@caeliuris
Las rutinas de fin de semana de Nikola eran simples: despertar, levantarse de la cama, darse una ducha, vestirse y hacer el desayuno para él y su pareja. Cielos, el solo pensar que ahora el hombre del que estaba enamorado era realmente su pareja lo hacía sonreír como un bobo y sentir un montón de mariposas en su estómago.
En fin, luego de ducharse, Nikola se dio cuenta de que no tenía camisas limpias para usar, por lo que decidió tomar una de las camisas de Erick. Después de todo, no creía que él se molestaría por eso.
Una vez estuvo listo, fue a preparar un desayuno que tenía planeado hacer hace ya mucho tiempo: unos esponjosos panqueques de avena con caramelo y arándanos encima y café con leche. Tenía fe en que a Erick le gustarían.











