@svrt-r : " if you can't light it just pour the gasoline , i can do the rest "
“ now that’s what i’d call effective teamwork! “
seen from Canada
seen from Brazil
seen from United States
seen from China

seen from Germany
seen from Canada

seen from Malaysia

seen from United States
seen from United Kingdom

seen from United States

seen from Georgia

seen from United States

seen from Malaysia

seen from United States
seen from Russia
seen from United States
seen from United Kingdom

seen from Greece
seen from Japan

seen from Russia
@svrt-r : " if you can't light it just pour the gasoline , i can do the rest "
“ now that’s what i’d call effective teamwork! “

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
my new draw in processssss!!!
Más que solo pedales // Yowamushi Pedal
Más que solo pedales
Yowamushi Pedal
Imaizumi x Naruko
Capítulo uno: Mi mundo está cambiando
Estoy enamorado.
Sí, eso mismo, enamorado…muy enamorado.
Pero no se me nota, al menos nadie se ha dado cuenta. No me sonrojo cuando estoy cerca de él, tampoco cometo tonterías, ni tartamudeo, ni nada de nada.
Lo único que hago cuando se encuentra a mi lado, es pedalear, correr con mi bicicleta lo más rápido que pueda para dejarle atrás. Sin embargo, sé que estará ahí, detrás de mí; poco dispuesto a darme la oportunidad de tomar ventaja.
Así es él, testarudo, irritable, molesto, ruidoso y presumido.
Aunque nunca se lo he reconocido en la cara, es mi eterno rival dentro del club de ciclismo. La mayoría del tiempo me saca de quicio, me hace perder la compostura, me vuelvo engreído, el dueño del mundo en lo que respecta a las carreras con pisteras.
Y eso, a pesar de todo, me encanta.
Realmente disfruto enfrentarme a él, recordar la emoción de una carrera en la que pedaleas con todas sus fuerzas, es maravilloso; la sensación del viento en contra de tu cuerpo, el sudor correr por la espalda, el rostro, las manos. El ruido de las llantas, de la cadena, su respiración jadeante, sus palabrotas y maldiciones...
Me hace amar aún más este deporte.
Vuelvo a ser el mocoso gritón y soberbio de hace unos años atrás.
Él es el primero en lograr eso, en que ponga todas mis fuerzas en pedalear sin importarme nada más. Se me podrían caer las piernas y no me detendría, todo con tal de ganar, de ver esa mirada llena de vida en sus ojos.
Siempre sonrío cuando regreso a casa, contento por entregar hasta la última gota de sudor en el entrenamiento…y más que eso, entrego mi corazón en cada momento, en cada metro recorrido.
Y eso es por Naruko.
Le conozco hace tan poco…pero podría decir exactamente qué es lo que siente, lo que opina, lo que se muere por gritarme en plena cara.
No es una persona difícil de comprender, es bastante simple y honesto, por lo que sé qué es lo que ronda por su mente con tal solo mirarle el rostro. Además, he corrido con él, y eso me basta para conocer a las personas tal y como son.
En las carreras se suele ser bastante honesto, no puedes esconder tu verdadera personalidad cuando faltan tan solo unos cien metros hasta la meta.
Él jamás se rinde, es voluntarioso, gritón, esforzado, y…amable.
Jamás se aprovechará de tu debilidad, intentará ayudarte pese a que jamás será capaz de reconocerlo abiertamente. No le gusta demostrar su debilidad frente a otras personas, mucho menos ante mí.
Lo que más me gusta, es lo apasionado que puede ser al entregar todo lo que tiene por alcanzar sus sueños.
Y bueno, eso es lo mínimo que puede hacer.
Después de todo, él es la estrella de la velocidad de Naniwa, alguien con menos determinación y fuerza jamás podrá vencerme, ni por asomo. Es por eso que, bueno, es por eso que Naruko es un rival tan formidable.
