Cuanto más miserable se siente uno, más le recuerdan que siga adelante. Tú solo sigue adelante, gritamos, cuando sabemos de sobra que es lo último que nosotros mismos deseamos hacer. Pero si una, como es mi caso, no enfrenta adversidad alguna en la vida, a nadie se le ocurre decirle que siga adelante. Se da por hecho que seguirás adelante, como una autómata. ¿Por qué no ibas a hacerlo? Requiere fuerza de voluntad, un acto de violencia, dejar de seguir adelante.













