CIELO LĂŤQUIDO
20/08/17Â
Me han preguntado que cĂłmo estoy, si este domingo he amanecido desvelada, con resaca o si aun ando en la fiesta y yo he respondido que sĂłlo ESTOY.
Me han preguntado dĂłnde es la fiesta, que si voy a sacar las drogas y quiĂ©nes han sido mis Ăşltimas vĂctimas de folleteo casual y yo he respondido que me he quedado en casa a escuchar el AULLIDO de los locos.
Me han dicho que cuánto he cambiado y yo he respondido que no lo he hecho sĂłlo me he reivindicado entre las lĂneas de lo que es y podrĂa ser mi existencia.
La entropĂa que existe en mi naturaleza melancĂłlica no sĂ© puede extinguir sino expandir. Soy caos en el Cielo LĂquido porque mi naturaleza es neptuniana. Soy tempestad y soy calma en el emocional mar de mis entrañas.
Me han llamado loca para insultarme y también para elogiarme, y sà me he sentido loca de dolor pero últimamente me siento loca por crear, loca por sentir, loca por vivir y loca por existir existir existir.
Ya no estoy vacĂa. El dolor me ha abandonado.
Me he elevado hacia el Cielo LĂquido, azul electrizante, donde todos los ángeles son negros y tocan Bebop mientras las almas de mis Ădolos personificados por arcángeles danzan alrededor mĂo moviendo sus cuerpos extasiados por el ritmo de la mĂşsica.
Ahà está Jack Kerouac que ahora está mirándome y su mirada penetra hasta mis pensamientos, entonces me grita: “la única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas.”
Y yo ardo, ardo y ardo. Arden mis emociones debajo de la piel, y ardo hasta desintegrarme en el cielo lĂquido y convertirme en lluvia.
Lluvia de mi delirante pasiĂłn.
No estoy loca, estoy más cuerda de lo que me gustarĂa aceptar. SĂłlo pasaba que no pasaba nada y aquello me hacĂa oscilar entre la neurosis y la psicosis.
¡Oh mi querida psicosis! que me arrastraba hasta los abismos del océano Gabrielle arrastrando a los débiles conmigo.
Pero siempre vuelvo a resurgir de las profundidades más remotas que no se encuentran en ningún océano más que en el interior.
Y me elevo hasta sentir la liquides del cielo azul.
Los ángeles negros ahora están tocando el Jazz del carterista y al lado mĂo tengo a Bill Lee penetrando mi sentir con sus ojos vetustos y entonces me dice: “Cuando uno deja de crecer empieza a morir”.
Y me doy cuenta de que estoy muriendo y no he vivido como me gustarĂa poder vivir, no he sentido como me gustarĂa poder sentir y no he amado como me gustarĂa poder amar. Todo este tiempo he crecido en la obscuridad. Pero me he reivindicado desde varias lĂneas atrás.
Los ángeles negros están tocando cada vez más frenĂ©ticos, empapados por el cielo lĂquido y el arcángel de la prosa espontanea comienza a recitar sus 71 coros del Cielo LĂquido 210 Free Jazz y los 10 coros de la Cerrada del Infierno Interior acompañado por el Ă©xtasis que provoca el jazz libre, la prosa libre, el cielo libre, las almas libres como la mĂa y la tuya.
El antiquĂsimo ritual del Cielo LĂquido para liberar a las almas del miedo.
Ya no tengo miedo y ahora puedo elevarme hacia el Cielo LĂquido cada vez que me apetezca y encontrarme con los mĂos, esos locos que me enseñaron a quitarme los miedos escribiendo. Ahora puedo disfrutar de la sensacional mĂşsica de los negros que fueron marginados y repudiados desde el inicio de los Tiempos, dentro de los lĂmites de mi propio cielo.
¡Alabados sean locos marginales!
Mi Cielo LĂquido esta creado para los locos, para los marginales y para los libres del alma. En mi Cielo reina la locura y la cordura, la tempestad y la calma…
Estoy hablando de equilibrio:
Viajemos hasta el
final de los Tiempos en espirales perlinas.
AsĂ sea.











