IT GOES WELL — SEGUNDO CAPÍTULO
A/N: Espero que os guste el capitulo, pronto tendreis una nueva parte. Parece un poco lento, pero al partir del siguiente lo ire poniendo mas interesante
Advertencias: Quiza una conversacion un poco incomoda. Slow burn.
Palabras: 4.043
No sabes en que momento te has quedado dormida, no recuerdas mucho más allá que la risa de cuatro viendo algunos capítulos de Malcolm in the middle, mientras estábais tan juntos que vuestros brazos se rozaban.
Pero unos golpes en la puerta te despiertan. Son insistentes. Algo desorientada aún, con tus párpados y todos los músculos de tu cuerpo llorando por unas horas más de descanso, sientes como se te sale el corazón del pecho. Habías quedado con dos en entrenar a las seis. Miras el reloj de la mesilla de noche esperando no haberte quedado dormida. 5.10 am. Frunces el ceño.
"Pero es un color muy aburrido" Cuatro frunce el ceño. "¿Y un amarillo claro?"
¿Qué demonios?, ¿quién está despierto a estas horas?
Vuelven a golpear la puerta con insistencia. Te levantas de la cama gimiendo. Te duelen todos los músculos que ni siquiera sabes que existen. ¿Cómo quiere dos que entrenes en esas condiciones?
Cuando abres la puerta ves a cuatro al otro lado. Está perfectamente vestido con unos pantalones de chándal y una camiseta azul. Tiene una sonrisa enorme en la cara, y levanta el brazo. Tiene una bolsa marrón con lo que supones que es comida.
"Te doy 5 minutos. O me comeré el desayuno." Sonríes y cierras la puerta de golpe. Siseas cuando te mueves rápidamente y te pones la ropa de entrenamiento que dos dejó ayer sobre tu cama.
"¿Qué haces tan temprano?" Preguntas una vez abres la puerta y sales fuera.
"Llevarte de paseo. Vamos, queda poco para tu próximo entrenamiento" Cuatro echa a andar. Ves su espalda musculada y de fondo el amanecer. El sol empieza a ponerse y todo es de un color anaranjado.
"Cuatro... Realmente no quiero andar. Me duele mucho..." Te quejas a punto de llorar. "¿No podemos pasar directamente al desayuno?"
Cuatro se vuelve.
"Lo mejor para las agujetas y el dolor muscular es seguir haciendo ejercicio. Me he levantado pronto solo para que tu culo dolorido esté lo menos resentido posible." Extiende sus brazos. "Y además tengo desayuno. Tú decides" Se da media vuelta y sigue su camino.
"Espera" Corres detrás de él y sientes ganas de morir. "¿A dónde me llevas?"
"Conozco un sitio cerca con unas vistas increíbles. Espero que nunca airees mi lugar favorito. Tendré que matarte." Te mira serio pero en el último momento te sonríe.
"Tendrás que intentarlo" Luchas por no ahogarte recuperando el rítmo normal y dejando que tus músculos se acostumbren.
"Si seguro" Cuatro rueda los ojos con una sonrisa "Eres tan letal como un cachorro ahora mismo"
"No me tientes cuatro"
"¿Sabes? Eres bastante adorable cuando duermes. Solo intenta no babear mi camiseta la próxima vez." Intenta picarte con un golpe con su codo en tus costillas. Abres desmesuradamente la boca.
"¡No babeo!"
"Oh claro que si, duermes con la boca abierta. Una vista increible"
"Eres un mentiroso terrible"
"Seguro"
Seguís caminando. Puedes sentir la mirada de Cuatro y puedes notar su estúpida sonrisa. ¿Cómo puedes tener una confianza tan bien establecida con alguien a quién acabas de conocer y ni siquiera sabes su nombre real?
"¿Me dormí muy pronto?" Preguntas
"No tengo ni idea, me reí de una escena estúpida y ahí supe que estabas dormida." El camino empieza a ser más difícil, hay ramas y piedras por todas partes. "Eres muy adorable cuando duermes por cierto."
"¡Deja de molestar!" Luchas por no ponerte nerviosa y enrojecer, pero aún así lo haces. Agradeces que estáis subiendo una colina para que puedas disimular el enrojecimiento con la fatiga.
"¿Te quedaste mucho tiempo?"
"Apagué el proyector después de ese capítulo. Te arropé con las mantas y me fui. Todo un caballero" Te sonríe de medio lado.
