Yay! De vuelta a darte trabajo pero con amor (?) <3 Me gustaría un escenario donde Sinbad, Ren Kouen y Muu Alexius, sabiendo de la poca fortuna de Alibaba con las mujeres, deciden confesarle sus tácticas de seducción. Alibaba, ansioso por ver el resultado va a probar suerte junto con Aladdin, como siempre... a esos lugares... ejem XD ¿Esta vez será un éxito o el fracaso se aferrará a su ser por los siglos de los siglos? ¡¡¡Gracias!!! n_n
//ADVERTENCIA: Kenta está reviviendo de uno de sus usuales hiatus inesperados. No lancen piedras, no tiren desperdicios y dejen al camión de basura circular para estacionarse adecuadamente y así la admin pueda bajar sin problemas, gracias. (???)//[Ana-chan~~ >w< Mi dulce amore QvQ~~ -La apretuja aunque hable con ella por mensajitos- aksjdhkasadsd Damn it, como te dije [hace tiempo], este pedido me encanta xDDDD y me encanta haber logrado mi cometido de haberte viciado con Magi, jum >u>~~ -Rueda y se prepara a responder- No hay de qué dear, sabes que puedes venir por aquí cuando desees >w Lo haré en formato de drabble para más detalle y trabajando desde un punto muerto de la trama en el centro para no quemarle el manga a la gente que no lo lee, ohoho <3]
Aprendiendo de los caballeros
Había sido extraña la oportunidad de tener a esos treshombres tan cerca, conversando entre ellos, claramente Kouen y Muu unidos enuna especie de elegante complot contra Sinbad, que, con autosuficiencia y simpatía,se las arreglaba para enfrentarse alturadamente al debate intelectual queestaban teniendo en aquella mesa de negocios. Alibaba dio un hondo suspiro,preguntándose por qué lo tenían como sujeto de pruebas, por qué esos treshombres lo miraban atentamente mientras hablaban de su vida amorosa como si setratara de tácticas de guerra o planes de conquista mundial. Quería salir deahí, quería irse con Aladdin y con Morgiana de viaje nuevamente y tratar dearreglar el mundo a su manera.
Pero no podía. No después de la mirada asesina que le dedicóel príncipe imperial, el interés malicioso del rey de Sindria y el hecho de queMuu Alexius mismo se pusiera de pie y lo sentara de nuevo en la silla al primerintento que hizo por escabullirse. Agradecía, sin embargo, que ninguno de susamigos estuviera ahí, en esa discusión de hombres, porque eso le ahorraba lavergüenza de tener que lidiar con un Hakuryuu autosuficiente que, como se habíaenterado hace poco, tenía más experiencia sexual que él.
Pero al César lo que es del César. Volvió sus pensamientosnuevamente a la gran mesa y a los hombres que no parecían querer dejar el temaquieto, sin atreverse a decir nada, pero solo limitándose a oír. Algo de buenosacaría de todo eso, ¿Verdad? Después de todo estaba hablando con los tressolteros más codiciados del mundo conocido, tal vez si les prestaba másatención…
—Yo pienso que uno de sus puntos fuertes es que Alibaba esbien parecido, solo que aún le falta madurar. —Apuntó Sinbad, bebiendofelizmente de un vaso de jugo de uva, porque Ja’far le había prohibidoterminantemente el consumo de alcohol, especialmente si se trataba de unareunión “diplomática” con funcionarios de otras naciones—. Teniendo esto encuenta se le puede sacar provecho a su apariencia física.
—Como dije… —Intervino Kouen, con su ya conocido estoicismoy falta de tacto—. No es lo único a lo que debería apuntar. Si bien las mujeresse fijan en el físico, una mujer que realmente valga la pena se fijaría en suintelecto… Y no sé qué tan convincente sea el intelecto de un príncipe queperdió su país.
Alibaba estuvo a punto de levantarse y gritarle al pelirrojoque no metiera más el dedo en la llaga, pero el hecho de que Muu empezara ahablar de nuevo, le hicieron resistir un poco en su silla.
