Cuando en el río de soledad que, a veces, nos recorre, un álveo seco, piedras con huella de lavados imposibles, verano interminable de guija al sol, de insecto al sol, de raíz sin esperanza, notamos una barca por la greda, que aventa el polvo con los remos podridos de carcoma, sola bogando, hincando el astillado palo entre costillas de calcinadas reses, es él quien anda.
Navegación de la tristeza | Alfonso Canales