Intentas enfadarte con él por quitarte horas de sueño y hacerte andar tanto, pero antes de que puedas abrir la boca lo ves. Es una explanada enorme, y desde vuestro lugar podéis ver el pueblo a lo lejos. Está como a dos kilómetros, y por detrás del pueblo, el sol poniéndose. Todo está acompañado con un color amarillento y una sensación de paz.
"Increíble, ¿verdad?" Cuatro se sienta en una piedra y abre la bolsa. "No te aconsejo comer nada antes de entrenar, pero te he traído zumo y un batido de chocolate." Con un gemido de dolor te sientas a su lado. No crees que puedas ser capaz de levantarte.
"Bueno, te lo perdonaré si cuando acabe de entrenar me compartes una dona"
"Hecho"
Casi estás ansiosa cuando abres el zumo y lo bebes casi del tirón.
"Solía venir aquí con seis" Cuatro parece serio cuando habla. Desde que él murió nunca pronunció su nombre, ni habló en voz alta de él, o de cómo se sentía. "El muy idiota empezó a gritar y saltar, una vez casi cae rodando por la colina. De hecho fui rápido y cuando casi estaba rodando lo agarré por la capucha de la sudadera. El muy capullo se enfadó porque casi lo ahogo" Suelta una risa recordando el momento y se le escapa alguna lágrima por la risa.
Escuchas atenta y en silencio su relato. Seis parece una persona increíble y ni siquiera lo has conocido. Pero, ¿de qué manera se conoce a una persona?, ¿no es mediante los ojos de las personas que lo quieren como terminas de conocer a alguien? Los ojos no engañan, y seguramente cuatro no conocía a seis, pero conocía lo suficiente y lo necesario.
"Le salvaba la vida casi a diario, era agotador. ¿Sabes las personas que cruzan sin mirar la calle y tienes que agarrarlos para que un coche no los atropelle?" Asientes con la cabeza. Lo sabes porque eres una de esas personas. "Seis era así. Muy imprudente."
"Las mejores personas lo son"
Cuatro te mira y te regala una sonrisa. Sonríes de vuelta y vuelves tu mirada a las vistas.
Os quedáis en un cómodo silencio. Quieres hablar, iniciar una conversación, pero después de que cuatro haya sentido la confianza de hablar de algo doloroso para él, no quieres hacerlo sentir incómodo. Así que ambos seguís mirando las vistas.
"¿Veníais mucho por aquí?"
"No era una persona de mañanas, pero si, de vez en cuando" Cuatro guiña un ojo por el sol.
"¿Y cinco?" Quieres abofetearte por preguntar cuando la mirada de cuatro se vuelve a verte con el ceño fruncido. "Perdona no quería preguntar, noté que hay cierta tensión por su parte y pensé que igual era por sentirse desplazada o algo así yo..."
"Está bien, eres una cotilla integral, no me siento ofendido" Vuelve a darte una de sus sonrisas. Dejas salir el aire que estabas conteniendo. No está enfadado ni ofendido. "Solo veníamos nosotros" Por un momento te sientes especial. Nunca ha traído a nadie más.
"¿Y por qué no la traes?" Tu gran boca sigue hablando sin ningún tipo de filtro. "Desprende esa tensión no resuelta. ¿Tenéis algo?"
"Solíamos tenerlo." Aparta la mirada y mira al frente. Aprieta la mandíbula. No quiere hablar de ello. Estúpida. "Pero ahora mismo nada."
"Deberías traerla" Te pones un poco tensa. Era obvio que dos chicos jóvenes, rodeados de gente adulta, sin nadie más alrededor, tenían que tener algo. Y aunque no te pilla por sorpresa te molesta.
"Creo que ir a un parque abandonado a clavarse agujas en las uñas de los pies le parece un plan más apetecible que compartir espacio conmigo." Bromea. Guarda media dona en la bolsa y se sacude las manos en la ropa.
Cuatro no quiere hablar de cinco. Seis siempre se lo advirtió. Era un error ser tan cercanos. No era como ellos que eran más hermanos que amigos. Era algo más. Y cuando ese algo más se acaba, solo quedan momentos incómodos y huidas. Él nunca se sintió del todo valorado con ella, pero tampoco es que fuese algo serio. No después de Kiev. Aún así le duele un poco que se muestre tan fría con él. Como si lo odiase.
