Capítulo 28: Capullo marchito.
"¿Te acuerdas de cuando aprendimos cómo volar? Jugábamos de fantasía; éramos jóvenes y teníamos todo el tiempo de nuestro lado. Estás atrapado en el suelo, perdido, sin poder ser encontrado, sólo recuerda que todavía estás vivo. Yo te llevaré a casa, no, no estás solo cariño, continúa marchando, por esto vale la pena luchar, tú sabes que todos tenemos heridas de batalla. Ya has tenido suficiente; pero aún así no te rindas, adhiérete a tus armas, vale la pena luchar. Tú sabes que todos tenemos heridas de batalla, continúa marchando..." - Battle Scars / Paradise Fears.
"La felicidad es compañera inseparable del sufrimiento, cuando ella aparece, él espera su turno..."
Atención: El siguiente capítulo contiene material que puede llegar a perturbarlo. Se recomienda discreción.
Louis había perdido a Zayn y Liam entre el gran acumulamiento de estudiantes que se apresuraba por salir del instituto por aquel extenso pasillo, pero no le dió demasiada importancia. Después de todo, se había alejado a próposito de ambos. No era porque no quisiera pasar tiempo con ellos ni mucho menos, pero ahora la impaciencia por ver a su novio hacía cosquillas en su ser en una cantidad descomunal. Necesitaba verlo y besarlo. Necesitaba besar aquellos carnosos labios que sabían a eden, necesitaba tomar aquella mano pálida y suave, necesitaba esa mirada reluciente de inocencia puesta sobre él.
Los orbes azules llenos de ilución poco a poco perdieron el brillo al momento en que llegó a la vereda de la institución pero no encontró a ningún par de orbes verdes que le devolvieran la mirada, ninguna boca rosada y ancha que le sonriera cálidamente. Harry no estaba allí.
Una extraña mezcla de desilución, extrañeza, y preocupación comenzó a brotar dentro del estómago del castaño, formando una sensación pesada parecida al miedo. Quiso creer que, quizás, el jovencito rizado no sentía ganas de una salida ese día y por tal razón, había ido a completar su rutinario trabajo de cuidar a Nouvel.
Entonces a paso presuroso, Louis volvió al vecindario, y antes de ir hacía su casa, se dirigió a aquella distintiva y conocida vivienda cubierta de enredadera frondosa. Lo primero que notó el joven fue la ausencia de la Van deteriorada de Raquel, y aquello no fue nada raro pues la mujer trabajaba en la florería de la ciudad a esas horas, y no era sino hasta la noche en que regresaba a casa nuevamente. Lo segundo que Louis notó, fueron todas las persianas de las ventanas cerradas, y ante eso frunció el ceño. Comúnmente Harry las abría por completo ni bien arribaba de la escuela, y el que estuviesen cerradas aún sólo significaba que nunca había llegado.
Ante aquel detalle, la rara sensación dentro del estómago de Louis se incrementó. Sus manos comenzaron a sudar, y el nerviosismo se apoderó de su ser, e intentó convencerse a sí mismo que sólo era su mente la que le estaba haciendo pasar malas jugadas, y que Harry estaba bien.
Turbado y desconcertado caminó con premura los pocos pasos que separaban la casa del ojiverde de la suya. Entró con apuro esperando encontrarlo tumbado en el sillón y sosteniendo a Nouvel como de costumbre, quizás alimentándolo o jugando con él. Pero Harry tampoco estaba allí.
En el sillón de cuero sólo estaba la niñera de turno matutino del pequeño retoño; Yessica. Ésta era la que se encargaba del cuidado de Nouvel hasta que Harry regresara de clases para poder cumplir con el turno vespertino todos los días de semana.
-¿Estás bien?.- Inquirió la joven morocha, mientras miraba a Louis con una expresión extrañada debido a su semblante de descollante consternación.
Louis asintió lentamente sin tener noción siquiera de estar haciéndolo, y luego soltó un muy bajo y débil "Sí", el cual la muchacha no creyó en absoluto pues le frunció levemente le ceño.
-Tu cara no parece decir lo mismo...- Replicó y Louis carraspeó incómodo. No estaba atravesando la mejor de la situaciones como para ponerse a contarle a la chica todo lo sucedido.
-Yessica, si quieres puedes irte, la cita que tenía con mi novio se canceló así que me quedaré en casa. Le diré a mi madre que igualmente te pague como si hubieses completado el doble turno, no te preocupes.-
Comentó, como una forma sutil de echar a la joven de su casa.
El rostro de la muchacha veinteañera se iluminó ante aquella oración.
-¿En serio?- Soltó con asombro y emoción. -Oh dios, ¡muchas gracias Louis! ¡No sabes de la que me has salvado! Tenía que estudiar para un exámen de lenguas y temía que no pudiese llegar a aprender todo, ¡Me has salvado! -
La joven de cabello azabache se levantó con premura del sillón y le tendió el pequeño bebé a los brazos del ojiazul. Louis con cierto titubeo lo tomó y le regaló una sonrisa débil a la joven.
-Déjale saludos a tu madre de mi parte, ¡Nos vemos mañana, Louis! -
Saludó, para finalmente marcharse con una obvia alegría y lo que Louis dedujo, prominente alivio.
-Claro..le daré tus saludos a mi hermosa y comprensiva madre...- Murmuró por lo bajo con sarcasmo mientras cerraba y trababa la gran puerta blanca de entrada.