—El niño es inteligente, Kouen. —Empezó el jefe de la fuerzafanalis—. Personalmente he podido ver que es más estudiado que cualquier otrogladiador de Reim y si ha sido príncipe, evidentemente ha tenido más formaciónque cualquier otra persona. —Sinbad sonrió, pensando que le estaban dando larazón a él, pero la sonrisa condescendiente de Muu hacia Kouen le hicieron arrugarlevemente el entrecejo—. Debo decir que también es bien parecido. Pero elproblema no radica en ninguna de las dos cosas.
Alibaba se quedó curioso ante esas palabras. Estaba un pocosonrojado, porque aunque hablaban de él como mera mercancía, el hecho de quereconocieran que era guapo y que era listo le hacían muy bien a su ego, que sehería fácilmente.
—¿Cuál es el problema, entonces?
Los tres voltearon a verle, con cierto escepticismo, comosi, efectivamente, estuvieran evaluando un producto para ver cuál sería lamejor forma de venderlo.
—El problema es que te falta encanto. —Simplificó Muu,bebiendo de su jugo, dejando a Kouen y a Sinbad en un silencioso gesto de queestaban de acuerdo, y a él… antes con el ego por el cielo, ahora con el ego enel suelo.
—E-eso quiere decir… —Quien lo conociera podía saber lo quevenía: El bajón. De esos bajones épicos en los que el muchacho rubio parecíamás un despojo de ser humano que una persona como tal. Esos momentos en los queera un amasijo de lágrimas, mocos y murmuraciones deprimentes, ese momento enel que no le servían ni el intelecto ni el buen parecido, porque se dejabadominar por sus emociones, como cualquier chico de su edad—. ¿V-voy a m-morirsoltero? ¿S-sin una chica linda que me quiera? ¡¿V-voy a estar s-solo para todami vida?! —Así, patético, desolado y desesperanzado, nuestro joven héroe estabaahí recostado en la mesa, negándose a mirar a esos tres magníficos hombres, quesupuestamente iban a darle consejos al respecto… más por reto entre ellos quepor genuinas ganas de ayudarle a mejorar su pésima vida amorosa.
—Esto prueba su horrible falta de encanto. —Dijo Kouen, ysus palabras le cayeron a Alibaba como una cuchilla en toda el alma—. Un hombreno debería comportarse tan infantilmente.
—Llorando de esa manera deja de verse bien. —Acotó Sinbad,negando con la cabeza y ocultando una risita.
—En este caso no sirve el que una chica linda pudiera venira consolarle… no tiene gracia ni para lamentarse. —Remató Muu, con una mano enel mentón y la mirada fija en el chico rubio.
—Y-ya cállense. Ustedes dicen eso porque son un trío deviejos zorros con un montón de experiencia de vida… —Los lamentos del muchachono cesaban, pero ni siquiera podía mirar a la cara a sus interlocutores. Suspalabras habían dejado de piedra al trio, aunque fuese momentáneamente, peroluego retomaron la compostura—. ¿C-cómo le hacen para llevarse a las chicas máslindas?
“Tenemos encanto”, rondó por la mente de los tres, perofueron sensatos para no añadir más sal en la herida.
—En mi caso, suelo decir muchas cosas bonitas. —EmpezóSinbad—. No tengo idea de su funcionaría para ti, pero a mí me basta con decirmuchas cosas bonitas. Halagar a una mujer de la forma correcta, tratarla comouna dama, invitarle algo de su gusto… beber juntos, hablar de la vida… Pasartiempo a solas, siempre que la chica que quieres esté dispuesta a ello. Yasabes, cosas así. —Cuando Alibaba levantó la mirada para verle, Sinbad sintióun nudo en el estómago. El muchacho estaba más grave de lo que pensaban.
—¿Y e-eso e-e-es muy d-difícil?
—Si es que utilizas la audacia que tienes para comerciar, nodudo en que lo harás bien… —Sinbad prefirió mirar a otro lado, un poco incómodopor esa apariencia tan deplorable del menor—. Aplica la palabrería que usas paravender un producto en hablarle a una chica y la tendrás en la palma de tu mano.
—Para mí funciona ser directo. —Dijo Kouen, tal vez concierto… desdén por los métodos del rey de Sindria—. A las mujeres les gustanlos hombres directos. Diles lo que quieres, pero sin faltarles el respeto. Site parece bonita, de acuerdo, se lo dices. Si quieres tener una cita con ella,vas y se lo dices. Mirarlas a los ojos es fundamental, especialmente si esdesde un ángulo alto, aprovechando la diferencia de estatura que tienen.
