Homoerotismo y resolución de problemas
Recordemos que Odiseo está haciéndose pasar por un viejo pobre y durmiendo con su porquero y que Atenea ha ido a buscar a Telémaco para decirle que vuelva ya.
Atenea encuentra a Telémaco junto "al brillante hijo de Néstor durmiendo en el pórtico del glorioso Menelao". Le apremia para que recoja y se vaya porque le están devorando sus cosas del palacio y porque el destino de su madre está pendiente de un hilo, después de todo "Ya sabes cómo es el alma de una mujer: está dispuesta a acrecentar la casa de quien la despose olvidando y despreocupándose de sus primeros hijos y de su esposo, una vez que ha muerto". Atenea, parece que no has estado en la casa de Odiseo y no has visto que Penélope va como alma en pena. Para ser la diosa de la sabiduría, tienes tus días, ¿eh?
Total, que "Despertó Telémaco al hijo de Néstor (...) empujándole con el pie" porque es la mejor forma. Menelao sale a dar los buenos días y "Cuando lo vio el hijo de Odiseo vistió apresuradamente sobre su cuerpo la brillante túnica, echó sobre sus resplandecientes hombros un gran manto". O sea que Telémaco y Pisístrato estaba durmiendo en bolas en el hall del rey. Telémaco informa de que se van, Menelao dice que no le retiene pero que ya si eso, después de comer y de llevarse muchos regalos. Menos mal que estos viajes eran de urgencia todos.
Se van después de que Helena prediga que todo les va a ir rodado y llegando al barco, Telémaco dice a Pisístrato: "Hijo de Néstor (...) ya que nos preciamos de tener viejos lazos de hospitalidad por el amor de nuestros padres, además de ser de la misma edad y este viaje nos habrá de unir más." Había tema, está clarinete.
Se les acerca un viejo que era adivino y cuya genealogía y biografía nos cuentan en detalle, y que resumo con algunos nombres muy de su época: Mantio, Antifates, Oicleo, Alcmeón, Clito y Teoclímeno, que es el adivino en cuestión. Pero es un adivino de no fiarse porque lo primero que le dice a Telémaco es "¿De dónde eres? ¿Dónde se encuentran tu ciudad y tus padres?". Y el hijo de Odiseo que es joven y un poco ayuno de sesos le cuenta que ha venido a por noticias de su padre y el adivino le espeta "así estoy también yo, huido de mi patria por matar a un hombre de mi propia tribu (...) Admíteme en tu nave, ya que he llegado a ti como suplicante (...) pues creo que andan persiguiéndome". Telémaco le dice que guay, que le agasajan y todo porque supongo que no tiene suficientes marrones en su vida. O porque él no es de juzgar a la gente por un crimen de sangre de nada, vete a saber.
Mientras, Odiseo sigue disfrazado haciendo vida con el porquero. El porquero le cuenta su vida y le resume el percal "No me es dado oír las palabras ni las obras de mi dueña desde que ha caído sobre el palacio esa peste de hombres soberbios. Y eso que los siervos necesitamos mucho hablar con la dueña y conocer todas las órdenes y comer y beber e, incluso, llevarnos algo al campo, cosas que alegran siempre el corazón de los siervos".
Y aquí lo voy a dejar porque el porquero, Eumeo, sigue contando su historia y pinta muy bien. Démosle el espacio que se merece.