Paga lo que debes
Columna publicada en Mural el 22 de octubre del 2013 (http://www.mural.com/editoriales/nacional/682/1363320/)
Mientras escribo esta columna, sufro los estragos que la mala calidad del aire tiene sobre los habitantes del Área Metropolitana de Guadalajara. En cuanto acaba el temporal de lluvias es fácil percibir la mezcla tóxica en la que se ha convertido el aire. De inmediato, brotan alergias y otro tipo de enfermedades respiratorias. Y en medio de la contaminación atmosférica pienso en los árboles, en cómo nuestra indiferencia social hacia esos seres vegetales ha alcanzado un punto máximo en los últimos cinco años, por medio de la tala clandestina, las podas irregulares, las enfermedades, hongos y plagas como el muérdago. Pero sin duda, más que esas amenazas, la actitud de autoridades y ciertos habitantes contra ellos es lo que más los perjudica. Tenemos políticas públicas "arboricidas" pese a los diferentes esfuerzos emprendidos por ciudadanos para revertir ese fenómeno; las autoridades estatales y municipales se han visto rebasadas por los intereses que hay alrededor de los anuncios espectaculares o de las obras de infraestructura vial, y han mantenido un silencio indolente, traducido en gestiones ineficaces para proteger a los árboles. Es curioso ver cómo preferimos inhalar aire sucio que hacer el trabajo de aplicar leyes y reglamentos para detener la rapacidad forestal urbana. No hay buenas noticias en este ámbito. Incluso la más reciente, la del anuncio de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial (Semadet) y de la Dirección del Sistema de Tren Eléctrico Urbano (Siteur) para pagar los árboles que se debían por las obras del Macrobús -ejecutadas entre el 2008 y 2009- no logra cumplir su cometido. ¿Por qué? Pues porque esa cantidad de árboles -que deben cumplir, entre otras características, con ser especies adecuadas, de más de 4 metros de altura y un tronco de al menos 10 centímetros de diámetro- las debía la anterior Secretaría de Desarrollo Urbano (Sedeur) ahora conocida como Secretaría de Infraestructura y Obra Pública (Siop). ¿Qué tiene de malo? Imagínese que un pariente suyo tiene una deuda con una mueblería. Usted firma de aval solidario. Su pariente no paga y, entonces, la tienda de muebles interpone un recurso jurídico para cobrarle y lo embargan a usted. No suena muy justo pagar una deuda que no era suya, pese a que usted lo avaló. Algo parecido ocurrió con el caso de los árboles del Macrobús. La anterior Sedeur fue la que contrató a las empresas constructoras que, por ignorancia, incapacidad o malas prácticas urbanas, derribaron árboles, hicieron malos trasplantes y dañaron a varios por sus descuidos en las obras de construcción de este corredor. Quien debió pagar era Sedeur, porque así se sentaría un precedente muy poderoso: el que daña al medioambiente paga. ¿Qué terminó ocurriendo? Que la actual Semadet, como aval solidaria, asumió una responsabilidad que no le correspondía, bajo el argumento equivocado de que al tener a su cargo las áreas de planeación y desarrollo urbano había heredado la deuda. Y eso que en aquellos años hubo dinero etiquetado para comprar el arbolado adeudado. Estas medidas premian e incentivan los comportamientos contra el patrimonio y capital natural de la metrópoli. Por cierto, ¿dónde están los árboles que se pagarían por las obras del Puente Atirantado?, o hablemos del caso del puente vehicular de Ávila Camacho, o de los árboles talados clandestinamente en los camellones de Lázaro Cárdenas y López Mateos. ¿La Semadet terminará pagando las deudas generadas por otras dependencias arboricidas? Urge que nos demos cuenta del grave daño que este tipo de comportamientos le generan a la Ciudad y a la calidad de vida. Pese a los esfuerzos sociales por hacer que se resarzan los daños ambientales; quienes dirigen las administraciones en lo municipal y estatal, vinculados al tema ambiental, siguen en actitudes tibias. Y para cerrar con broche de oro, el Siapa hace de las suyas. Sin autorizaciones, permisos o un dictamen de por medio, entraron a los terrenos donde se encuentra el Bosque Pedagógico del Agua y afectaron, según datos del Colectivo Ciudadano Pro-bosque, cerca de 300 árboles. Si aplicamos los criterios de restitución del caso Macrobús, le deben a Zapopan 6 mil árboles. Así que... funcionario, constructor, promotor de obras, repara daños ambientales y paga lo que debes. @marasiro














