La tarde que escucha
No resbalan ya gotas sobre las flores. Un día más, la tarde se ha quedado quieta, como si el mundo quisiera escucharnos.
Sentir la luz dorada, sin el empuje del viento, es coger aliento para el fragor de la noche. Porque la noche no llega para apagar, sino para revivir la llama que llevamos dentro.
¿No eres tú el que me sueña? Entonces no busques otra cosa que el cielo en este corazón, donde solo tú cabes.
Buenas noches amor