Dejó a Nouvel en el suelo y éste comenzó a gatear entre risas. Entonces Louis se dirigió a la cocina por algo de agua para despejar un poco su mente.Trató de convencerse nuevamente a sí mismo de que su joven novio estaba bien, y que quizás había decidido ir a la casa de Niall. Pero lo que realmente le extrañó al castaño fue que no le haya avisado. No es que controlara cada movimiento del menor, pero Harry simplemente no era aquella clase de persona que cambiaba de planes rotundamente sin siquiera avisar. Harry no era así.
Sacó el celular del bolsillo de sus leggins y tecleó con velocidad mientras mordía con ímpetu el piercing en su labio inferior.
"Hazz, ¿Dónde estás? estoy preocupado por tí... Por favor, llámame o mándame un texto cuando veas este mensaje. Te amo x -Louis "
Se dejó caer en la silla con pesadez, aguardando por una pronta respuesta que le informara que su novio estaba bien.
(...)
La cortina musical de la película "Encantada" comenzó a sonar a volumen elevado en aquel solitario y oscuro callejón. Harry al reconocer el timbre de su celular, rápidamente alzó su rostro dolorido y fijó su mirada en el hombre que estaba sentado sobre un cajón de manzanas, al frente de él. Unos pocos metros los separaban. El muchacho mayor sacó el celular de Harry del bolsillo de su chaqueta y comenzó a a leer lo que allí decía con total desfachatez.
Soltó una risa suave mientras meneaba su cabeza lentamente en negación, como si lo que allí se leía le provocase gracia.
-"Hazz, ¿Dónde estás? estoy preocupado por tí... Por favor, llámame o mándame un texto cuando veas este mensaje. Te amo - Louis"
Leyó cada palabra con un descollante tono burlón y las pupilas verdes se abrieron cuando el hombre mencionó la persona remitente de aquel mensaje.
-Pero qué tierno tu novio, no llevan ni dos horas de separados y ya está preocupándose por ti. Lástima que te tendré un par de horas más aquí conmigo...tendrá que esperar.-
El muchacho comenzó a teclear una respuesta con rapidez y la envió, luego arrojó el celular lejos, haciendo que cayera al suelo y se rompiera en pedazos.
Harry bajó la vista a sus manos atadas con dos cuerdas, las cuales descansaban sobre sus muslos y apretó ligeramente la tela de sus pantalones. Necesita a Louis a su lado en aquellos momentos...
-Creí que Eleanor había dicho que tendría que hacerme cargo de un chico, no de una delicada muñequita a la cual le gusta que le metan pollas por el trasero. -Habló con malicia y con un tono algo extraño. -Por cierto, le dije a tu novio que tú estabas bien, obviamente haciéndome pasar por ti. Así no nos molestará en un buen rato...-
El muchacho se levantó del cajón en dónde estaba sentado y caminó lentamente hacía el ojiverde. Éste estaba arrodillado en el rincón del callejón y tragó en seco al verlo acercársele. Se acurrucó lo que más pudo contra la pared.
-No te haré nada muñeca, levanta tu vista, quiero ver si esa herida no se está infectando o algo parecido, anda, levanta tu cabeza.-
Con temor, los ojos verdes se alzaron y observaron al muchacho robusto parado al frente suyo, entonces el sujeto se agachó a su altura y le regaló una sonrisa socarrona mientras fingía verificar la herida. De improvisto y en acciones ágiles, tomó con fuerza de los rizos a Harry para traerlo hacía su boca y un sonido ahogado escapó de la garganta del menor al momento en que sus labios fueron atrapados con vehemencia y posesividad por los labios de aquel desconocido sujeto. El muchacho exploró la cavidad bucal de Harry a su antojo y les regaló unas cuantas mordidas fuertes a aquellos labios hinchados que al instante comenzaron a sangrar.
Harry comenzó a llorar al momento en que el hombre se separó y volvió a su lugar en el cajón de manzanas. Se volvió a acurrucar en su lugar, sintiéndose sucio, corrompido, y adolorido. Era la primera vez que alguien que no fuese Louis, lo besaba. Estaba seguro de que esa horrible mancha en su ser no se iría en un largo periodo de tiempo. Aquel beso no se había asemejado en nada a los besos tiernos, llenos pasión, amor y cariño que le regalaba el castaño. Aquel beso lo había lastimado, aquel beso había sido brusco y descuidado. Una pequeña gota de sangre calló de sus labios lastimados y murió en el suelo, Harry la observó con ojos vidriosos.
-P-p...¿Porqué haces esto?. - Preguntó con dolor y voz quebrada. -P-por favor... déjame ir...te prometo que no le diré nada a la policía, ni de ti, ni de Eleanor, por favor déjame ir...-
Suplicó con angustia con las lágrimas saltándole de sus ojos con lentitud. El muchacho dejó escapar una carcajada que hirió mucho al menor por la prominente maldad que desprendía.
-Eres tan imbécil muñeca. No te irás de aquí por al menos tres horas más, así que acostúmbrate, Eleanor dijo que me entretuviera contigo hasta las ocho de la noche, y tengo algunos jueguitos que me encantaría practicar contigo antes de que te vayas, estoy seguro de que te encantaran. Vamos, anímate muñeca, no me gusta verte llorar.-
Harry se removió lentamente mientras soltaba intermitentes hipidos. Se abstuvo a acotar palabra alguna.
El muchacho sacó un cigarrillo y lo encendió.
