Una vez sobrepuesto de la sorpresa inicial que le provoca ver ese centro comercial completamente transformado en una base digna de aparecer en alguna entrega de Left 4 Dead, pero frente a frente esta vez, se dedicó a investigarlo a cabalidad, esperando identificar las distintas áreas lo suficientemente bien como para no perderse. Pero, al parecer, esa concentración ponía ligeramente en sobrecarga su cabeza, por lo que no fue hasta que prácticamente chocó con la mujer que se percató de su presencia. —Oh, lo siento —mencionó, casi instantáneamente, agachando la cabeza. —Este lugar de por sí ya es friki, pero entre tú y yo, eso de los rezos y las oraciones me parece... —se detuvo unos segundos, intentando buscar la palabra adecuada para darse a entender sin espantar a la contraria, mientras observaba detenidamente la habitación y al resto de desconocidos en ella. —Bueno, un poco friki...