto llevó a nuestra sexagenaria narradora en auto a su casa, antes de que ella subiera al vehículo le abrió la puerta como un incondicional chofer.
Si eso no es un caballero ¿qué es ser un caballero?
Ah sí, tratar como ser humano al otro no solo cuando sube al auto, eso debe ser más o menos. Respetar los sentimientos y las necesidades de tu prójimo, sin importar que te gusten las pendejas o no. Comprar una cerveza digna aunque sea si es lo único que pensás gastar ¿Piensan que cenaron? Piensan mal.
Tal vez este tipo se muera mañana, pero si yo lo pudiera matar hoy, mi vida sería un poquito más feliz.