Afuera del set de grabación de Kaufman Astoria, Nueva York se había pintado de blanco durante la noche y el sol no había sido el suficiente como para borrar la nieve de las esquinas y sobre los trailers estacionados. La gabardina de Einar, una elección elegante de su armario que eligió para el día de hoy, se movía con el viento y se estrellaba en la llanta de un camión que había elegido como pared mientras se consumía su cigarrillo. Aún con las lentillas puestas, nunca tiene un gran espectro de visión, por lo que la silueta que se acercaba no llamó mucho su atención hasta que fue inminente el hecho de que se aproximaba hacia él. Entonces reconoció los rizos rubios. Venía vestido justo como se hubiera esperado, como si fuera el justiciero perfecto. Y luego, la corbata. Recuerda en ese instante el momento exacto en que la pidió, y se le remueven las entrañas de la misma manera en que lo hicieron cuando decidió bloquearlo de su celular. “ Oh, no. ” Levanta la mano del cigarrillo. “ No, no no. No estoy disponible, Montrose. ” @ambrvose