Seis siempre se lo dijo. Tío, no te valora. Quizá tenía razón, pero él no buscaba que se enamorase de él, solo quería diversión. Pero quizá ahora que seis no está, y no es tan cercano a ningun otro, esperaba en cinco una amiga, la única persona a parte de seis con quién podía hablar. Pero ese fue su fallo. Cinco no lo quería para hablar.
"Deberíamos volver, se hace la hora"
"Ay no" Dejas caer la cabeza entre tus manos. "No quiero ir, dos va a matarme"
"Claro que no."
"No me hará parar hasta que me vea convulsionando en el suelo. Me odia"
"Escucha" cuatro se levanta y te ofrece su mano "Dos es muy profesional, es dura, pero lo hace para que no mueras. Es un mecanismo de protección." Ahora tus músculos duelen un poco menos a medida que andas. "Duras fueron las clases de conducir que le dió a seis. Siempre le hacía llorar"
"Bueno yo ya tengo el carné de conducir así que..."
"No, no, no" Cuatro se ríe "él sabía conducir, pero una cosa es conducir y otra ser el encargado de nuestra vía de escape. Conducir a 200km/h mientras te presiguen cinco furgones que te están disparando."
Palideces. ¿De verdad te verás envuelta en esas misiones? acabarás muerta.
"Vamos. Por la tarde podemos jugar a la switch" Te anima pasando un brazo por tus hombros.
Hoy dos es bastante más simpática contigo. Te sigue torturando con juegos de rapidez, incluso hace todo tipo de artimañas para que te sientas inútil y luches por ser aún más rápida. Y tu orgullo hace que luches contra el dolor que sientes en todas las partes de tu cuerpo, y no te quejes. Incluso luchas para que no se te note tu odio hacia dos.
"Dos vueltas más a toda la instalación y te dejaré ir con tres" Grita recogiendo los conos.
"¿Cuándo haré cosas guays de súper héroe y no estas absurdeces?"
"¿Qué has dicho?" pregunta a los gritos. Demonios, ni siquiera está cerca.
Ruedas los ojos y corres.
Puedes ver a cinco salir de su tráiler, a uno paseando con un perro que te saluda alegremente. Y a tres y siete preparar algo en el sitio donde entrenan. Solo rezas para que te deje disparar.
"¡Niña!" Tres grita cuando te ve aparecer. "Coge una de las pistolas pequeñas, vamos a disparar"
Gritas de emoción mientras saltas.
"Recuerda la parte en la que no se juega con armas, ¿de acuerdo?" Tres te mira desconfiado. No puedes evitar hacer una pose de female fatal cuando tienes la pistola en tus manos. Te sientes igual que Scarlet Johansson.
"De acuerdo, ahora ven" Se pone a tus espaldas y con su rodilla te abre las piernas en una posición óptima. "Ahora quiero que cojas bien el arma. ¿Diestra cierto? Coge el arma y con la mano izquierda la estabilizas. Está cargada" te advierte. Agradeces que estás apuntando a un descampado. "El arma al disparar, tiene fuerza, puede que te golpee el rostro si no la sujetas correctamente"
"En las películas no lo parece"
Tres rueda los ojos. "Son películas. De acuerdo, ahora pondré dianas enfrente tuyo, quiero que bajes el arma y no hagas el tonto."
Esta vez ruedas los ojos mientras dejas la pistola sobre la mesa. No hay nadie alrededor de la parte en la que estáis. Todo desierto.
"Listo" Grita tres. Hay como 15 metros de distancia. Hay varios muñecos en diferentes posiciones. "Tienes que disparar. Estaré contento si consigues darles, pero si llegas a la cabeza o pecho, estaría el doble de feliz" Grita apartándose.
Coges la pistola y te pones en la posición que tres te enseñó. Disparas y fallas. Gruñes y vuelves a disparar. Una y otra vez. Sin descanso
Tres ni siquiera tiene que molestarse en recolocar los muñecos ya que no hay forma que puedas darlos.
"¡Prueba a concentrarte antes que disparar, niña!" Grita tres desde la lejanía.
"Si, claro"
No sabes cuanto tiempo estás disparando. Te duelen los brazos de aguantar la misma posición con la pistola en las manos.
"Ya solo por estadística deberías de acertar al menos un blanco" La voz de siete te asusta a tus espaldas.
