Ella
No, no habrá nadie como ella que me contaba cuentos de amor antes de dormir
Estuvimos destinados a amarnos pero no para estar juntos
-Te quedaste dormido otra vez amor- me decía por la mañana
-Perdón bonita, es solo que llego muy cansado de trabajar y al recibir tu llamada lo único que hago es quedarme dormido-
Ella se reía y me mandaba muchos besos, casi todos los días; Era puntual a la hora en que sabía que yo llegaba del trabajo
Le dije mi horario y no importaba si eran las tres de la mañana porque ella siempre tenía una alarma para despertar y hablarme por teléfono, para escuchar mi voz o contarme un cuento
Fuimos más efímeros que una estrella fugaz, pero en nuestra forma de querernos nunca faltó un beso que no pudiera irse en una postal
Ella sabía de mi ansiedad, mi depresión y mis miedos más recónditos, pero nunca tuvo miedo a decirme -te quiero mucho peque-
Cuando lloraba por teléfono nunca lo colgó, y se quedaba siempre ahí, hasta que yo terminara de maldecir al mundo
Cuando ella me dijo -te amo- mientras lloraba, yo me sentí el tipo más egoísta que puede existir, por no saber darle amor y esperar a que ella me amara más
Ella tenía la voz más ronca del mundo pero el corazón más puro del universo
Ella era ternura en su forma de amar y yo, un egoísta confundido
Ahora sé que la amé, y no es de extrañar que el arrepentido siempre llora por las noches, mirando a las estrellas aunque estas no le digan nada
Ella, sé que me amó, pero sus heridas se curaron y ahora el amor que nos tuvimos vaga por el mundo triste y sin consuelo
Pudiera decir que nuestra historia aún no ha terminado, pero ella se fue, sí, ella se fue sin que terminara nuestro cuento
Y ahora no sé cómo termina nuestra historia, si con amor o con sus besos en un audio de cuatro segundos
-Te quiero más que al mar, te quiero más que a mis atardeceres favoritos-
Para Valeria Muñoz
Cesar T
















