¿Por qué volver a ver Friends?
©L.
¡Atención aquí! En la nueva era de series online, propongo volver a los inicios. Seis amigos, una cafetería: puro amor.
Confieso, llegué tarde a Warner: poco cable, mucho cine. Parecía que ningún capítulo aislado de Friends podía entretenerme hasta que me iluminé. Lo ví. Recién este año lo entendí. Y quiero despertar a más de un adicto audiovisual dormido.
Primer capítulo: sonrisas. Segundo capítulo seguido y entrás de lleno en este mundo noventoso ardiente de ironía y planos conjunto.
No hay un diálogo sin subtexto, sin embargo todo está a la vista, sencillo y masticado. Producto televisivo prime time por excelencia: poca demanda intelectual pero el vaso se rebasa de contenido.
¿Quiénes son estos actores sindicalistas que armados demandaron más de un millón de dólares por capitulo para terminar la serie? La combinación perfecta:
*una cara bonita con un protagonismo, por suerte, momentáneo. Rachell Green es una joven mantenida por sus padres que renuncia a la comodidad de un matrimonio ideal para encarar la vida y conocer a sus verdaderos compañeros.
*Ross Geller, romántico, sensible e inocente, todo un atractivo que nos enamora y se complementa con su multifacética cara y la magnífica capacidad de reírse de sí mismo.
*Chandler Bing, La lengua. Se identifica como el chistoso y a su vez como el marido perfecto.
*Monica Geller. Aturdida por el miedo a quedar como la solterona ex gorda que nadie mira, se revoluciona como una bomba sexual que sabe renovar la cotidianidad de su matrimonio.
*Phoeby Buffey. La excéntrica, llamativa y fantasiosa rodeada de supersticiones y ritos graciosos. Es el alma de la fiesta. Rubia, gemela, confundida con una famosa actriz porno, independiente y masajista.
*Y el último, la cereza del postre, el bombón de Joey Tribbiani: el cuerpo y la cara del seductor exacerbado, casi tonto.
¿Cuál es el secreto detrás de tanto estereotipo barato? Es esa falsa creencia de que somos todos así de directos. Nos identificamos con su transparente amistad que nos hace rememorar nuestras andanzas. Público joven, activo, desempleado, soltero y ansioso por reír. AHÍ ESTAMOS. Una serie con ritmo rápido para su época, absurda en sus decorados, GENIAL en sus textos.
Diez temporadas, veintitrés minutos. Duración ideal. Propongo volver a ver Friends para reavivar las joyas de la televisión de estudio.