"Tengo un arma en la mano, no deberías ser tan silencioso y asustarme así" mascullas enfadada.
"¿Con esa puntería? No estoy preocupado." Bromea.
"Gracioso" Vuelves a ponerte en posición.
"¡Niña, posición!" Tres grita.
"Deberías relajar un poco la espalda, y siempre poner la mira pensando en 3cm de margen." Siete te aconseja mientras prepara sus armas.
Solo por probar le haces caso. No das al muñeco en la cabeza como tenías pensado, pero la bala se incrusta en una pierna. Gritas de emoción.
"¡Suficiente! Ese era el objetivo de hoy" Tres recoge los muñecos y se acerca. "Haré de ti una asesina letal. Solo nos falta entrenamiento. Y una ducha" Frunce el ceño al llegar a tu lado.
"Qué sutil" ruedas los ojos y te arrastras a tu remolque a buscar ropa de cambio. "Para tu información no me gustaría olerte a tí después de entrenar con dos."
Tomas tu ropa limpia y te precipitas a las duchas. Hay dos cubículos, y justo cuando vas a entrar en uno de ellos, alguien más sale haciendo que vuestros cuerpos choquen y casi caigas al suelo. Una vez más, dos brazos te sujetan por los hombros.
"Wow" Es solo cuatro, huele a lavanda y lleva una toalla al hombro. Tiene el pelo húmedo, y algunas gotas caen por el borde de su cara. "¿Que tal?, ¿entrenamiento duro?"
"Mejor que ayer" Te encoges de hombros.
"Bueno" Cuatro se pone un poco incómodo sin saber que hacer o decir. "Te dejo ducharte"
"Guay"
Se quita de tu camino y te deja la puerta del baño libre, pero antes de que puedas entrar, te detiene con su mano en tu brazo.
"Oye" Te das la vuelva y cuatro vigila que no haya nadie cerca. "Solo hay agua caliente 10 minutos."
Te habías dado cuenta, durante 10 minutos hay agua caliente. Supones que un hombre millonario tiene problemas para pagar el gas.
"Si das una patada al generador del tiempo, este se reinicia y tendrás otros 10 minutos." Cuatro te sonríe y se marcha silbando.
Él llegó al equipo el cuarto, y nadie nunca le dijo lo del generador del agua, tuvo que descubrirlo por su cuenta, y siguiendo el legado él tampoco se lo dijo a cinco ni a seis. Pero tuvo la necesidad imperiosa de decírtelo.
"¿A qué jugamos?" Cuatro se tira prácticamente en el sofá a tu lado. Ambos estáis en la caravana de las comidas, donde todos os reunís. Gracias a dios estáis solos, así podéis comer y beber tranquilos. "Tengo el call of duty y el fornait"
"¿Ninguno divertido?"
"¡Oye!" Cuatro te empuja con su hombro. "También tengo el súper mario"
"De acuerdo." Te vuelves a verlo con una sonrisa. "Jugaremos al súper mario si antes jugamos a los sims"
Cuatro frunce el ceño nada contento ni emocionado como tú.
"No pienso jugar a los sims"
"¡Es divertido!"
"Tienes una definición de divertido bastante errónea"
"Bueno pues..." Te levantas del sofá con un suspiro "Quizá cinco quiera jugar contigo al call of duty"
"¡Eres una manipuladora!" Grita cuatro "¡De acuerdo!
Te tiras en el sofá con tu cabeza sobre sus piernas. Cuatro niega con la cabeza mientras enciende la consola. Creas una partida y le das a cuatro un código.
"Al menos en los sims podemos follar. Creo que no se me ocurre nada más divertido"
"¡No vamos a follar, cuatro!" casi te ahogas por la sorpresa. "Seremos compañeros de piso"
"¿Creamos a los demás?"
"No. Solo tu y yo. Hagamos una vida normal, lo que debería ser fuera de aquí"
Ambos creais los personajes y compráis una casa, la más barata que os podéis permitir.
El muñeco de cuatro se acerca al tuyo. Ben.
"Oye cuatro" te incorporas en el sofá. "Dime que no le has puesto tu nombre real a tu personaje." Es definitivamente algo que él haría.
"¡Claro que no!"
"Está bien, me alegra saber que no tienes un nombre de perro"
"¿Qué tiene de malo, Ben?"
