i’m begging you to stay, stay, stay.
@atrapadosact
Tambaleante buscó la llave en sus bolsillos con una sola mano, la otra bien aferrada a una botella de whiskey que ya estaba casi vacía. No sabía exactamente qué hacía ahí, no había puesto un pie en esa casa desde que había entrado a la fraternidad y, honestamente, no le sorprendería si su padre hubiese cambiado todas las cerraduras. Grande fue su sorpresa cuando aquella olvidada llave que colgaba de su llavero logró abrir la gran puerta de madera de la enorme casona, ubicada en uno de los mejores barrios de West Ham. El eco de sus pasos contra los pisos de madera era el único sonido que se escuchaba ahí, todo oscuro y acumulando una delgada capa de polvo. El silencio era aterrador, casi aplastante.
¿qué hago ahí? ¿qué espero encontrar?
Sus pasos lo llevaron al segundo piso, tropezando en algunos de los escalones a causa del alcohol que inundaba su torrente sanguíneo. El corazón en su garganta era prueba de las emociones que lo consumían por estar ahí de nuevo después de tantos años, además del miedo. Como por inercia terminó en su antigua habitación, la puerta al final del pasillo que se encontraba cerrada. No le hubiera sorprendido tampoco que su padre hubiera hecho de ella un estudio o un gimnasio casero, pero lo que sí lo intrigó fue ver que todo estaba exactamente igual. La cama, los posters de bandas de su adolescencia colgados, los recuerdos de su niñez, todo igual. Como si hubiese visto un fantasma cerró la puerta de golpe y giró sus pasos hasta la habitación de sus padres, habitación donde su madre había pasado sus últimos meses presa de la enfermedad. Y fue cuando entró que lo pegó, aquel aroma tan característico de su padre. Cuando era pequeño amaba esa colonia, los abrazos de su padre eran el lugar más seguro del mundo, cuando se veía envuelto en ese aroma. Pero en su adolescencia el mismo olor causaba nauseas, causaba miedo.
¿por qué no pudiste quererme por lo que soy? ¿por qué dejaste de protegerme?
Sus rodillas cayeron al suelo, al lado de la cama. La fotografía más grande decorando las paredes era una de su madre en su juventud, la que portaba esa sonrisa tan característica que no se había borrado ni aún en las peores etapas de su enfermedad.
¿por qué tuviste que irte si eras la única que me amaba sin condiciones?
El sonido que salió de su pecho fue como el de una persona que había sido mal herida. La botella de whiskey resbaló de entre sus dedos y comenzó a derramarse en el suelo, al mismo tiempo que las lágrimas recorrían su rostro. Su padre se había ido, junto con todos los demás adultos en el pueblo. Lo había deseado tantas veces durante su adolescencia, tantas veces que le deseó lo peor al hombre que le había dado la vida.
¿por qué estoy llorando por tu ausencia? ¿quizá por que ahora parece ser permanente como la de mamá?
Y por primera vez, en años de utilizar su encanto para atraer hordas de personas que buscaban ser sus amigos, que añoraban ser parte de su círculo social, por primera vez se sintió totalmente solo.
Papá, si vuelves, prometo que seré el hijo que quieres que sea. No me dejes solo, por favor papá. Vuelve.












