Repentinamente sintió la sangre abandonar completamente su rostro, su ritmo cardíaco se aceleró y una ola de nerviosismo se apoderó de su pequeño cuerpo. No podía ser cierto. Parpadeó repetidas veces, asegurándose de que se trataba simplemente de una ilusión, de algún cruel truco que su mente le estaba jugando... pero no lo era. Su verde mirada se cruzó con la ajena, cosa que provocó que comenzara a retroceder, con una clara expresión de TERROR en el rostro. Se detuvo en seco, no tenía razones para correr, ¿verdad? No iba a hacerlo, después de todo, estaban en un lugar público. Juntando un valor que desconocía tener, se acercó hacia el moreno, para soltar con brusquedad: "¿Qué demonios estás tú haciendo aquí? ¿Quién te envió?" ( @vxlker )