i was dared and am rising to it: this is perry
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iâm too distracted to write, so weâre all gonna watch theo dance, okay?
Bruh..
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*heavy breathing intensifies*
HAPPY BIRTHDAY ( @fairlegacy ) SAMMY SAM SAM! LOVE YOU DUDE!Â

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YAAAAAAAAS!
La mirada vidriosa de Maude se encuentra con el enfoque de la cĂĄmara, el labio inferior haciendo un ligero movimiento casi cĂłmo siĂ estuviese a punto de llorar, sin embargo se detiene, carraspea, toma la copa de vino y la lleva a los labios antes de que tonalidad aterciopelada se vuelva protagonista â No voy a decir que soy inocente, pero tampoco estoy dispuesta a decir que soy culpable. Hay una diferencia, aunque no todos estĂ©n preparados para entenderla. â rĂe, sin muchas ganas, remarca el contorno de la copa con el Ăndice, es claro quĂ© no tiene mucha idea de cĂłmo proseguir, quĂ© otorgar en ese momento, sin embargo parpadea. â Durante años escuchĂ© a todos; Estudiantes que venĂan con las manos temblando y la voz llena de cosas que no sabĂan cĂłmo nombrar, muchos de ellos eran menores, sĂ. â finge una pena tremenda, calculada, se sabe quĂ© todos ellos saben jugar aquel juego, quĂ© jamĂĄs desaprendieron. â Pero eso nunca nos importĂł a ninguno de nosotros; El CĂrculo prefiere las apariencias, prefiere sonrisas bien colocadas y puertas cerradas. âencoge los hombros, revolea los ojos en un mero instante y simplemente pausa, cogiendo una fotografĂa de ella con Clemente, se ven jĂłvenes, brutalmente. â Yo nunca busquĂ© convertirme en parte de nada, ni siquiera cuĂĄndo conocĂ a mi marido y comprendĂ el poder quĂ© iba a a tener, solo estaba ahĂ. Escuchando. â pausa, deja la fotografĂa a un lado y muestra una caja llena de casetes, sorprendente es el nivel de cuidado empleado en ese momento, lo anĂĄlogo de mĂ©todo de manipulaciĂłn â Y luego empecĂ© a grabar â.
Encoge los hombros, acaricia uno por uno los formatos de audio, pareciese quĂ© son un secreto extremadamente preciado, larga un suspiro â No porque quisiera destruir a nadie, no aĂșn, â rĂe otra vez, esta vez de manera mucho mĂĄs calculada, excesivamente malintencionada. â Sino porque entendĂ, muy pronto, que la verdad, dicha sin pruebas, no vale nada en Pomona, no vale nada junto a los cheques de los poderosos, a los nombres quĂ© nos sofocan poco a poco, â encoge los hombros, mira otra vez a la cĂĄmara sin embargo crees quĂ© te estĂĄ mirando a los ojos, podrĂas jurar quĂ© es asĂ â AquĂ la verdad necesita respaldo, necesita documentos, necesita voces atrapadas en cinta para que alguien, algĂșn dĂa, la escuche sin negarla, Clemente, el amor de mi vida, era el vigĂa de todos mis secretos, mi confidente mĂĄs grande, fui una tonta, â encoge los hombros. â Eso fue antes de que murieran Otis y Alfred. Antes de que Amelia desapareciera y re-apareciera en el mismo suspiro â.
â Ella me dijo cosas, tambiĂ©n. Cosas que nadie quiere que salgan, cosas que se entretejen con otras voces, otras historias⊠Con Boris, por ejemplo. â toma otro de los portarretratos, esta vez en conjunto con el mencionado, hace un saludo cĂnico â Boris era intocable. Era brillante, encantador⊠y le gustaba que lo admiraran los que todavĂa no sabĂan protegerse, todos lo sabĂamos. MelodĂa lo sabĂa. Clemente tambiĂ©n. Yo, por supuesto, lo supe antes que nadie â deja el marco a un costado, relame los labios, da otro sorbo, casi pareciese quĂ© necesita tomarse un momento â Pero no fue por Boris que empecĂ© a guardar los audios. Fue por MelodĂa. Y por Clemente. â no hay mĂĄs sonrisas, la calma tambiĂ©n, en ella se vuelve prĂĄcticamente una utopĂa â Hay traiciones que no gritan, se dan lentamente, como una filtraciĂłn â carraspea, guarda silencio por un segundo, se escucha en la lejanĂa a Isabel Bustamante y Aura Pizarro saludando a la mujer, ella opta por devolver este mismo en falsa sonrisa afable, en pretensiĂłn de bienestar quĂ© en el mismo parpadeo desaparece â Un dĂa notas que hay olor a humedad, pero no sabes de dĂłnde viene, y cuando por fin lo entiendes, ya es tarde: el daño estĂĄ hecho â.
â Clemente se fue de mi vida sin hacer las maletas, simplemente empezĂł a hablarme distinto, a dejar de tocarme con los ojos. Y en las cenas del CĂrculo, MelodĂa reĂa demasiado cerca de Ă©l. â es clara la intenciĂłn de las palabras, la realidad ambigua y cargada de achares de un relato que no tiene coherencia en su totalidad Maude jamĂĄs serĂa la persona quĂ© se sentirĂa despechada, Clemente jamĂĄs serĂa quiĂ©n se enredarĂa con MelodĂa y es ahĂ, finalmente cuĂĄndo te regalas el atrevimiento de comenzar a dudar â Yo grabĂ©, sĂ. Pero no filtrĂ© nada. AĂșn. â la amenaza es clara, estĂĄ presente y sin embargo el miedo tambiĂ©n pareciese quĂ© se prolonga. â Porque lo que tengo no es solo material sensible. Es dinamita, eso creĂa yo, quĂ© bastarĂa con aquella informaciĂłn cuidadosamente enlazada â niega suavemente con la cabeza.
â Entonces llegĂł Gideon. El hijo de ella. Tan distinto, tan⊠roto. Ăl fue el Ășnico que vino sin querer esconderse. Me hablĂł sin pedir perdĂłn. Me dijo lo que sabĂa. Lo que habĂa oĂdo detrĂĄs de puertas que creĂa cerradas â relame los labios, de a pocos, encogiendo los hombros, sabes a quiĂ©n se refiere, no es nombre quĂ© no haya pesado, no estĂĄ enunciado en vano â Y entendĂ que habĂa llegado el momento de elegir: seguir siendo cĂłmplice del silencio⊠o guardar todo para el momento correcto â.
â AĂșn no ha llegado â aclaraciĂłn es presurosa â Pero llegarĂĄ, ycuando lo haga, no solo cambiarĂĄ cĂłmo ven a Maude Caddel. CambiarĂĄ lo que creen saber de Pomona. Del CĂrculo. De MelodĂa. De Boris. â escupe aquellos nombres cĂłmo sĂ fuesen veneno, rabia, impotencia, todo se entremezcla â Y de todo lo que enterraron creyendo que nadie lo iba a desenterrar â, se pone de pie, se acerca a la cĂĄmara cuĂĄndo esta de manera presurosa cambia el enfoque de la misma y suspira, cristalinos cargados de lĂĄgrimas â Porque yo escuchĂ©. Y no he olvidado nada â.
El vĂdeo termina de manera sĂșbita.