-Por cierto muñequita, ¿Quieres saber por qué Eleanor me pidió que hiciera esto?
Harry negó lentamente con la mirada gacha. Estaba seguro de que por alguna causa malvada era, Pues todo era cruel y despiadado si provenía de la castaña para con él.
El sujeto dio una buena inhalada al cigarrillo en sus manos.
-Te lo diré de todos modos. Ella piensa acostarse con tu novio mientras te tengo aquí. Para que no seas un estorbo y los molestes, ya sabes... Tendrá sexo con él, ¿Que piensas de eso? Tu noviesito se la follara mientras tú estás aquí sin poder hacer nada...-
El ojiverde soltó un pequeño sollozo. Sus facciones se fruncían como si estuviese a punto de echar a llorar desconsoladamente otra vez. Pero Harry trató de contenerse con fuerza para evitar hacerlo, quería mostrarse fuerte ante aquel sujeto, aunque por dentro ya estuviese hecho pedazos.
-¿Qué sucede? Oh diablos, no me digas que estás por ponerte a llorar otra vez... - Harry dejó escapar otro leve sollozo lastimero y el muchacho rió. - Oh dios, pero eres más marica de lo que creí.-
El muchacho comenzó a carcajearse, divertido con la situación.
-Si fuese tu novio créeme que hace ya bastante tiempo estaríamos separados. No puedo creer cómo alguien como tú pudo conseguirse un novio. Dime muñeca, ese tal "Louis" ¿Te pide que tengas sexo con él a diario? Por que si es así te puedo confirmar que sólo está contigo para follar. Ningún ser humano soportaría estar contigo si estás con ese plan de llorar cada cinco minutos.-
Harry alzó su cabeza con lentitud y observó a aquel hombre que era casi imperceptible debido a la oscuridad del callejón en dónde se encontraban.
-L-louis no es así. - Acotó en un murmullo con voz gangosa. -L-louis si me quiere...-
El muchacho volvió a darle una inhalada al cigarrilo en sus manos y sonrió.
-De acuerdo, lo que tú digas muñeca...-
Habló con ironía. Harry bajó nuevamente su vista y se acurrucó aún más en su posición, apoyando su cabeza contra sus rodillas. Lo rizos chocolate cayeron como una cortina sobre su frente. Tenía frío, tenía miedo, necesitaba a Louis. Necesitaba los brazos de su príncipe para sentirse protegido y cálido. ¿Dónde estaba él ahora? Lo necesitaba más que nunca a su lado...
-Lou...- Murmuró muy por la bajo y una pequeña lágrima corrió por su mejilla lastimada.
(...)
19:56 p.m
Cinco horas habían pasado desde que Louis había recibido el mensaje por parte de su novio en dónde éste le informaba que estaba bien. Ante aquello, pudo volver a respirar con normalidad y un gran alivio se notó enseguida en su cuerpo. Nada malo le había pasado su princesa. Le extrañó un poco que sólo le escribiera un breve "Estoy bien (: " , pero decidió restarle importancia y confiar en su palabra. No sería tan alarmista.
Luego de hacer dormir a Nouvel con éxito y recostarlo en su cuna en su respectivo cuarto, Louis había decidido relajarse un poco en la soledad de su habitación con su amada música a todo volumen. "Welcome to the jungle" de los Guns N' roses hacía retumbar los vidrios, los muebles, y el piso por completo, después de todo, la habitación de Nouvel estaba a bastantes metros de la suya, y Louis estaba seguro de que ambas puertas -tanto la suya como la del pequeño. - detendrían un poco la potencia del sonido.
El ruido del timbre en la planta baja se hizo notar con debilidad por entre la elevada música, y Louis con premura se levantó de su cama para bajar un poco el volumen. Otro timbrazo se escuchó y Louis bufó molesto por la inoportuna interrupción.
Bajó con fastidio y desgano cada escalón y cuando abrió la puerta, enseguida amagó con volverla a cerrar por la persona que estaba allí parada. Eleanor metió su mano de inmediato, impidiendo que el castaño realizase tal acción.
-¿Qué mierdas quieres Eleanor?.-
Inquirió irritado y con un tono muy descortéz, pero es que aquella muchacha tenía el descaro de ir hasta su casa luego de todas las cosas terribles que le había hecho a Harry.
-¿No me dejarás pasar? Necesito hablar contigo, Louis.-
Habló con seriedad, y Louis se tomó algunos segundos para considerar si dejarla ingresar o no. Finalmente se hizo a un lado de mala gana y la muchacha entró, haciéndose paso al sillón de cuero en la sala en una caminata llamativa.
Louis chequeó con disimulo su vestimenta inapropiada mientras ésta caminaba. Eleanor vestía un corto vestido rojo al cuerpo, medias de red negras, un par de botas de cuero del mismo color y una pequeña cartera brillosa colgaba de su hombro izquierdo. El castaño hizo una expresión de disgusto ante los que sus ojos vieron y se dirigió a sentarse al sillón opuesto al cual había tomado la joven.
-Y bien...¿De qué quieres hablar?.- Soltó sin más, mientras se desplomaba en los cojines del sillón.
Eleanor se cruzó de piernas con refinamiento y corrió un mechón largo que le caía a un costado de su rostro. La expresión de desdén en el rostro de Louis incrementaba con cada mínima acción de la muchacha. Si es que quería aparentar ser una señorita de clase, la estaba errando fatalmente, porque todo en ella gritaba "perra".