"Nada, es nombre de perro"
"Oh de acuerdo, Michelle. Un nombre muy original" Bromea leyendo tu nombre.
"Idiota"
Les toma un tiempo comprar los muebles de la casa, y cada uno amueblan las habitaciones.
"¿De qué debería de trabajar?" Pregunta cuatro.
"¿Qué te hubiese gustado hacer de no estar aquí?" Sientes como se tensa a tu lado. "¿Qué hacías antes de venir aquí?"
Sabes que la pregunta es demasiado intrusiva, y que está prohibido hablar de vuestro pasado con los demás. Pero es cuatro.
"Hacía parkour" Evita concretar exactamente que hacía. No solo no se siente orgulloso de su pasado, si no que es demasiado doloroso para él.
Ruedas los ojos. "Me lo imaginaba"
"Me gustaría ser profesor de educación física. Quizá entrenador para escaladores. Algo así"
"No sé si lo hay en los sims" bromeas.
"¿Y tú?, ¿que hacías antes de venir aquí?"
"huir" bromeas.
"¿A parte?"
"Estudiar. No tenía una vida muy apasionante ni divertida. Pero me gustaría tener una biblioteca o una tienda de libros. Creo que sería mi trabajo soñado."
"No creo que ese trabajo esté en los sims tampoco" Cuatro te da un golpe en la rodilla.
"Supongo que podemos conseguir el trabajo que nos de más dinero, así podemos construir una mansión"
"De acuerdo. ¿De qué color deberíamos pintar las paredes del salón?"
Estar tirada en el sofá con cuatro, discutiendo el color de las paredes de su casa imaginaria, y cómo deberían destribuirse los muebles del salón se convierte en tu parte favorita del día. Por una vez no sientes ni piensas en el peso de tu pasado, ni la ansiedad de que será de ti en un futuro. Ni los problemas del presente y si llegarás viva al día siguiente. Te dejas llevar y por primera vez tu única preocupación es la vida mundana, vivir la comodidad y el confort de una vida real y feliz, tal y como debería de ser. Al menos a través de una pantalla de la consola.
"Creo que el color crema estaría bien"
"¿Amarillo?"
"De acuerdo, elige tú el color de las paredes, yo me encargo del jardín" El personaje de cuatro sale al jardín, que es demasiado pequeño, y se encarga de quitar las malas hiervas y colocar una pequeña barbacoa. "¿Qué más se hace en este juego?"
"Nunca he llegado a jugar realmente, me aburría después de hacer la casa de mis sueños."
"¿Una gran mansión?"
"En verdad no. Una pequeña casa de dos plantas, quizá un pequeño jardín. Ese es mi sueño"
"¿Hablas del juego?" Cuatro deja de prestar atención a su consola. "¿O de tu mayor sueño en realidad?"
"Necesitaremos más confianza para que te cuente mis sueños reales, cuatro" Le guiñas un ojo mientras sonríes.
"De acuerdo, tampoco me interesa" Te saca la lengua como un niño y vuelve su mirada al juego.
Ben, el personaje de cuatro entra de nuevo a casa, y se acerca a Michelle. Esperas unos segundos para ver qué quiere cuatro, cuando aparece un mensaje en la parte superior de la pantalla. Ben acaba de ser coqueto con Michelle. Frunces el ceño y escondes la sonrisa que está a punto de sacudir tu cara. En la pantalla ahora te aparece varias posibles respuestas, y eliges la adecuada.
Michelle pone una cara rara y rechaza sus coqueteos. Ben hace unos movimientos caricaturescos bastante graciosos mientras cuatro suspira.
"Ben y Michelle no van a follar, cuatro" adviertes. "¿No pueden ser amigos?"
"Pueden ser amigos" Cuatro rueda los ojos. "¡Vamos! Sé abierta de mente, los amigos también pueden follar"
Apartas la mirada de la pantalla de la consola al notar la mirada de cuatro puesta en ti. Ha dejado su consola sobre el sofá y ahora te está mirando intensamente.
"¿Qué?"
"¿Amigos con beneficios?, ¿te suena?" no te gusta a donde está llevando esta conversación. "Vamos, lo entendería de un boomer como uno, ¿pero tú?, ¿que tienes?, ¿24?"
"20 en verdad" Frunces el ceño. Cuatro te hace un gesto de obviedad "Pero cuatro... Son muñecos, dibujos, es una obsesión enfermiza la que tienes"
"¿Nunca has tenido un amigo con beneficios?"
