Estaba nervioso no por volver a ver a Alexane sino por el impulso del que fue presa. ¿Y si comprar el vestido y mandárselo a casa como obsequio fue demasiado? Naturalmente para el británico adquirir objetos costosos formaba parte de su cotidiano, mas no podía estar tranquilo, seguían conociéndose la italiana y él, y lo que menos necesitaba era dar una impresión errónea de sus intenciones. Darcy era metódico cuando según le conviniera y otras tantas era un huracán, pero a veces también se le olvidaba que lo que para él era normal, para el resto no y más en un pueblo como Wigston. ¡Ah, pero el vestido le lució increíble la noche de la gala benéfica! No podía permitir que otra persona lo comprara cuando él podía hacer algo al respecto. Ese Sabieri color vino debía ser de Alexane y él se encargó de que así fuera. “Sí, hasta mañana. Ve con cuidado.” Dijo a uno de los trabajadores, quien tuvo el detalle de buscarlo para despedirse con formalidad. Y apenas el recinto quedó solo, a excepción del de seguridad en la entrada, los dedos del pintor comenzaron a dar golpecitos sobre la banca. Recibió una llamada de la mujer por la mañana, quería pasar a verlo a la galería una vez que coincidieran estar con menos carga de trabajo. Profirió un suspiro y se encorvó un poco, apoyando los codos sobre las piernas, sentado frente a los cuadros de la primer ala. Eran alrededor de las ocho y no se había dado cuenta de la pesadez y cansancio en general que sentía hasta estar allí, quieto, en espera. Movió los labios para bostezar y pestañeó contadas veces, decidiendo al final mantener los ojos cerrados. / @alexvrchetti