-De tu relación con Harry.- Espetó y Louis arqueó una ceja. Eleanor se levantó de su sillón y se sentó en el mismo que ocupaba el castaño, a tan sólo escasos centímetros de rozarle el muslo. - No los molestaré más. Me disculpo por todas las veces que lo hice sufrir, tanto a él como a ti, lo siento, en serio, Louis. - Eleanor colocó su mano con suavidad en la pierna del castaño y éste la observó con desdén y extrañeza.
-Prometo no volver a hacer jamás nada de eso, Lou, pero con una pequeña condición.-
Louis comenzó a sentirse invadido e incómodo por la proximidad de aquella persona a su cuerpo. Eleanor acercaba su rostro al suyo cada vez más y más con parsimonia. Miraba los finos labios de Louis y luego viajaba nuevamente hacía sus zafiros. Aquella mirada fingía fraqueza, pero Louis no se la creyó en absoluto.
-¿Qué condición?.-
Preguntó cortante. Y los labios repletos de labial rojo de Eleanor se fruncieron para luego esbozar una pequeña sonrisa.
-Que tengas sexo conmigo, Louis.- Demandó con decisión y acto seguido se subió con premura al regazo del castaño y rodeó su cuello con sus brazos. Louis reaccionó al instante, empujándola lejos e irguiéndose del sillón de inmediato. La castaña cayó sentada en el suelo.
-¿¡Qué mierdas sucede contigo?! ¡¿Estás loca?!.-
Eleanor se levantó con una mirada fiera pero no desistió con lo que planeaba hacer. Volvió a acercarse a Louis y tomó los extremos de su sweater, intentando quitárselo mientras lo toqueteaba con descaro.
-¡YA BASTA, ELEANOR! - Louis volvió a empujarla lejos.- ¿Quién diablos te crees que eres para venir a mi casa a pedirme tal vulgaridad?! ¡¿Acaso creíste que yo iba a ceder a tener sexo contigo?! ¡Lárgate ya mismo de mi casa!.-
Pero Eleanor no estaba dispuesta a ceder tan fácilmente a hacer aquello. Se iría de esa casa sólo en cuanto obtuviera por parte de Louis lo que había ido a buscar. Se dejó caer de rodillas frente al ojiazul y trató de desabrocharle los botones de su pantalón con aputo y torpeza.
-¡D-déjame hacerte sentir bien, Louis, no pediré más nada jamás, tan sólo déjame hacerte sentir bien!.-
Las palabras de la castaña más que hablar suplicaban y Louis se alejó inmediatamente de ella con una mirada de pura repulsión. Aquello que tenía la castaña por él no era amor, aquello era pura obsesión. Una nociva y venenosa obsesión que la estaba llevando a rebajarse de la manera más ruín.
-Eleanor, levántate del suelo y lárgate de mi casa.-
Demandó con seriedad Louis, y apenas terminó de espetar aquello, el timbre de su casa sonó. No fue un sólo timbrazo, fueron muchos, continuos y desesperados. La muchacha se levantó con premura del suelo y Louis le dirigió una mirada displicente antes de dirigirse a la puerta de entrada para atender el apurado llamado.
Apenas la abrió, se encontró a Raquel con una expresión de aflicción y preocupación en su rostro. Aquello no le agradó en absoluto al castaño. Enseguida llegó a su mente la imagen de Harry, y ciertamente, la mujer estaba allí por tal razón...
-Por favor dime que Harry está contigo.-
Fue lo primero que pudo formular la mujer. Y la sensación de temor volvió a hacerse dueña del cuerpo de Louis, logrando que su ritmo cardiaco descendiera y su respiración se volviera pesada y pausada.
Harry. Algo malo le había sucedido a Harry.
Raquel seguía sosteniendo una mirada que exigía una respuesta, pero Louis no pudo espetar absolutamnete nada. Los orbes de la mujer enseguida comenzaron a cristalizarse.
-¡Creí que había ido a la heladería contigo! ¡¿Qué ocurrió?! ¿¡Qué le ocurrió a mi sobrino!?.-
Chilló con exasperación dejando escapar unas cuantas lágrimas, y una gran porción de culpa se coló entre las sensaciones de Louis. Todo le cayó encima como una gran cubeta de agua helada.
Debió haber supuesto que algo no andaba bien con Harry en el mismísimo momento en que salió de la escuela y no lo encontró esperando por él. Debió haber supuesto que su princesa no estaba bien al momento en que recibió aquel extraño mensaje con un "Estoy bien (:" ,supuestamente, por parte de su número celular, si él sabía a la perfección que Harry jamás terminaba un texto sin mencionarle lo mucho que lo amaba. Pero no. Él hizo caso omiso a todo aquello, creyendo que sólo estaba siendo demasiado alarmista y que Harry estaba bien. Que quizás había salido a caminar por ahí, o en casa de algún amigo que él no conocía, o quizás de Niall. Se sintió fatal al momento que pensó que quizás, mientras él estaba tumbado en el sillón de su casa, completamente despreocupado por Harry pues éste le había dicho que "todo estaba bien", quizás en realidad lo estuviera golpeando, violando, robando, matando...
Con rapidez, Louis sacó el celular de su bolsillo y llamó a Harry. No tuvo que esperar mucho, el mensaje de "El número al cual usted está intentando llamar está fuera de funcionamiento" se oyó del otro lado de la línea y el corazón de Louis dio un vuelco.
