Sobre las aventuras de un colectivo que en los años 70 intentó ensayar la fusión entre arte y deporte en España. Fuente: TorneoPassion A comienzos de la década de 1970, un grupo de amigos, algunos …
“...Interesa ver cómo responden ante la falta de interés por ganarles, ante el interés por crear jugadas plásticas. Jugar con aquello que no está estipulado en las normas; jugador de guante blanco; el balón puede ser un exponente de cualquier tipo de giro; fintar o hacer un drible a un jugador del equipo contrario, cuando se le ha superado, dejar el balón botando y recitarle un fragmento de un poema; ...“
A parte de la risión que me sigue produciendo leer e imaginar sus manuales y puesta en pràctica, me parece especialmente destacable la reflexión que suscita. En primer lugar, el punto de partida de retomar el arte como instrumento revolucionario ante una norma (en este caso del partido), como algo que toma sentido y funciona en tanto algo colectivo, que genera sorpresa, y contiene valores socialmente tan deseables como inducir a un estado de reflexión, consternación y de humor, ya me parece por sí mismo reseñable. Pero si además como objeto del juego se encuentra el poner en cuestión una norma estructural como algo dado, la idea de sistema con partes y sobre todo, poner en entredicho la asunción de que el goce va de la mano de una meta basada en la competencia que arrase al contrario, aún me parece más destacable. Por contra, les devuelven una imagen distorsionada donde el placer estaba en pasar el tiempo en formar algo divertido juntos, sin más. Además de interrogarnos ‘casi sin querer’ sobre el estatus de arte, la convención de la norma y jerarquías de valores cuestionables, la consternación quizá nos revele la posibilidad de imaginar - y trabajar- una organización social de objetivos comunes donde la competitividad individual exista sólo a elección propia en el ámbito más privado de un individuo.













