Estábamos acostados y la habitación no tenÃa más luz que la de la ventana, nuestro cuerpo y alma estaban desnudos y lo que podrÃa haber sido una explosión de pasión y descubrimiento del otro, resulto en algo que me apagó.
Nuestra confianza, mi autoestima, mi ego, el amor romántico, no sé, pero algo se rompió.Â