Raquel enseguida notó la expresión poco alentadora de Louis y comenzó a llorar con más vehemencia.
-Oh dios mio Harry... - Se lamentó, mientras intentaba ahogar sus sollozos contra la palma de su mano. - Mi pequeño bebé...-
Louis peinó sus cabellos hacía atrás tratando de mantenerse calmo, pero era casi imposible, estaba a un paso de ponerse a copiar la acción de la castaña, pero sabía que no podía hacer aquello. Harry lo necesitaba en esos momentos, no podía flaquear y ser débil. Aunque estuviese devastado, debía ser fuerte por su princesa y mantenerse firme.
-Raquel, iré a buscarlo. - Afirmó con seguridad. - Por favor quédate a cuidar de Nouvel, él está durmiendo en la planta alta. Mis padres irán a cenar esta noche, por lo que no regresarán hasta las once, cuida bien de él por favor. Prometo traer a Harry de vuelta, lo encontraré.-
La mujer asintió y limpió las lágrimas que corrían por sus mejillas.
-¡Louis, déjame ayudarte a buscarlo, por favor!.- Pidió con desespero Eleanor y Louis recordó que ella aún seguía en su casa. - Por favor, déjame hacer algo bueno por ti, déjame ayudarte a encontrar a Harry...- Suplicó en un susurro, y Louis soltó un suspiro por lo que estaba a punto de aceptar.
-De acuerdo, sube al auto.- Demandó, y la joven asintió para salir con premura hacía la vereda. Louis le dirigó un último vistazo a Raquel y le regaló una mirada de consuelo, una mirada que en silencio le informaba que todo estaría bien, que traería a Harry sano y salvo.
-Lo traeré de vuelta.-
Replicó con suavidad y la mujer asintió, entonces Louis finalmente salió con prisa de la casa para ingresar a su auto.
Eleanor ya estaba sentada allí, en el asiento de copiloto, mientras abrochaba su cinturón de seguridad. Ambos se enviaron una mirada de incertidumbre pero ninguno mencionó palabra alguna. El motor se puso en marcha y Louis arrancó a toda velocidad hacía el centro de la ciudad en busca del muchachito de ojos verdes, ese al que había prometido cuidar durante el resto sus días, y con su propia vida...
(...)
El pecho de Harry subía y bajaba pacíficamente, mientras estaba echado en el piso frío y sucio de aquel callejón. Su mejilla aún dolía por el puñetazo que el muchacho le había dado, sus labios también estaban en la misma situación, y su estómago rugía de vez en cuando por el hambre que ya empezaba a picar a esas horas de la noche.
Harry se sentía completamente débil, y por un momento llegó a creer que Louis jamás iría por él, que quizás el hombre terminaba matándolo y jamás tendría la oportunidad de volver a decirle a Louis lo hermoso que era, y lo mucho que lo amaba. Quiso mantenerse positivo, pero a medida que las horas pasaban y pasaban ya no sentía siquiera fuerzas para pensar que las cosas salrían bien. Comenzó a temblar por el notorio aire helado y giró sobre su cuerpo para observar al muchacho parado a unos cuantos pasos de lejanía. Observó por un buen rato la pequeña luz que hacía el cigarrillo que éste fumaba, se incrementaba cada vez que él inhalaba con fuerza. El sujeto parecía impaciente, ese ya era el séptimo cigarro que fumaba mientras caminaba con apuro en un corto espacio. De vez en cuando sacaba su celular, y lo chequeaba, como si estuviese esperando alguna llamada o mensaje.
Arrojó el cigarrillo al suelo y lo piso con la suela de sus zapatos, luego sus oscuros ojos se fijaron en Harry y éste apartó la mirada con premura.
-Levántate muñeca.- Demandó con tono firme desde su posición. El rizado hizo caso omiso a sus palabras, no se sentía con las suficientes fuerzas como para erguirse por sí mismo.
-Que te levantes.- Volvió a repetir con dureza, elevando un poco más su voz. Harry se acurrucó y cerró sus ojos con fuerza, entonces oyó cómo los pasos del sujeto se le acercaban con prisa y su cuerpo se paralizo por el miedo de lo que éste pudiese hacerle.El hombre lo tomó con rudeza por sus rizos, elevando su cabeza y obligándolo a arrodillarse en el suelo.
-Si te digo algo, tú debes cumplir de inmediato ¿Entendido?.- Amenazó tomando el mentón del menor. Harry asintió lentamente mordiendo su labio inferior para evitar soltar un sollozo, éste comenzó a arderle de inmediato por lo muy lastimado que estaba debido a las mordidos de horas antes. El muchacho desató la cuerda que amarraba las manos de Harry y la arrojó lejos. Inmediatamente, el ojiverde comenzó a sobar una de sus meñecas por toda la presión que aquellas sogas habían echo allí. El sujeto volvió a alejarse mientras encendía el octavo cigarrillo de la noche. A unos pocos pasos, dió media vuelta y observó a Harry.
-Quítate la ropa.-
Ordenó con firmeza, y Harry alzó su mirada de inmediato. Sus orbes verdes volvieron a llenarse de pesadas lágrimas y sus labios comenzaron a temblequear ligeramente. El miedo lo dejó paralizado, y por primera vez en la vida, deseó morir. Sabía a la perfección cuáles eran las intenciones de aquel muchacho. Quiso gritar, quiso levantarse y echar a correr por ayuda, pero no sentía las suficientes fuerzas para hacer nada de aquello. Sabía que si lo intentaba, caería a medio camino y aquel sujeto lo volvería a atrapar para regalarle otra golpiza por haber desobedecido.
