Primero intentarĂĄn reĂrse para ver si asĂ os avergonzĂĄis, pero una feminista ya ha perdido la vergĂŒenza. DespuĂ©s intentarĂĄn haceros creer peores mujeres para ver si asĂ os culpĂĄis, pero una feminista ya no cree en la culpa. Luego intentarĂĄn tacharos de libertinas, de zorras, de putas, pero una feminista ya no cree en la reputaciĂłn. Entonces os sentirĂ©is imaginariamente curadas de esa enfermedad que todos esos que se rĂen, que os hicieron creer y os tacharon, os habĂan hecho pensar que, solo por ser mujer, padecĂais.
Amor y Asco













