Nunca habrĂa imaginado tu rostro, ni la voz de tu silencio, ni el mundo en tus ojos. Jamas pensĂ© sentir tus cabellos entre mis dedos y sonreĂr de amor.
Te esperaba, y tejĂa besos hechos para vos. Paralelos, esperando el momento perfecto; Y asĂ fue. AĂşn no descifro como sucediĂł, pero fluĂa entre tus brazos. Transmute y fui luz, energĂa que abrazĂł tu cuerpo, y me encendĂ de Amor.
Te habitaba mi alma serena, Te amaba mas allá del tiempo, pero sobre todo, Te amaba sin razón. No necesitaba una. Porque Tú, eres mi certeza, mi huésped, El que habita las praderas de mi vientre, El que bebé las aguas de mi cáliz, El que siembra en la huerta de mi corazón. Tú eres mi espiral de amor. Mi incomprendido dolor y felicidad. Mi imprudencia e impertinente querer.
Aunque no corresponda esta vida tenernos, y el “no puedo” exista en los labios, No doy vuelta atrás. No importan los demás, ni los “nunca jamas”, Porque Te Quiero, Porque Te Sé, Te siento.
Redescubro la alegrĂa, la serenidad de tenerme y soñar contigo. Redescubro la calma de entender tus promesas caducadas. Respiro calmada y acepto nuestro destino, De ser por noches, a besos, a hidrĂłgenos, Aire frĂo que absorbe mi piel de tu piel, y se funden en tibios abrazos, No es lujuria, es una supernova atemporal, y su infiel destino.
Te Amo, sin limites, ni exigencias, ni presencias fĂsicas. Te Amo, con o sin corazas, más allá de tu piel, más allá de tu intelecto. Te Amo, justo ahora y ahora es justo. Te Amo en vidas paralelas, y en una de ellas, si pudimos Ser-Estando. Te Amo mi dulce Aliado.
- A. C. Sandoval.Â