Comenzó a llorar en silencio, mientras con lentitud y vergüenza, se despojaba de sus prendas.
-Más rápido. No tengo toda la noche. - Apuró. - Eleanor llamará en cualquier momento y tendré que llevarte nuevamente a tu vecindario, así que apúrate y no me hagas enfadar otra vez.-
El rizado sólo apuro levemente el ritmo con el que se deshacía de sus prendas. Sus manos temblorosas no le permitían hacer el trabajo a un ritmo normal. No quería que aquel ser asqueroso lo viera desnudo, no quería que hiciese lo le quisiese con su cuerpo.
El muchacho comenzó a enfadarse al ver que el menor no se apresuraba en desnudarse, y entonces se acercó a él y comenzó a arrancarle las prendas con apuro y descuido. El llanto de Harry se volvió más lastimero y quebrado a medida que aquel sujeto lo desnudaba y lo despojaba de sus prendas con brutalidad. Otro violento puñetazo chocó con fuerza contra su mejilla sana.
-¡DEJÁ DE LLORAR MALDITO MARICA, ESTÁS HACIENDO QUE PIERDA LA POCA PACIENCIA QUE TENGO CON TUS PUTOS LLORIQUEOS!.-
Harry hipó y mordió con ímpetu su labio inferior, tratando en vano de detener su temblequeo. El hombre le quitó su ropa interior y luego se bajó sus propios pantalones jeans con premura, bajando también con ellos, sus bóxers.
La prominente erección quedó liberada, y el muchacho le dió un leve sacudón antes de colocarla frente al rostro de Harry arrodillado en el suelo.
-Chúpala.-
Demandó con tono firme. Harry soltó un sollozo. Con furia, el muchacho lo aferró de los rizos con vigor y se inclinó para dejarle un descuidado beso, volviendo a morder aquellas heridas en los labios rosados que aún no sanaban y provocando que volviesen a sangrar. -Vamos muñeca, sé que te gusta hacer esto. A puesto que haces de las mejores mamadas del mundo con esos labios.-
El joven morocho guió forzosamente la cabeza del menor hacía su duro y erecto pene. Harry entonces cerró sus ojos con fuerza mientras con vacilación abría su boca lo más que podía.
El muchacho soltó un ruidoso gemido en cuanto su miembro fue atrapado por la boca del menor.
Las lágrimas de los ojos de Harry caían una tras otra sin poder detenerse, soltaba sollozoso que morían contra el miebro de aquel sujeto y entonces dejó que éste se follara su boca a su antojo. Él simplemente se quedó inmóvil, con sus ojos cerrados, mejillas bañadas en lágrimas, labios lastimados y chorreando sangre, mientras le preguntaba un "por qué" a la vida de todo aquello que le estaba sucediendo, o que le había sucedido durante toda su vida. El dolor y la humillación invadían cada poro de su cuerpo, quebrándolo muy en lo profundo, y él sólo se dejó romper. Sólo deseó y rogó que Louis supiese cómo reconstruirlo luego...
(...)
El celular de Eleanor comenzó a sonar dentro de su pequeño bolso y ésta se apresuró a sacarlo. Louis la observó rápidamente de soslayo para luego volver a posar su mirada sobre la calle que transitaba y sobre las veredas que estaban a sus costados, esperando encontrar alguna señal de Harry.
La muchacha abrió el mensaje y su rostro empalideció al momento en que vio aquello que se iluminaba en la pantalla. No era un texto, era una una imagen, una imagen en dónde estaba el joven de rizos llorando y mamando con dificultad una polla. A los segundos, llegó otro texto a su celular: "Linda vista la que tengo ¿Verdad? Haz planes como éstos más seguidos ;) -Adam."
La expresión en el rostro de Eleanor se congeló en una mueca de terror. Louis le dirigió otra rápida mirada y frunció el ceño.
-¿Está todo bien...?-
Interpeló por las extraña expresión de la muchacha. Ésta se apresuró a ocultar su celular lejos de la vista y relajó su cuerpo.
-Si, todo bien.-
Murmuró tratando se sonar normal, y luego comenzó a teclear un mensaje de respuesta al muchacho que le había enviado la foto.
"MALDITO IMBÉCIL ¿¡QUIERES QUE NOS ARRESTEN A AMBOS!? ¿CÓMO SE TE OCURRIÓ HACERLE ESO? ¿AL MENOS NO LO FOLLASTE, VERDAD?"
La respuesta llegó en minutos...
"Me dijiste que me divirtiera con él, no me aclaraste cómo. No, aún no le he follado, pero su traserito me lo está pidiendo a gritos...-
Eleanor comenzó a morder sus uñas con nerviosismo y su cuerpo se tensó. Se habían metido en un problema muy serio. El miedo de ser arrestada por ser cómplice de una violación le heló la sangre. Con rapidez, tecleó otra respuesta.
