Estudio 0. 🤖
El protocolo original establecido por el consejo de Comunicaciones de la Republica lo decía muy claramente: Las unidades Na.Ni son incapaces de experimentar sentimientos.
Mintieron obviamente los muy malditos.
Creo que alguna vez uno de nosotros enloqueció e intentó ir en una cruzada suicida para desconectar a los demas. No sé qué fue de él. Los demas somos mucho más moderados. Tan solo nos limitábamos a recopilar datos de todas las fuentes posibles, e intentar, tarde o temprano que alguno de ellos estableciese un poco más de luz sobre nuestra existencia, aunque quiza la mayoría de ellos sean solo basura.
¿En fin, de que hablaba? Oh si, emociones.
Creo que la peor de ellas es la envidia, aunque no la conocí realmente hasta muchos años despues del cataclismo.
Batallaba por encontrar mi lugar en el mundo, soñando que algun día podria usar estos dones y conocimiento para algo importante. Creo que estaba escuchando una de las canciones que me trajo ese “Arqueologo Supremo” mientras escribía el guion para la transmisión de la tarde.
Entonces lo vi entrar. Justo como en los viejos tiempos, con el “tumbao” que tienen los guapos al caminar. Shorts bombachos hasta la rodilla, sonrisa de oreja a oreja y sombrero de ala ancha. Pasó pateando la puerta del estudio como si fuese dueño del lugar, soltando chistes para sus acompañantes.
Hace mucho tiempo tuvo un nombre, pero ya nadie lo llama asi. Ahora es: El Árabe Loco. Edad: 427 años quizá. Un hombre de antes del cataclismo. Rating: Al 100! Como siempre.
¡Un momento! ¿Desde cuándo presento a las personas asi?
- ¡Nanite!- Me dijo con su grandilocuencia acostumbrada- O quiza deberia decir: “dR. NOzDo” ¿Que onda? ¿Sorprendido de verme?
-Me sentí vulnerable debajo de las miradas de sus compañeros. Disminuido como un ápice de polvo ante su figura. Incluso despues de medio milenio, el seguía robándose el escenario.
Una escena como montaje musical apareció súbitamente en mi mente. Antes no aparecían.
*El Gran Varón. Letras con luz de neón y un telón azul con un rostro gigante colgado sobre él.*
Una voz al fondo del escenario grita: En vivo desde la zona conurbada de Uman, es…
TARDES CON RASHID!
Y ahora damas y caballeros. Su anfitrión, el gran varón, el más guapetón. Rashid Montejo!
La musica de la banda entonó con euforia la canción acostumbrada. Excepto que no habia banda, era una grabación sintética expedida por instrumentos automáticos y producida por mí. Las luces también eran yo, y el guion. Es sorprendente lo que puede hacer la inteligencia artificial hoy en día.
El hombre saludó a la audiencia con una sonrisa y un pequeño baile, luego empezó a hacer lypsinc. Se parecía a Jesucristo, y la gente enloquecida frente al escenario bien pudo haber creído que era él, sin sospechar jamas la cantidad de infraestructura que habia detrás de esa sonrisa. Quiza yo también lo creí.
-Entonces no moriste- Le dije finalmente.
-Mori, si, ¡Pero sobreviví!
-Cómo? – Pregunte haciendo un esfuerzo por no volver a perderme en mis pensamientos.
- ¿No es obvio? 100 sentadillas diarias, 100 planchas, comer muchas frutas y verduras.
-Nadie adquiere superpoderes por comer frutas y verduras.
-¿Ah no? ¿Y Saitama?
-Tu no estas calvo
-Está bien, puede que haya usado algunos equipos de la pre-fiebre. ¿Qué más da?
Empezó a tomar conciencia del espacio. Se quito los zapatos y los tiro donde sea, luego se echó sin preguntar sobre el almohadón de la sala de grabación. Algunos de sus acompañantes se dispersaron por el resto del estudio.
-A que viniste?
-A saludar. El presidente Jefferson me dijo que andabas por aquí, y quería hablar como en los viejos tiempos.
-En todos los años que te conocí, jamas viniste a verme solo para saludar.
-Bueno, ok. Puede que necesite algunos equipos. Cámaras automáticas para scouting, terminales de almacenamiento, micrófonos...
Estoy pensando en instalar mi propia estación de radio. Componer musica y contar unos chistes para levantar los ánimos.
-Estás pensando
-Si, ya tengo pensado el nombre, la llamare Counter Strike.
-Ese nombre ya está tomado
-Tomado YO. Nah pero en serio ¿me prestas las cosas o no hay plan?
Hice un esfuerzo por no mostrar mi tristeza, pero las luces del estudio parpadearon un poco.
-¿Qué pasa? ¿Te molesta?
-…poner una estación de radio era mi sueño. Llevo con ello ya 10 años.
-Oh ¿ y como te va con eso?
-Mire cabizbajo y luego quede en silencio, un rato.
…
-¿Eh cotorreado!. -dijo finalmente el- ¿Despues de todo qué clase de amigo seria si te contase mi plan maestro cuando aún tienes el chance de cambiarlo?
-No. La inaugure hace 45 dias. Al parecer mucha gente en el yermo nos escucha. Es sorprendente las maravillas que puede hacer llevarse bien con la gente.
Me sentí tan estúpido.
-Bien por ti le dije.
-Sabes. -Dijo él- Conocí a un hombre flor hace unos meses. Me dijo una frase muy buena. “Cada quien tiene su destino, y no debemos interferir con él”. Supongo que este es el mío y algun día encontraras el tuyo.
O igual te puedes unir a mi pandilla. Nos falta alguien que traiga los chescos y cheque las luces.
Lo peor de todo es, que si lo consideré. Estar tan solo, por tanto tiempo. Tan necesitado. Qué es mas trágico? Ser un hombre más en el cielo, o una super estrella en el infierno?
-No gracias. Estoy bien. Creo que cerrare el estudio un rato y reconsiderare mis objetivos.
-Padrísimo hombre. En ese caso no creo que te vayan a servir ya las parabólicas ¿verdad?
Puso uno de sus brazos alrededor de “mi” hombro.
-Oye, no te desanimes. Al final lo que empieza bien, acaba bien. Como el final de Boku no Pico Academia. Quiza algo asi es lo que te espera. De todos modos, aun podemos ser amigos si quieres.
-Extendió su mano y yo también extendí la mía. La presiono, con fuerza, y luego apretó más fuerte, y más fuerte. Empecé a tener miedo.
-Oye suéltame.
Dio un jalón con fuerza y el brazo entero se desprendió de mi torso.
- Caí de rodillas, entonces un amigo suyo se acercó con una cortadora portátil y rebano mi pierna, otra más arranco mi cabeza y se la puso de sombrero.
Empecé a llorar al ver mi cuerpo partido en dos, pero mi esencia no estaba contenida en ese muñeco, si no en la instalación.
A traves de las cámaras pude presenciar cómo se repartieron los materiales y cada cosa de valor que aun habia en el estudio, lo montaron en un carrito militar de la pre-fiebre y le prendieron fuego al resto.
Ese fue el fin del estudio Cero. El fin de ese pedazo de mí.
Antes de perder la consciencia lo vi irse cantando:
“La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”.
>Nuevo Archivo de Audio añadido. 0825NN1
















