𝔖𝔥𝔬𝔠𝓀.
Toma aire con lentitud, recarga su espalda contra la pared, y ejerce presión en la herida en su costado. El dolor se siente como choques calientes que invaden toda esa zona, que aceleran su respiración; de pronto siente que su alrededor se nubla, y lo único que es capaz de captar es el sonido de los disparos en el pasillo continúo. cierra los ojos, intenta respirar para no ser presa del pánico, pero al simple intento de moverse aquellas punzadas de dolor lo detienen, provocando que sentarse en el suelo parezca mejor idea que seguir avanzando. Nuevas detonaciones interrumpen el silencio, parecen venir de una de las salas cercanas, una mueca de dolor se dibuja en su rostro al ponerse de pie.
Realiza un segundo esfuerzo para dar un par de pasos y buscar una habitación en donde resguardarse para intentar detener el sangrado. Una nueva oleada de disparos logran escucharse hasta el punto en el que se encuentra, en esta ocasión no logra descifrar de que punto vienen, pero decide entrar a uno de los consultorios que se encuentran en aquel mismo pasillo, y al recargarse sobre la puerta para cerrar, su mirada se encuentra con una muchacha, la reconoce como una de las residentes de pediatría, pero lo único que sabe de ella es que tiene poco tiempo en el hospital, observa el golpe en la cabeza contraria, y frunce tenuemente el ceño — ¿Estás bien? ¿Qué te ocurrió? — cuestiona, con voz agitada, sosteniéndose de la perilla de puerta en un intento por mantener el equilibrio — ¿Cuánto tiempo llevas aquí? // @astronmvs














