LAS TRES LLAMAS DEL AMOR Rayah – Dod – Ahavá
Nuestro Buen Dios y Padre nos ha dado el precioso modelo de amor matrimonial que muchos de nosotros, por diversas razones, hemos descuidado. Si nosotros descubrimos y practicamos este modelo de amor, nuestra relación se va a fortalecer de tal manera como una llama ardiente.
Hoy en día, la palabra Amor ha perdido su significado porque la aplicamos a muchas cosas (“amo a mi auto”, “amo el deporte”, “amo viajar”, etc.) y esto afecta nuestro entendimiento de lo que es el verdadero amor. En la Biblia encontramos el libro “Cantar de los Cantares” el cual fue escrito originalmente en hebreo, y tiene al menos 3 palabras que traducidas al español significan “amor”.
La primera de las palabras que encontramos en este mensaje de Dios para las parejas es una palabra hebrea que es «rayah», y que conlleva la noción de “compañero, amigo, prójimo” una aplicación más aguda es “alma gemela”. Es el tipo de relación que surge de dos corazones que tienen sus puertas abiertas el uno al otro y que disfrutan relacionándose. Es la sencilla expresión de “amistad”. Para Dios, una pareja de amantes deben ser básicamente “amigos”.
La amistad puede llegar a su cúspide en el matrimonio, pues las otras clases de amor que hay en el matrimonio la fortalecen. El vínculo se hace más estrecho y el ambiente más seguro. La camaradería de los mejores amigos que también son amantes parece doblemente estimulante y doblemente preciosa.
Esta clase de amor no nace automáticamente cuando se hacen las promesas y se intercambian los anillos, debe trabajarse, como un dedicado jardinero trabaja en podar y sembrar su valioso jardín; así el esposo y esposa se dedican a conocer y acompañar a su pareja en la aventura diaria del convivir. Recordemos siempre que no se puede contar con él, como un beneficio automático e inherente en el matrimonio. Compartir es la llave que abre las emociones del amor entre amigos.
2. DOS AMANTES APASIONADOS
La segunda palabra hebrea que se utiliza en Cantar de los Cantares para describir al amor es “dod” y es interesante su traducción inglesa: “to boil” que significa hervir. La noción que conlleva es atracción física o en otras palabras “el amor erótico”. Hoy en nuestra cultura se ha hecho un ícono del amor físico; lo escuchamos en casi todas las canciones y lo vemos distorsionado en casi todas las películas.
El lado físico del amor se basa en la necesidad humana del íntimo contacto personal, especialmente en la necesidad que tiene el ser humano de ser tocado de una manera que exprese ternura, delicadeza y solicitud. Los hombres tienen esa necesidad de ternura y afecto, además de la satisfacción sexual, pero son mucho menos capaces que las mujeres de admitirlo, o aun de estar conscientes de ello.
Si el esposo quiere que su esposa le responda apasionadamente con un bello relajamiento y entrega cuando él le hace el amor, necesita darle a ella la absoluta seguridad de su amor en el contexto de un compromiso permanente. Cuando él la convence de que no la desilusionará, descubrirá que ella llegará a responder cada vez más y mejor en la alcoba.
3. DOS AMANTES INCONDICIONALES POR SIEMPRE
La tercera palabra que utiliza Dios para expresar amor en Cantar de los Cantares es la palabra hebrea “ahava” que conlleva la noción de lealtad y compromiso. Esta clase de amor hace que la unión perdure a lo largo de los años y circunstancias. Es el amor incondicional.
Dios ha provisto una notable solución: un amor que no está dirigido ni alimentado por las emociones, sino por la voluntad. De su propia naturaleza poderosa, Dios provee las fuentes de este amor, y están a la disposición de cualquier vida que esté conectada con la de Él por la fe en Jesucristo.
Aún en los mejores matrimonios se manifiestan rasgos que no son dignos de amor en ambos cónyuges. En cada relación matrimonial, tarde o temprano, surge alguna necesidad que sólo puede ser satisfecha mediante el amor incondicional. Este amor es la respuesta para todo tipo de herida.
Los dos cónyuges reciben tremendos beneficios cuando reciben el amor incondicional: La imagen de sí mismo es fortalecida, brinda seguridad en los períodos de severa tensión, quita un espíritu defensivo en ambas partes y les enseña a perdonar.
El amor incondicional significa que se puede amar al cónyuge aún cuando esté presente una conducta que no inspira amor. Al aceptar a su pareja por medio del amor incondicional, descubrirá que es inmensamente más fácil solucionar cualquier problema que tengan. La aceptación tiene que otorgarse dentro de la estructura de un compromiso permanente.
¿Saben porque hoy en día la realidad matrimonial está en crisis? Porque nos hemos alejado de Dios y Su Palabra, porque hemos querido, como cultura y sociedad, establecer nuestro propio diseño de lo que es el matrimonio y nos hemos estrellado. Para evitarlo, tenemos el acceso para acercarnos a Jesucristo y entablar una relación con Él, y dejar que Él nos enseñe este tipo de amor descrito en Cantares.
¡Que la llama del amor de Dios arda intensamente en nuestros matrimonios!