Su pregunta hace que empieces a respirar con irregularidad. Nunca has tenido amigos, y menos con beneficios. Y odias que la conversación esté yendo por este camino porque tienes cero experiencia en cuanto a relaciones, tus únicos conocimientos son los que has obtenido mediante libros adolescentes. Nunca has estado con un chico siquiera. Nunca te han dado esa oportunidad. Y sientes que todo lo que puedas decir te hará parecer aún más inexperta.
Sientes como te tiemblan las manos y estás a punto de sufrir con tu ansiedad. Te vienen recuerdos que no quieres recordar. Pequeñas imágenes de tu vida pasada, y todo el dolor que te remueve
"Nunca los he necesitado" contestas finalmente.
"Una afirmación muy poco ególatra" Cuatro te sonríe. No sabes si por su ironía o por si no cree tus palabras.
"¿Podemos seguir jugando?" Señalas la consola con la cabeza.
"¿Entonces nunca has tenido amigos con beneficios?"
"No, cuatro" Ruedas los ojos. "Además me alegro, creo que es un error que cometen las personas demasiado liberales" Tu y tu problema con no poder mantener la boca cerrada
"¿A qué te refieres?" Se acomoda en el sofá para mirarte. Te pones un poco nerviosa.
"No creo que esté mal desde el punto de vista social, solo digo... He visto demasiados acuerdos entre amigos y siempre acaba mal." Cuatro te observa en silencio. A pesar de que puede parecer una indirecta, no lo es. Hablas sin pensar la mayoría del tiempo, así que no estabas pensando en cuatro y cinco cuando lo dijiste.
"¿Por qué?" Ruedas los ojos. Es realmente insistente, y estás demasiado incómoda.
"Porque siempre hay alguien que siente de más"
"Bueno, eso es algo que hay que gestionar"
"No se gestiona, cuatro. ¿Tú de verdad crees que se pueden mantener relaciones sexuales y no llegar a ese punto de intimidad sin sentir algo más?"
"Claro." cuatro se acerca aún más en el sofá. "Luego la amistad evoluciona, quiza a algo más o quizá a algo diferente. O quizá simplemente acabe."
"Entonces me estás dando la razón."
"Pero si estoy diciendo todo lo contrario" Cuatro se ríe a tu lado. "Se puede no sentir amor cuando follas con tu amiga. Pero en caso de sentirlo se puede evolucionar. No concibo una relación con alguien que no ha sido antes mi amigo." Por primera vez puede hablar de una relación después de lo que pasó en Kiev. Y por primera vez no se siente incómodo ni tenso.
"Yo creo que sería un error follar con tu amigo, puede acabar con vuestra amistad por la incomodidad o si como tú dices evoluciona a una relación y no funciona, acabaría con vuestra amistad de todas formas."
"Me encanta este rasgo de tu personalidad, cómo hablas categóricamente de cosas en las que no tienes experiencia." sientes la sonrisa de cuatro a tu lado. "Entonces... ¿sales con chicos así de primeras?"
"No salgo con chicos"
Cuatro parece quedarse mudo.
"¿Chicas?"
"Por desgracia me gustan los hombres. Oye cuatro" Te levantas del sofá queriendo ya dar por finalizada la conversación. "He llevado una vida demasiado controlada, e inhibida. Nunca he podido tener ciertas experiencias de una adolescente normal. Pero tampoco me importa, así que..."
Cuatro parece querer decir algo, pero no es capaz de articular palabra. No entiende como una chica tan guapa y jóven, nunca haya tenído a un chico a sus pies, deseando ser el elegido para estar con ella.
Pero aún le parece más increíble que con 20 años haya llevado un tipo de vida que no haya podido hacerlo, como si hubiese estado demasiado controlada desde que era una niña. En una situación en la que cualquiera querría escapar. Entonces recuerda como escapaba días atrás. Como no era la primera vez que lo intentaba. Y se encuentra pensando en qué demonios la pasó, o la hicieron aquellas veces que lograron encontrarla.
"Pero bueno" intentas mantener la calma cuando lo miras, y no puedes evitar las palabras que salen en ese momento de tu boca. "Es bueno saber que si llegamos a follar algún día, no te enamorarás de mi"










