Playing Everhood for the second time let's goooo
I wanna make fanart of all lil stills like this one!!!! And also of my favourite characters uwu!
seen from India
seen from Romania
seen from United States

seen from United States

seen from United States
seen from China

seen from Lithuania
seen from China

seen from United States
seen from China

seen from United States
seen from Portugal
seen from India

seen from Brazil
seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from Macao SAR China
seen from China
seen from United States
Playing Everhood for the second time let's goooo
I wanna make fanart of all lil stills like this one!!!! And also of my favourite characters uwu!

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Reencuentros (@Wren)
@slxzer // Maeve
*Sé de sobra que estoy controlando al personaje de @slxzer en algunos momentos de este rol, pero que conste que todo está hablado con antelación y cuento con su permiso para hacerlo (aunque sin él lo habría hecho de todas formas (?))
La joven corría a través de la abarrotada calle, atropellando gente a su paso. Llevaba un pequeño puñado de hojas en la mano, las acababa de comprar. El problema es que si no las añadía rápidamente a la poción que estaba preparando, probablemente tendría que empezar de nuevo. Además, no podía dejar la tienda cerrada mucho tiempo (el cartelito de “vuelvo en cinco minutos” tenía algo de caché, pero Maeve no podía permitirse perder dinero).
Apenas sin aliento, llegó. Todavía jadeaba un poco. De repente, una lechuza parda se le posó en el hombro, y la bruja soltó todas las hojas que llevaba en la mano. Pero no fue por el pájaro. Su amigo de la infancia, Wren Baker, estaba justo enfrente de ella. Sin saber muy bien por qué, entró directamente a la tienda, sin dirigirle palabra (y de paso, retiró el cartel que había puesto el la puerta). Dejó el ave sobre el mostrador, ululaba y le daba pequeños picotazos a la fémina. Algo molesta, Maeve le retiró la carta que llevaba, y la lechuza se fue volando junto a su dueño, que acababa de entrar a la tienda. Justo antes de poder decir nada, vislumbró una persona a través del escaparate. Reconocía de sobra al hombre que había pasado por la tienda el día anterior, y parecía algo enfadado. La peliazul suspiró. «¿Otra vez?» -Pensó.
Súbitamente, el aspecto de la joven cambió. La joven se hizo más esbelta, y su largo pelo azul profundo dejó lugar a un corto cabello anaranjado. Sus ojos marrones tornaron azules, y su cara se llenó de pequeñas pecas. Lo que antes fue la dueña de la tienda, ahora parecía ser una chica unos años más joven e indudablemente menos siniestra. Le dio la vuelta al collar que llevaba, llevando la serpiente dorada hacia su espalda, por lo que solo podía apreciar la cadena. Le hizo un pequeño gesto al castaño, indicándole que mantuviera silencio. Sonrió malévolamente.
El hombre entró. Era alto, barbudo y castaño. Sí, al verlo de cerca pudo confirmar que estaba enfadado.
—¿Está la dueña?—Preguntó, alzando innecesariamente la voz. No se fijó en Wren.
—N-no, salió hace un rato. ¿Ocurre algo?—Dijo la pelirroja con una extraña (y obviamente fingida) nota de timidez en su voz.
—Compré ayer mismo esto—depositó sobre el mostrador un pequeño botecito vació, cuya etiqueta rezaba “Felix Felicis”—, y no funcionó. ¡Exijo una devolución!—Exclamó, dando un leve puñetazo a la superficie de madera.
Parecía que la fémina estaba a punto de llorar.
—¿D-de veras? ¡Ya es la cuarta vez esta semana que viene alguien a quejarse por las pociones que preparé yo! S-supongo que todos llevaban razón, por supuesto que Lilith no se merecía estar en Ravenclaw—comentó a una velocidad impresionante, y algunas lágrimas cristalinas comenzaron a surcar su rostro—... Seguro que esta vez Maeve me despide, me dijo que no iba a permitir ni un solo error más... ¿Ahora qué voy a hacer? No debí haber aceptado este trabajo, sabía de sobra que yo no valía para esto... Yo no valgo para nada...—Dijo con una desgarradora tristeza. Se limpiaba la cara con la manga de la túnica continuamente, ríos de lágrimas recorrían sus pálidas y pecosas mejillas.
El contrario parecía increíblemente sorprendido por la reacción de “Lilith”. Su expresión cambió drásticamente, ahora parecía estar algo preocupado.
—No pasa nada—no sabía muy bien qué decir, y su tono inseguro lo reflejaba perfectamente—, seguro que todas las pociones que prepares a partir de ahora te saldrán mucho mejor—pero nada, la bruja seguía llorando desconsoladamente—. ¿Sabes? Creo que no estaba tan mal—miró fugazmente la botellita de cristal que reposaba en el mostrador—, me llevaré otra. ¿Vale? Estoy seguro de que esta será mucho mejor.—Dijo, agarrando un frasquito de una de las estanterías y dejando un par de monedas encima de la mesa.
A pesar de todo, la pelirroja seguía llorando. Algo incómodo, el mago musitó algo que pareció un “adiós” (aunque sonó más como un “agsjgosos”) y salió de la tienda, extremadamente incómodo. En cuanto cruzó la puerta, el aspecto de Maeve volvió a la normalidad, y guardó las monedas en la caja registradora. Agarró la carta, que todavía seguía ahí, y la lanzó hacia los pies de Wren.
—¿No crees que ya es un poco tarde para esto?