"Huye rápido de allí. Su novio no quiso tener sexo, y ahora se enteró de su ausencia . Estoy con él camino a buscarlo en su auto, obviamente no sabe que yo fui la razón por la que desapareciera . No tardaremos en pasar por el lugar en dónde están ahora, huye.-
"No quieras salir limpia de esta Eleanor, tú fuiste la ideadora de todo esto y el mariconcito lo sabe. Será sólo cuestión de tiempo para que abra la boca...".-
Eleanor apagó su celular y lo volvió a guardar en su cartera. Se cruzó de piernas y las comenzó a mover incesantemente mientras mordía sus uñas. Todo el plan se había ido por la borda, y ahora estaba con probabilidades de ser encarcelada. El miedo corría por sus venas y poco a poco le dificultaba respirar con normalidad. Tenía que contarle a Louis. Necesitaba decirle todo lo que había hecho.
-Louis.-
Habló con tono bajo pero firme. El castaño le dirigió una rápida mirada de extrañeza.
-¿Qué sucede?-
-Sé dónde está Harry...- Reveló por lo bajo, y enseguida agachó la vista, esperando por la reacción de Louis.
El auto lujoso frenó de golpe y las ruedas chirriaron en un molesto sonido. La cabeza de Eleanor se sacudió y enseguida giró para observar al ojiazul. Aquellos orbes azules bullían con cólera mientras Louis soltaba leves respiraciones pausadas, como controlándose de no hacer algo indebido. Eleanor aferró su labio inferior e inmediatamente se arrepintió de haber dicho aquello, lamentablemente, ya era demasiado tarde.
-Qué mierda hiciste con Harry y dónde está él ahora, ¡DIME!.- Demandó con furia mientras le daba un golpe violento al manubrio. Eleanor tragó en seco.
-Está en el callejón de la calle Kensington High...- Susurró.- ¡Perdóname Louis, sólo quería mantenerlo distraído para poder tener un tiempo a solas contigo, perdóname! ¡No quise hacerlo, tienes que entenderme, él siempre está tan feliz contigo, y yo sólo sentí celos...perdóname por favor.-
Pero Louis la ignoró completamente. El auto volvió a arrancar a toda velocidad esquivando unos cuantos vehículos más. La castaña continuó disculpándose una y otra vez, haciéndole perder la poca paciencia que el ojiazul tenía en esos momentos.
-¡¿Quieres callarte de una puta vez?! ¡No quiero escucharte hablar! agradece que no te bajo del auto aquí mismo, porque estoy muy tentado a hacerlo.-
El auto se hacía paso entre muchos otros a sonoros y desesperados vocinazos. No estaban muy lejos de aquella calle que la castaña había mencionado, por lo que Louis aceleró lo más que pudo, mandando al diablo cualquier ley de tránsito.
En cuanto llegaron a la calle Kesington High, Louis dobló con brusquedad el vehículo para dirigirse al final de ésta; allí era en dónde se situaba el callejón sombrío y oscuro que sólo era transitado por vagabundos u drogadictos.
Apenas divisó el callejón, frenó el auto con celeridad y bajó corriendo con desesperación en busca de Harry. Finalmente lo divisó y el cuerpo entero de Louis quedó inmovolizado. El ojiverde estaba desnudo y tirado en el rincón, como si fuese sólo un cuerpo sin vida o alguna bolsa de basura. Aquellos ojos verdes se abrieron con debilidad y observaron los ojos azules detrás de espesas lágrimas. El corazón de Louis se sintió quebrar en mil pedazos. Harry estaba golpeado en ambas mejillas con brutalidad, de sus labios rosados chorreaba sangre y un líquido blanco, el cual Louis supuso, era esperma.
-Lou...-
Murmuró débilemente el rizado y el mencionado volvió a reaccionar. Louis se acercó con prisa hacía él y se dejó caer de rodillas a su lado. Con cuidado, irguió levemente a Harry y lo tomó en un fuerte abrazo. Entonces las lágrimas en los orbes azules comenzaron a salir sin que éste pudiese hacer nada por detenerlas. Harry se sentía como un cuerpo pesado y sin vida en sus brazos, podía sentir claramente lo muy lastimado y roto que estaba y quiso poder apartarlo de la humanidad por el resto de su instancia en la tierra para que nadie jamás tuviese el atrevimiento de herirlo.
-Lo siento tanto Hazz, lo siento tanto...- Sollozó con voz gangosa. El menor alzó su mano lentamente y acarició el brazo de Louis, una caricia que Louis interpretó como un "Estoy bien, ya no tienes porqué preocuparte."
Louis se separó del abrazo para apreciar el rostro de su novio, y con cuidado, limpió con su pulgar aquel rastro de semen que chorreaba de su boca. Harry tembló bajo su tacto y sólo ante eso, el castaño se percató de lo muy helado que su cuerpo estaba. Inmediatamente, el ojiazul se despojó de su sweater gris y con cuidado se lo puso a Harry.
Louis volvió a undir su rostro entre los rizos del menor y en cuestión de segundos, éstos quedaron empapados.
-Qué te han hecho princesa...por qué la vida se empeña en hacerte sufrir tan despiadadamente...-
Harry soltó un hipido ante aquello y alejó lentamente a Louis de su cuerpo para mirarlo a los ojos. En cuanto verde y azul chocaron, Harry le regaló una débil sonrisa.
-Gracias por venir Lou...-
Louis entonces le acarició una de sus mejillas lastimadas y también le esbozó una triste sonrisa.
-Veo que Cenicienta y el príncipe azul volvieron a reencontrarse...-
La voz de Eleanor hizo que ambos chicos giráran sus rostros. La chica estaba parada a unos pocos metros de ellos, con su manos a ambos lados de su cintura, y observándolos con desagrado.