Oh…no puedo creer que piense eso de él, es tan vergonzoso…
-¡Imaizumi!-entra de sopetón, sudado y molesto-¿Por qué te fuiste? Te reté en frente de todos para que compitieras conmigo otra vez, maldición- pega gritos, indignado- El viejo incluso terminó de entrenar conmigo quince minutos antes para que pudiéramos hacerlo… ¿y qué es lo que haces? Te largas antes de que yo llegue-le cuesta hablar, de seguro porque corrió como un loco hasta aquí-
Lo sabía.
Sabía que estaba con Tadokoro entrenando en la carretera, a unos cinco kilómetros de la escuela. Sabía, también, que le había rogado durante casi tres minutos para apresurar su rutina de entrenamiento con tal de terminar a tiempo y competir conmigo.
Y lo sabía porque, desde hace ya unos tres meses, estoy pendiente de todo lo que hace y dice.
Suspiro y evito su mirada, consternado.
¿Desde cuándo me comporto de esa manera?
Parezco un viejo acosador en vez de una persona normal….
-El entrenamiento ya terminó, no tengo por qué perder el tiempo contigo. Además, los dos sabemos quién será el ganador-me levanto y me dirijo hacia la puerta-
Naruko se atraviesa en mi camino con una gran sonrisa en la cara, me mira con suficiencia, se entrecruza de brazos y se apoya en la entrada, impidiéndome salir.
-¿Acaso tienes miedo?-ensancha la sonrisa, provocándome-Ya sabes, me ganaste por muy poco en la última carrera, I-mai-zu-mi-deletrea mi nombre de manera burlesca-
Por un momento, mis dedos se mueven inconscientemente, reaccionando a sus actos. Suspiro, me volteo, y miro hacia el suelo, ignorándolo por unos momentos.
Son estos detalles, justo estos, los que me hacen pensar acerca de la increíble influencia que ese mocoso tiene sobre mí.
Miles de personas antes me han retado y se han mofado de esa manera, y mi reacción era siempre la misma; indiferencia. Ninguno de ellos lograba hacerme perder la paciencia, ni siquiera despertaban el deseo de querer competir contra ellos.
Eran un montón de perdedores que no podían aceptar su derrota, nada más.
Pero, con él es diferente.
Mi cuerpo reacciona ante sus palabras de manera automática; las manos me pican, añoro por tomar las manillas de mi bicicleta, por realizar los cambios necesarios que me permitirán volar sobre el asfalto, las piernas se me endurecen, el estómago se me revuelve…
Y el corazón me rompe a latir desaforado al sentirle tras de mí, muy cerca.
-Sabía que tenías miedo, nadie puede vencer a la estrella veloz de Naniwa, el amigo del viento-rompe a reír con su risa tan extraña, “kakakaka”-
-Me voy a casa-sentía que en cualquier momento me iba a dar un paro cardíaco, necesitaba salir de ahí, la cercanía era demasiada, estábamos solos y….-
-¡Eh!-pega un salto y me toma de la mano, obligándome a permanecer ahí- No huyas, vamos, corre conmigo-pese a su tono y a su sonrisa de fanfarrón, sus ojos me miraron expectantes, y… ¿tensos?-
Era como si me pidieran que me quedara… ¿estaría imaginando cosas?
Y bueno, el asunto es que no me pude negar a esa mirada.
-Cuando te haga morder el polvo, luego no llores-dejé mi mochila sobre la banca, me cambié sin mirarle y salí lo más pronto posible-
La mano aún me ardía.
Seguramente el rostro también…lo sentía tan caliente que en cualquier momento se me iban a derretir las mejillas, la nariz y los labios.
-El recorrido es el de siempre, el primero en llegar a la puerta principal gan…-no le escucho continuar, por lo que le miro inmediatamente-
-¿Qué pasa?-
Me mira con los ojos muy abiertos, sorprendidos. Alza una mano y me apunta apenas, para luego dejarla en su posición original, voltear el rostro y sonreír para sí mismo.
-Pues nada- monta sobre su bicicleta y se posiciona a mi lado-
