dexrham:
flashback!
No se inmutó, pero la respuesta lo hizo cruzar miradas con ella. “Cada quien traza el infierno que merece. ¿Lo has escuchado?” No podía recordar las palabras exactas de tan conocida frase; letras más, letras menos, pero el mensaje está allí. Se empinó el jugo y bebió, aferrando los dedos con tal fuerza que logró hundir el plástico. No obstante, ya era poco lo que quedaba del líquido. El silencio en la residencia, estar lejos del olor a muerte y sensación de tristeza, y el azúcar del jugo surtieron efecto en su sistema. “Es poco lo que sé de ellos, pero si es cierto lo que dices, vaya bola de idiotas, ¿no? Espero que la fiesta les haga olvidar el hambre.” Echó un vistazo rápido al perfil de la pelirroja y después, miró a su alrededor. No pudo evitar tensar la mandíbula por lo que descubrió. Una parte en él quería recordar qué sintió o creyó ver como para sufrir el impulso de tumbar y romper todos los cuadros y portaretratos que una vez adornaron su casa. ¿Miedo o enojo? Bueno, a veces no podía diferenciar. Bajó hacia sus manos y se dio cuenta que sus nudillos estaban ligeramente irritados, por el constante golpeteo al saco de boxear. ¿Era muy loco de su parte resistirse a perder también su rutina de ejercicio? “Háblame de algo.” En momentos así era cuando notaba que sus habilidades sociales estaban del carajo, que lo suyo no era la espontaneidad. “¿Qué te gusta?” Escucharse a sí mismo le sonó patético, por lo que dibujó una sonrisa, y empezó a reír. “Lo siento, yo… no sé cómo hacer estas cosas.”
Asintió con la cabeza lentamente tras encontrarse con su mirada, curvando los labios apenas hacia un lado. “Si.” Aquello le dejó pensativa, así como podían ser los primeros, podían ser los últimos si se tornaban contra el resto, eventualmente se irían unos contra otros. Qué terrible escenario pero el egoísmo lleva a lugares oscuros. “No te pierdes de mucho, ojalá sea así.” Que el alcohol supla sus necesidades pero bien era sabido que el alcohol deshidrataba el cuerpo, ¿no? Recordaba haberles seguido la corriente los primeros días, sobre todo el primero, ¡había acabado ebria! Poco recordaba de esa noche y aquello no era algo usual en la de cobriza cabellera, la prudencia y el control eran parte de su personalidad, por lo que irse a los extremos era algo que raras veces pasaba. “¿Cómo qué?” Se rió bajito, frunciendo el ceño pensativa. Si bueno, si él se jactaba de no saber como, ella tampoco era una experta pero la conversación con el muchacho le resultaba amena. “Mmm... No tienes que pensarlo mucho, solo sigue la corriente y ya.” Sonrió, aprovechando el lapso para pensar en lo que le gustaba para beber de su cerveza. Tras dejar la botella de cristal sobre la barra, redirigió su mirada a él. “Pues me gusta dibujar, por eso estudio artes. La pintura igual pero no se puede llevar a todos lados, eso lo dejo para cuando quiero estar a solas, en silencio.” Ladeó la cabeza, ligeramente a medida que hablaba. “Fuera de eso mis gustos son variados, me gusta leer, me gusta la fiesta, sí pero con medida.” Puntualizó, después de todo solo era una chica universitaria, era normal. “También me gusta caminar, vaya, puedo caminar por horas y no sentirlo...”