“¿Eso no es ser intimidante?” Pensaron Sinbad y Muu, peroantes en guerra que admitir que estaban de acuerdo en algo, especialmente Muu.
—Pero no debes olvidar… —Prosiguió—. Que no se hará lo quetú quieras, si no, lo que ella quiera. Por muchas ganas que tengas de abrazarlao besarla no puedes simplemente hacerlo si ella no lo desea. —Alibaba sesonrojó violentamente al oír lo de besos y abrazos, pero prestó atención,viendo al emperador con cierto respeto. Nunca había pensado que él fuera todoun caballero con las damas—. Debes preguntar primero, pedir permiso de manera gentil.Robar besos solo está permitido cuando ya hay una relación establecida.
—V-vale. M-me queda claro. —Murmuró Alibaba, entendiendo unpoco mejor el tema. Como sea, solo quedaba oír a Muu que tenía una expresión unpoco indescifrable en el rostro.
—En mi caso, solo soy yo mismo. —A Alibaba esto de por sí lepareció interesante, aunque le daba mala espina porque le habían dicho que notenía encanto—. Me gusta ser espontáneo con las chicas. Si es que me naceregalarles algo, lo hago. Si es que veo a alguien hermosa, suelo decir lo quepienso, pero siempre con una sonrisa. Tienes que lucir seguro de ti mismo y delas cosas que dices. A mí me sirve mucho hacer pequeñas bromas y escucharlas. Alas chicas les gusta ser escuchadas. En algunas ocasiones les gusta oír de ti,pero te lo piden primero. Si no están interesadas, no te lo preguntarán, esopuede servirte de termómetro.
—¿P-pero no dicen que no tengo encanto? S-si soy yo mismo…eso no serviría de nada. —Las palabras de Alibaba, entre lagrimones y sorbidos,resonaron un ratito antes de que Muu pudiera responder.
—Quizá sea cierto. Pero a lo mejor nunca lo has intentado deverdad, ¿O no? Solo tienes que dejar de lamentarte y pensar que el mundo estuyo. ¿Acaso no es eso suficiente?
Luego de aquella conversación y muchas más cosas, el jovenpríncipe en retiro fue capaz de tener nuevas ideas para aplicarlas después. Esamisma noche, ansioso, porque quería saber si tanta maravilla era cierta. Fuejunto a Aladdin, diciéndole que sería popular esta noche, que brillaría. Elpequeño no se lo podía creer del todo, pero le dio el beneficio de la duda, yaque su amigo lucía por demás animado.
Cuando entraron al burdel, Alibaba tomó una actitud distintaque el pequeño Magi no había visto nunca. Postura erguida, hombros derechos,una sonrisa suave, no tan amplia como siempre, pero tampoco el rostro seriocomo otras veces. Era grácil, decía cosas bonitas y creativas, no gritaba, nose comportaba como un idiota. Incluso él se sintió atraído por su mejor amigo,no en un modo sexual, si no, en que le daba la impresión de que él era eldestinado a rey que el mundo necesitaba.
—Te ves más hermosa cuando ríes de esa forma… —Dijo el rubioy una de las chicas a su lado se sonrojó terriblemente mientras le servía unpoco de alcohol.
Aladdin estaba orgulloso, su amigo había superado la granbarrera que hace tiempo tenía. Ya no sería la burla de nadie por no poder ligarchicas como la gente normal.
—Disculpa… —Preguntó el ex príncipe de Balbadd a una de lasmuchachas, con esa gracia recién adquirida—. ¿Cuál de ustedes es la máspopular?
Como si de maleficio satánico se tratara, apareció unamuchacha gigantesca con el nombre de Svetlana y todo el glamour se fue de inmediato del auradel muchacho. El resto fue exactamente como el resto de las noches. Un muyfeliz Aladdin, abrazando chicas con pechos grandes y un desolado Alibaba, asolas con el mastodonte de mujer, maldiciendo su suerte, maldiciendo que esetrío de viejos zorros, como él los llamaba, no le hubiesen dicho qué hacer sise topaba con una mujer de ese tipo de nuevo.