-¿Ah?-
Confundido, arrugo el ceño y me preparo para partir. Tengo un presentimiento extraño, estoy nervioso…
Le miro de reojo, y luego desvío la vista instantáneamente al descubrirle haciendo lo mismo que yo. Siento que el calor aumenta hasta mis orejas, dando gracias al cielo cuando Naruko da la señal y comienzo a pedalear con todas mis fuerzas.
No me puedo concentrar, mucho menos pensar en alguna estrategia. Lo único que ocupa mi mente es esa expresión en su rostro.
Durante el único momento en el que pude verlo bien, Naruko estaba tremendamente feliz, sus ojos brillaban y la sonrisa era completamente visible, inconfundible.
¿Qué había visto? ¿Me había descubierto?
No.
Eso no podía ser posible, no…
Pero, entonces, ¿por qué reaccionó de esa forma luego de verme? ¿Acaso mi rostro se había vuelto completamente transparente, demostrando lo que sentía en ese momento?
Pedaleo cada vez con más fuerza, nervioso. No me puedo quedar tranquilo, por lo que cierro los ojos por unos momentos y me entrego a la sensación que tanto me gusta; el silencio, el silbido del viento…
-Imaizumi-su voz me asusta, por lo que freno de golpe-¡Eh!-
Asustado por mi repentino actuar, frena también, cayendo de bruces al suelo al perder el equilibrio.
-¡Maldición! ¿Se puede saber qué es lo que te pasa?-intenta incorporarse inmediatamente, pero vuelve a caer apenas apoya el pie derecho-¡Ay!-
-¿Estás bien?-me bajo de la bicicleta en un dos por tres, arrodillándome ante él-
-De maravilla-reacio a demostrar debilidad ante mí, intenta levantarse nuevamente-Este simple rasguño no es motivo para detener nuestra competencia…te ganaré de todos modos y…-
-No voy a competir contigo- me siento a su lado, mirándole serio-
-¿Y por qué no?-
-Pues, porque te está sangrando la cabeza, y tienes el pie muy hinchado- apunto hacia el rasguño que tiene en la frente; es grande y sangra copiosamente, si acaso se le ocurría subir de nuevo a su bicicleta, acabaría inconsciente en el suelo-
-¿En serio?- se pone pálido ante mis palabras y, con la mano temblando, se toca- Ouch esto es… es… mucha sangre-aprieta los labios con fuerza-
-No te asustes, no es para tanto. Hay que presionar la herida con algo…-miro hacia todos lados, molesto-
Nadie trae pañuelos ni camisas extra para una carrera…la única solución, era que me quitara la parte superior del uniforme y se la prestara. Quedaría hecho un desastre, pero me daba igual, lo importante era Naruko porque, en serio, sí que sangraba.
-Ten esto-tirito de frío en cuanto quedo completamente desnudo desde la cintura hacia arriba- Presiona con fuerza y…-
-¡¿Qué haces?!-grita, estira la mano y me devuelve la prenda-
-No seas idiota, es algo necesario-se la arrebato de sus dedos y la presiono con fuerza sobre su frente, casi con rabia- Si te desmayas y además me gano un resfrío, tendrás que ser mi esclavo durante toda tu vida. Ahora cállate y haz lo que te digo-suspiro, cansado- ¿Puedes ponerte de pie?-
-Claro que sí-se levanta inmediatamente, cayendo en menos de tres segundos-
-Claro que no-con el corazón latiendo a mil por hora, me acerco a él-Ni te atrevas a hacer una escena-murmuro junto a su oreja, aunque aquella frase es más para mí mismo que para él-
Era yo el que iba a terminar hiperventilando al tenerle tan cerca, entre mis brazos. Además, estaba tan nervioso y asustado por su caída que el corazón no hacía más que convulsionar dentro de mi pecho; entre el pánico, la preocupación y los retorcijones de estómago, de seguro me daría un paro cardíaco.
-Te llevaré hasta la enfermería-camino lentamente, esperando sus gritos y sus rabietas, espero, espero, espero…-
Pero éstos no llegan.