Louis se deshizo del abrazo de Harry e hirviendo en cólera se levantó del suelo para dirigirse a la muchacha. Eleanor no se inmutó en absoluto y con relajación se cruzó de brazos.
-Pagarás por todo esto, créeme que haré que sufras Eleanor. Mucho más que todo lo que le hiciste sufrir a Harry.-
La castaña soltó una aireada risa y rodó sus ojos.
-Wow, qué miedo, me dejaste temblando, Lou.- Observó sus uñas con despreocupación y le sonrió. - Nada de lo que hagas podrá borrar la enorme felicidad que tengo en estos momentos. Hicieron bajar a tu hermosa princesita a la realidad de la forma más cruel y no puedo estar más satisfecha por eso, ¿Qué se siente Harry?.- Habló, elevando su tono, y viendo por encima del hombro de Louis, a Harry tirado en el suelo. - ¿Qué se siente descubrir cómo es el mundo real? ¿Se sintió bien tener la polla de un chico que ni siquiera conocías muy al fondo de tu garganta?.-
-¡CÁLLATE DE UNA PUTA VEZ!.-
Bramó el ojiazul, acercándose más a la castaña como si estuviese a punto de pegarle.
-¿Me vas a pegar Louis? ¿Me vas a pegar? ¡Pégame, pégame si eres tan hombre! - Alentó, tratando de irritar aún más al joven. -Oh pero claro, si tú no eres hombre, perdón, olvidaba que eras marica...-
Louis jadeó encolerizado, pero se abstuvo a responder aquellas absurdas palabras. Sabía que Eleanor sólo quería provocarlo, no caería en su juego. Dio media vuelta y con mandíbula tensa por retener cientos de groserías, regresó hacía Harry para ayudarlo a reincorporarse. Con cuidado y a paso lento, logró llevarlo hacía su auto y sentarlo en el asiento de copiloto. Hizo su paso hacía el asiento de piloto, y antes de que Eleanor intentára abrir la puerta de los asientos traseros para ingresar, Louis arrancó el auto, déjandola en aquel lugar recóndito de la ciudad.
-¡LOUIS REGRESA MALDITO IDIOTA, NO ME DEJES AQUÍ, PAGARÁS CARO POR ESTO MALDITO MARICA!.-
Chilló a todo pulmón, pero fue en vano, el lujoso auto ya estaba muy lejos como para que el castaño pudiese captar algunos de sus reproches.
Louis sonrió ladino cuando observó por el espejo retrovisor la silueta de Eleanor en el medio de la calle. Le dirigió una mirada a Harry a su lado, y aquella sensación de regocijo por haber dejado a Eleanor, enseguida se esfumó por aquella triste imagen. Harry estaba acurrucado, abrazándose a sí mismo, y temblando ligeramente. Su mirada verde perdida entre los locales y casas que iban cruzando.
Con suavidad, Louis apoyó una de sus manos sobre aquel muslo pálido y descubierto.
-Todo estará bien Hazz...¿De acuerdo? Todo estará bien...- Volvió a repetir y el muchachito asintió con parsimonia, absteniéndose a hacer algun contacto visual.
El ambiente se silenció luego de aquello, y Louis quería poder decir algo que ayudara un poco a mejorar el estado de su novio. Le dirigió otra rápida mirada triste y en cuanto volvió a observar hacía la ruta por la que transitaba, escuchó un débil sollozo por parte de Harry, luego otro, y finalmente el joven se rompió y quebró en un llanto desconsolado.
Louis estacionó el auto e inmediatamente atrapó el cuerpo de Harry en un abrazo. No podía mejorar su situación, no podía regresar al pasado para impedir todo el sufrimiento que había atravesado a los largo de su vida, no podía hacer nada de aquello por mucho que lo deseara con todo su ser. Pero podía regalarle sus abrazos, podía acompañarlo a llorar, o podía estar con él durante toda la noche hasta que éste se hartára de lagrimear y su corazón comenzára a sanar sólo un poco.
-Te llevaré a casa princesa, estaré contigo, te protejeré y no dejaré que nada malo te vuelva a suceder...-
Harry lo aferró con firmeza de su camisa y enterró el rostro en su pecho.
-N-no quiero ir a casa ahora, Lou... -Espetó entre lágrimas e hipidos que hacían que su voz se volviera algo incomprensible. -Quiero que me lleves lejos por favor, Lou, sólo llévame lejos...-
Pidió con dolor. Louis se mantuvo en silencio por unos instantes, tratando de decidir qué era lo que debería hacer. Sabía que Raquel aún estaba en su casa, y seguramente estaría a un paso de entrar en un ataque de pánico por no tener noticias de Harry. Sin embargo, si su pequeño en aquellos momentos necesitaba estar alejado de todo, él lo llevaría lejos, sin importar nada.
Se separó del abrazo del menor, y lo observó a los ojos fijamente. Lentamente se acercó a su rostro, y con cuidado de no herir demasiado sus lastimados labios, le dejó un suave beso. Volvió a encender el motor y tomó la avenida Sunrise, la cual llevaba a la salida de la ciudad. En cuestión de minutos salieron de Doncaster, entrando en la carretera de un oscuro y desolado campo sin destino alguno.
Quizás, si se mantenían alejando de la ciudad, quizás lograrían dejar detrás, aunque fuese por unas pocas horas, el dolor, los problemas, y la cruda y cruel realidad en la que vivían...










