HAY DIĢAS en que me levanto con una esperanza demencial, momentos en los que siento que las posibilidades de una vida maĢs humana estaĢn al alcance de nuestras manos. EĢste es uno de esos diĢas.Y, entonces, me he puesto a escribir casi a tientas en la madrugada, con urgencia, como quien saliera a la calle a pedir ayuda ante la amenaza de un incendio, o como un barco que, a punto de desaparecer, hiciera una uĢltima y ferviente senĢa a un puerto que sabe cercano pero ensordecido por el ruido de la ciudad y por la cantidad de letreros que le enturbian la mirada.Les pido que nos detengamos a pensar en la grandeza a la que todaviĢa podemos aspirar si nos atrevemos a valorar la vida de otra manera. Nos pido ese coraje que nos situĢa en la verdadera dimensioĢn del hombre. Todos, una y otra vez, nos doblegamos. Pero hay algo que no falla y es la conviccioĢn de que āuĢnicamenteā los valores del espiĢritu nos pueden salvar de este terremoto que amenaza la condicioĢn humana.Extracto de la *Carta uno*, de Resistencia de Ernesto SĆ”bato // LIBRO DE ABRIL para el Club de Lectura Feminista en @bubuflats

