Bajo la vista hacia él, preocupado de que quizás esté inconsciente.
-¿Naruko?-
-…cias…-apenas murmura, por lo que no le oigo bien-
-¿Ah?-
-Gracias-alza el rostro para mirarme directo a los ojos, sonriendo apenas- Gracias por preocuparte por mí y bueno, ya sabes, por cargarme y todo eso. Espero que no te resfríes…-frunce los labios y baja la vista, avergonzado-Pero aun así, ¡no esperes que te perdone por hacerme caer! ¡Y tampoco creas que olvidé nuestra carrera! Apenas me recupere, te retaré a otra-
No le respondo.
No le quiero responder.
No le puedo responder.
Es la primera vez que me da las gracias, es la primera vez que le veo completamente sonrojado, incluso sus orejas están rojas, casi tanto como su pelo. Es la primera vez que me siento completamente desbordado por mis sentimientos.
-¿Estás bien?-su voz me hace volver a la tierra-
-Estoy cansado, pesas una barbaridad pese a ser un enano-intento recuperar la calma, así que aumento el paso-
-El corazón te late como loco-apoya la palma de su mano libre, haciendo que mis latidos se disparen nuevamente- Estoy seguro de que incluso tú puedes oírlos-me mira jocoso, arqueando una ceja- ¿Qué pasa, Imaizumi?-
-Es por el esfuerzo, idiota-intento esconder mi pánico, y sin querer aprieto los labios- Si sigues diciendo estupideces, te abandonaré aquí-
-No eres capaz-rompe a reír a su manera, tan especial, tan vivaz-
Se acomoda nuevamente entre mis brazos, con una sonrisa enorme en el rostro, y apoya el oído en mi pecho.
Maldición.
¿Qué significaba eso?
Bum, bum, bum, bum, bum.
El palpitar era tan fuerte que incluso lo podrían oír al otro lado de la escuela. No era posible que los hiciera pasar por cansancio o nerviosismo, porque claramente eran un tipo de taquicardia crónica.
El resto del camino fue silencioso; ninguno de los dos dijo ni una sola palabra.
Yo estaba demasiado espantado e histérico como para mirarle y conversar, y seguramente Naruko estaría durmiendo; apenas se movía.
¿Estaría inconsciente?
Lentamente giro el rostro para mirarle, sonriendo ante la visión que tengo ante mí.
Aun presionando la prenda superior del uniforme contra su frente, se las había arreglado para acomodarse y dormir. Tenía la boca ligeramente abierta, roncando suavemente cada vez que inspiraba aire.
Miro hacia todos lados, asegurándome de que nadie estuviera a mi alrededor, y entonces me decido a hacerlo.
Lo necesito, al menos así puedo descargar de alguna forma los sentimientos que no me dejan respirar.
Le miro durante mucho tiempo, suspiro, cierro los ojos, aprieto los dientes, me doy ánimos, y vuelvo a suspirar.
Abriendo los ojos con lentitud, me acerco a él lo suficiente como para besarle en la coronilla de la cabeza.
Es apenas un roce suave, nervioso, tembloroso y tímido.
Vuelvo a mi posición original al instante, sorprendido de mis propios actos. Vaya, Naruko me ha cambiado, me está cambiando, logra que pierda la compostura, me divierte, me enoja, me hace reír, me…
Impulsa a seguir adelante sin importa qué, siendo más efectivo que los pedales de mi bicicleta.
Quizás, es el momento de decirle lo que siento…
Puede que se lo diga hoy, o quizás mañana.
000000000000000000000000000000000000000000000000000000000
Espero que les guste, lo escribí con mucho amor -/////-
POR MERLIN, ADRIANA DEJÁ DE REBLOGUEAR Y DAME BOLA :C (?)
Love, love me do.
You know I love you.
I'll always be true.
So pleeeeeeeeeeeeeeeease
Love me do.

Anya is live and ready to show you everything. Watch her strip, dance, and perform exclusive shows just for you. Interact in real-time and make your fantasies come true.
Free to watch • No registration required • HD streaming
Yo soy Team Litwick(?) Nada de arañas eléctricas por doquier ;w;