Supongamos que la idea de el tiempo es tan relativo como mi percepción del mismo, sé que dije que pasaría mucho tiempo para volver a escribir algo de esto, incluso cuando quería escribir tuve que reprimirme creando así la división de ideas que tuve a bien nombrar “Extemporáneos”, en realidad pensé que tendría más tiempo para escribir todo por lo que he pasado durante tu ausencia, pero parece que no es así. Volverás la semana siguiente, no sé si estoy preparado para eso. He estado queriendo escribir antes de que vuelvas pero no he tenido demasiadas ganas de hacerlo, al principio fue difícil querer dejar de escribir y pensar en ti, pero ahora es diferente, tendré que esforzarme para terminar esto antes de tu regreso, ese era el trato, esa era la trampa.
Si de alguna forma puedo iniciar esto desde el punto en el que lo dejé he de decir que ciertamente me siento sumamente inmaduro e infantil después de leer una parte de lo que escribir por ultimo, por lo cual me disculpo aunque aún concuerdo con mucho de lo que ahí dije, pero en otras parte tal vez ya no.
Déjame actualizarte un poco sobre la situación en la pequeña jaula que es Tuxtla, el frío se ha hecho presente en ciertas partes, durante ciertos días, a determinadas horas, lo usual en esta ciudad. Los amigos parecen seguir con sus vidas como si se tratara de cualquier año anterior a éste. Parece que el frío te ha afectado más a ti que a nosotros, aunque también han llegado nuevas amistades a ti, eso es bueno, yo también he conocido a gente nueva.
Durante el último mes, Noviembre y parte de Diciembre supongo, la vida ha sido un poco más caótica de lo usual para mi, en el buen sentido, del tipo de caos que genera emoción y descontrol, ese al que tu llamarías “hacer de esto un desmadre”, así que me he dado la libertad de vivir un poco a mi manera, o bien a la manera en la que los demás practican y parece darles el resultado que tanto deseo, ser feliz por mi cuenta. Durante ese tiempo conocí a nuevas personas que de alguna manera también dejaron lecciones a su paso por mi vida, gente con la que solamente cruce escasas palabras pero cuyos rostros reflejaban más de lo que decían, o de lo que preguntaba. También conocí parajes increíbles sin tener que irme tan lejos de casa como tu, en realidad nunca me aleje demasiado de mi hogar, pero aprendí mucho en poco tiempo, y también sentí la sensación de la que un amigo nuestro una vez me habló, el hecho de sentirse en una jaula estando en nuestra ciudad, quizá esa fue la razón por la cuál no regresé inmediatamente a casa después de la primer semana ausente, pase tantas noches en camas ajenas que la mía también lo fue, pero logre superar ese sentimiento, así como todos aquellos que me mantenían atado a la nostalgia y a la melancolía de situaciones inconclusas.
Viví una vida ajena, lo cuál me asustó mucho ya que me gusto más de lo que esperaba, si bien sabía que el mundo tiene muchas maneras de seducirnos siempre pensé que tendría la fuerza de voluntad para recordar lo ideales a los que me he aferrado durante mucho tiempo, los mismos que me llevaron a aborrecer el tipo de vida del cuál fui participe y que me cegó por completo, pero he tenido tiempo de pensar un poco mejor y será mejor no adentrarme en ese mundo demasiado.
Al final de la travesía conocí a una mujer, dos años mayor que yo, que parecía estar interesada en mi, de hecho nos besamos en repetidas ocasiones estando sobrios ambos lo cuál es una novedad para mi, en realidad no esperaba conocer a nadie ni mucho menos besarme con alguien además de ti durante este año sin embargo sucedió, en dos ocasiones, así que al final la vida no me ha tratado tan mal, o por lo menos eso pensaba ya que en las dos ocasiones en las cuales eso ha sucedido ninguna de las dos personas ha querido estar conmigo más de una noche, tal vez pierdan el interés en mi rápidamente o tal vez solo querían tener a alguien a quien besar la noche anterior, en cualquier caso no he pasado más de un día real con ninguna mujer desde que no estás aquí, incluso antes de ti eso tampoco sucedía.
En realidad eso tampoco importa mucho, no es como que tenga muchas ganas de estar con alguna de esas personas, quizá la última pudo ser la excepción pero no sucedió así. Algo que me asusta mucho de todo esto es que los besos hasta ahora, todos los que he recibido no han sido nada más que contacto físico para mí, incluso el tuyo, no he podido obligarme a sentir algo en alguno de ellos, algo como alegría, emoción, o lo más cercano al amor que sea posible, pero no ha sucedido nada, no sale nada, no siento nada. Eso si que me asusta.
En fin, han pasado muchas cosas desde que te fuiste y se muy bien que también a ti te han sucedido cosas importantes, se que no serás las misma una vez que regreses y eso es bueno, en verdad espero que hayas crecido para ti, que seas más fuerte, más segura, más feliz.
Lamento lo que he dicho antes, pero en verdad guardo esperanzas de que la persona a la que describí en la carta anterior no sea más la que regrese la próxima semana. Te quiero pequeña Ana, querida amiga.

















